Ningún gobierno creó por si sólo este modelo productivo que tenemos de la misma forma que nadie inventa el amor, el desdén, la compasión o las acelgas. Ningún gobierno va a cambiar eso en 1, 2 o 10 legislaturas por la misma razón: lo que te encuentras hecho e implantado por décadas de uso automático requiere, para su modificación, de otra generación que quiera –qué comunidad de vecinos ha logrado nunca la unanimidad- y sepa –se ponga de acuerdo consigo misma y con quien le deja en herencia todo- proponer otro mejor. Y al contrario que el método para elegir gobierno, la coalición de quienes buscan cambiarlo todo no se logra aliándose con quienes cambiarían algo o con el apoyo puntual de quienes cambiarían algo el lunes para reimplantarlo el jueves.
Sencillamente el problema de gestionar la transformación de una economía repleta de bares, fútbol, televisiones tomadas por las moscas, políticos cucaracha, aulas como carreras de ignorantes y apartamentización del concejal primero, del paisaje después, es el de tratar de dar un uso mejor, más sabio, eficiente, productivo, a sus usuarios, es decir a los que llenan bares y estadios, a quienes sacan sus hijos al colegio como quien la basura de noche, a quienes llenan índices de audiencia, votan a quienes serían quemados incluso en Mahagonny y compran vistas a un mañana que no pueden pagar.
Ese cascabel no sirve para la economía porque no es de su talla, y porque las transformaciones sociales no llegan a la cabeza si antes han de pasar por los testículos. Y más fiable es esperar el progreso por la presión social, o cuando mostrarse como idiota en público es más visible –y señalable- en su excepcionalidad que comportarse como si la productividad de tus actos no dependiera de lo que te pagan por hacer 8 horas al día. Es un problema de escala, y mejorar el atroz diagnóstico que el FMI alerta sobre las bases de nuestra economía, el que los informes PISA entristecen sobre las perspectivas de nuestra educación, o lo que televisiones, periódicos y audiencias del fútbol dicen de la inteligencia dejada actuar libre, pasa por entender que la suma mayoritaria de individuos se comporta como un país que vive perfectamente cómodo con lo que tiene.
26 septiembre 2009
10 septiembre 2009
Donde digo lo que Diego no dijo
En una reunión con los constructores de viviendas más importantes de España, la entonces ministra de Vivienda y ahora responsable de Defensa, Carme Chacón, dio un mensaje muy claro: que los promotores iban por el buen camino. "Nuestro sector inmobiliario es de los mejores del mundo. Vivimos un aterrizaje o ajuste suave", aseguró entre aplausos. Corría octubre de 2007 y ya eran perceptibles los síntomas de que el castillo de naipes construido ladrillo a ladrillo se empezaba a desmoronar. –escriben L. Doncel y R. Muñoz en El País, 6.9. Unas páginas más adelante, Rafael Méndez escribe: Noviembre de 2007. El número dos del PSOE, José Blanco, descarta que su partido vaya a gravar con un céntimo de euro cada litro de gasolina para combatir el calentamiento global: "El cambio climático no se combate con nuevos impuestos". Así enterró el borrador del programa electoral de medio ambiente de los socialistas. Consejo de Ministros del pasado 12 de junio. Nota oficial de La Moncloa: "El Consejo de Ministros también ha aprobado una subida del impuesto sobre hidrocarburos en 2,9 céntimos por litro para la tributación de la gasolina con y sin plomo y el gasóleo para automoción. [...] La imposición sobre los carburantes tiene un alto componente medioambiental, puesto que contribuye a racionalizar el consumo fomentando la eficiencia energética y reduciendo las emisiones de CO2, por lo que una eventual moderación del consumo, aunque tenga un coste recaudatorio a corto plazo, se consideraría positiva desde el punto de vista de los compromisos para la sostenibilidad y la lucha contra el cambio climático”.
07 septiembre 2009
últimas plazas
Uno vive en una estadística hasta que pasa a otra, a veces sin dejar el espacio que tienes alquilado en la anterior. Así, uno existe en la estadísticas de escritores que no publican, en la de lectores que tampoco mucho leen, en la de quienes no saben no pensar en la misma mujer, en la de quienes hubieran querido otra nariz, otros ojos, otro plan de pensiones. También en la estadística de quienes viven sanos y prósperos se halla uno, en la de quienes demasiadas veces desdeñan lo que tienen para pensar mejor en lo que quieren, en la de quienes no entienden a tantos. Un día llegará probablemente en que uno pase a la estadística de quienes padecen cáncer y se empieza a morir más deprisa sin saberlo. Somos ya infinitos en esa lista, en la anterior, en todas. El trasvase de una a otra es permanente, uno ocupa una silla perdida entre millones de sillas, y como ocurre en toda aglomeración, de alguna forma el estar entre tantos hace que uno esté menos en cada una de ellas. Así, acaso uno y su dolor y su alegría incompartible, imposiblemente propio e inenarrable, sólo está ahí para guardar el sitio a otro.
30 agosto 2009
grandes éxitos populares
De las definiciones que uno haya leído acerca del cambio de modelo discográfico –que no poco se parece a bajarlo de la cruz y quedarse a esperar delante de su tumba- la de que el negocio se haya convertido en uno de singles es interesante como toda mirada que remodela la escala de lo mirado, y también por lo que le une a otros formatos de la producción y consumo de ideas –pongamos lo político- que consisten hoy en una sucesión de éxitos de vida fugaz pero apropiación masiva e instantánea. En ambos casos es uno quien desecha la compra de un programa y opta por una esquirla, no tanto a mayor gloria del trozo elegido, sino porque la escucha de un disco, como de un programa político, pasa por quedarse un rato más o menos largo en el mismo sitio, dentro de la misma esfera de pensamiento o de actividad, y quién querría eso pudiendo –debiendo, como dicta el mercado- renovar sin pausa lo que tienes o haces. ¿Sobran las restantes ocho canciones del disco como sobra a quien compra un eslogan político el desarrollo o las redes de sentido que unen lo que el partido de turno suelta a la atmósfera, en la fe de que menos es más? La condensación lo explica –soltaría el político interpelado. Un eslogan contiene todo lo que no se dice. Es falso, obviamente. Y es un consuelo, el de mentir la información que no está, que ni siquiera tiene lo discográfico, donde una canción es sólo ella, por más que la voz que interpreta el resto del disco sea la misma. Más clara diferencia es cómo nos llegan uno (eslogan) y otra (canción). La apropiación lo explica –suelta el que se descarga la canción. Uno escoge lo que desea llevar runruneando en la cabeza. No así lo político, donde la descarga de información –su emanación- es, amén de no pedida, casi siempre tóxica, pueril, más un virus que un archivo que pueda ser de utilidad a alguien. Vive de singles la industria de lo político, acaso desde siempre, y si no su remedio, consuela al menos que uno de sus espejos lo sea una modalidad de comprensión como la que desmembra estos días lo discográfico: donde tantos eligen tararear cosas de las que ni saben ni entienden la letra, ni probablemente les importa.
27 agosto 2009
¿seré yo, maestro?
De los diez dramaturgos que pasan el día en la plaza de Santa Ana, asomados a la fachada del teatro Español, nueve se miran entre ellos. Sólo Calderón dirige su mirada hacia las terrazas. ¿Por qué?
20 agosto 2009
19 agosto 2009
hecha la ley. 2 y 3
Como en un palimpsesto en el que la letra nueva fuera más ruin que la anterior, las elecciones afganas traen –El País 15.8- noticia de las concesiones que el calendario electoral escribe sobre los derechos humanos de la mitad de su población en aquellas áreas donde el apoyo electoral al candidato Karzai exige negociar con canallas, y así se lee de las concesiones a los hazaras, todas ellas con las mujeres como rehén: prohibición de salir de su casa sin el permiso de su marido, obligación de satisfacerlos sexualmente cuando ellos lo deseen, permiso para castigarlas sin alimentos si se niegan, condicionado del trabajo femenino al permiso del marido, y custodia de los hijos casi garantizada para él en casi todos los supuestos.
Dos páginas más lejos –y doscientos años marcha atrás- noticia de la ley orgánica de educación aprobada en venezuela, de la que la diputada maría de queipo dice protegerá a la sociedad de “sectores mercantilistas de la educación, aquellos vinculados a golpes de Estados y hechos de desestabilización”. La ley permite al gobierno restringir la enseñanza de algunas carreras universitarias que por su naturaleza, alcance, impacto social e interés nacional así lo requieran. “Otorga a la figura de los consejos comunales -organizaciones comunitarias creadas y financiadas por el Gobierno- la condición de "agentes de la educación", con el "rol pedagógico liberador para la formación de una nueva ciudadanía y [la] construcción de sujetos sociales de transformación". Igualmente "se prohíbe la publicación y divulgación de impresos y otras formas de comunicación social que produzcan terror en los niños, inciten al odio, a la agresividad, la indisciplina, deformen el lenguaje y atenten contra los sanos valores del pueblo venezolano, la moral y las buenas costumbres, la salud mental y física de la población”. No es tonto Chávez –se lee a veces- todo lo contrario. Acaso sea de esas inteligencias que no necesitan ir al colegio, como tampoco a una democracia con normas. Y acaso también, a quien le sobran tan manifiestamente los colegios, acaba sobrando de los electorales. Otra opción sería tomar ese “derecho a diseñar, administrar y supervisar la política de formación permanente de todos los ciudadanos” y, aplicada a quienes la redactan y apoyan, emplearla para forzarles a regresar al colegio. Del que tan notoriamente salieron antes de tiempo.
Dos páginas más lejos –y doscientos años marcha atrás- noticia de la ley orgánica de educación aprobada en venezuela, de la que la diputada maría de queipo dice protegerá a la sociedad de “sectores mercantilistas de la educación, aquellos vinculados a golpes de Estados y hechos de desestabilización”. La ley permite al gobierno restringir la enseñanza de algunas carreras universitarias que por su naturaleza, alcance, impacto social e interés nacional así lo requieran. “Otorga a la figura de los consejos comunales -organizaciones comunitarias creadas y financiadas por el Gobierno- la condición de "agentes de la educación", con el "rol pedagógico liberador para la formación de una nueva ciudadanía y [la] construcción de sujetos sociales de transformación". Igualmente "se prohíbe la publicación y divulgación de impresos y otras formas de comunicación social que produzcan terror en los niños, inciten al odio, a la agresividad, la indisciplina, deformen el lenguaje y atenten contra los sanos valores del pueblo venezolano, la moral y las buenas costumbres, la salud mental y física de la población”. No es tonto Chávez –se lee a veces- todo lo contrario. Acaso sea de esas inteligencias que no necesitan ir al colegio, como tampoco a una democracia con normas. Y acaso también, a quien le sobran tan manifiestamente los colegios, acaba sobrando de los electorales. Otra opción sería tomar ese “derecho a diseñar, administrar y supervisar la política de formación permanente de todos los ciudadanos” y, aplicada a quienes la redactan y apoyan, emplearla para forzarles a regresar al colegio. Del que tan notoriamente salieron antes de tiempo.
18 agosto 2009
Hecha la ley . 1
Extracta El País 16.8 la periferia de sinsentido que rodea el aborto que es en sí la ley que pugna por regularlo, donde sólo un 2.5% de dichas operaciones se realizan en hospitales públicos debido a la objeción de los médicos –escrúpulo que uno entiende por no tener que ver con la religión sino con algo más valioso como sea el rechazo a matar tu mismo lo que decide matar otro. Queda cercano el más aberrante recuerdo de la negativa del presidente del consejo general del poder judicial de apoyar -creencias religiosas mediante- la adaptación de los plazos en la normativa sobre el aborto, tal y como impera en la mayoría de países europeos. Y ahora es la generalitat catalana y el colegio de farmacéuticos los que bajan del monte de las leyes decentes esgrimiendo la tabla de la objeción a la píldora postcoital. Para querer algo, lo hemos de querer ambos –dicen tantos de leyes aprobadas que parecieran haber sido, a sus ojos, escritas en un bar. Por eso se comportan como si estuvieran en él: pagando otra ronda. De lo que no has pedido, pero y qué.
12 agosto 2009
El espíritu de la colmena
Qué quepa en un anuncio es tema antiguo, y la forma en que cada elemento modifica la información que contiene el resto es el arte del puzzle sin modelo claro. Posar en la página izquierda con una promesa de rentabilidad a la inversión tiene una relación ambigua con hacerlo en la página derecha con aquellos que, patronal mediante, son corresponsables, en la dificultad de despedirlos, de que la rentabilidad de una compañía no sea la que podría. Tenemos así uno de esos anuncios bizcos en el que cada parte del anuncio mira a públicos distintos y acaso incompatibles entre sí. Así, “Comprometidos con el empleo” es lo último que quiere escuchar el que viene de leer “rentabilidad garantizada del 8%”. Pero al revés, justo aquella es la frase encargada de aplacar el más que presunto bizquear del departamento económico gubernamental que haya de validar una oferta de pagares corporativos sin auditoria existente. La inusual doble página en estos tiempos famélicos de publicidad en prensa se dirige, a la vez, a un tercer público: el de los dueños del periódico, que muy probablemente llenarían, de no ocuparlas quien las paga, esas dos páginas con no poca chanza acerca de esa mancha amarilla ubicada en la parte superior derecha. Invierte César en lo que es suyo, y raro ha de ver un consejo de administración bajo los auspicios de Nuestra señora del perpetuo socorro, pues inquieta imaginar que el acto de fe que es invertir vaya de la mano -de la mano de los gestores- de esa otra fe que guía las decisiones en la posibilidad del milagro o acaso, sugerido por el propio historial del fundador, en la bondad del suplicio como camino de redención. Cuenta, así, finalmente el anuncio ese derecho de propietario, tan frecuente: que lo que en él aparezca haya de gustarme a mí, y sólo después a quien ha de pararse a leerlo, estupefacto.
10 agosto 2009
Vesti la giubba
Quien merece que le hagan un traje –aunque insista en que otros paguen por él el merecerlo- acaba logrando que se lo lleven a casa. Y así, días antes de que el presidente valenciano camps sea exculpado de aceptar pagos en especie de una red de soborno probada, el Tribunal Superior de Justicia valenciano anula la objeción de conciencia, la posibilidad de trabajo alternativo y la obligatoriedad de impartir en inglés la asignatura de educación para la ciudadanía. Se lee que el consejero de educación de esa comunidad dice que la asignatura “induce a los niños a votar socialista”. Cualquiera tiene el derecho de presentarse al mundo como un idiota o un descerebrado, cuyos actos esperen la solidaridad de otros tantos que, acaso sin ser necesariamente idiotas o descerebrados, fían a la honorabilidad de un cargo público lo que pararse a pensar un rato les daría en entendimiento lo que ahorran en fe. Obstaculizar la ley antitabaco como se practica en Madrid o forzar a un tribunal a llamarte tonto en público es un precio políticamente pagable pues quién va a atender el historial delictivo de un gobierno si hay partido esa tarde o, como se sabe, ellos hubieran hecho lo mismo con una ley nuestra. Hay siempre una razón más clara para avergonzarse, no de quien gobierna –que para eso, para hacer su santa voluntad, aspira al puesto- sino de quien lo elige, de quien por cloacas entiende catacumbas en que fundar la resistencia. Hay un aria en la ópera Pagliacci, de Ruggero Leoncavallo –vesti la giubba (ponte el traje)- que canta el payaso ofendido en su honor, mancillado por la esposa a la que maltratara, y a la que se encamina a asesinar.
31 julio 2009
se curará mañana
Tiene una definición el inglés hablado en estados unidos -y cierta épica en el corazón de la misma- que para nombrar la madurez de un ejecutante –sea un cantante, un barbero o un jugador de baloncesto- dice de él “at the height of his powers”. Nadie que empiece a exhibirlos hace cuarenta años sigue desde hace mucho en esa cumbre, ni siquiera si te llamas James Taylor y has pasado buena parte de ese tiempo despeñándote para poder ascender desde el peor de los lados. Suena irreal haberle visto aquí mismo hace apenas dos días y si en ese descenso inexorable sigues mirando hacia arriba al escucharle es porque, como otros que han rediseñado la cuesta al ascenderla, hace mucho que Taylor se transformó en su propia cumbre a base de apilar canciones maravillosas, una sobre otra. Y si acaso sus 200 canciones escritas caben, como se le lee estos días, en apenas quince formatos con múltiples variaciones ha de ser porque lo que uno quepa sentir al escuchar música sea –desechada la vergüenza ajena- una combinación de quince sentimientos que vayan, con todas sus etapas intermedias, de la alegría exuberante –digamos México- a la más doliente –callemos Fire and rain. Cumple años –ni de lejos tantos- la voz maravillosa que las canta, pero sus canciones corretean por el escenario en pantalón corto, lo suficientemente ágiles para también cantarlas con los pies y lo suficientemente hondas como para sentir que te traspasan sin remedio. Quince o 200 sus capítulos, hay un infierno descrito en ellas, y maravilla que tanto dolor sobrevivido produzca una música con la capacidad de sanar, de reparar a quien la escucha. Uno ha perdido la cuenta de las veces que se ha puesto a Taylor como quien lo aplica a una hemorragia. Es en eso que la distancia sin cicatriz posible desde que el martes se le pudiera ver en la casa de campo, es, apenas tres días después, una herida de belleza para las 200 formas probadas de mantenerla abierta.
02 julio 2009
lo que el teatro ha unido, no lo separe el urbanismo
Se lee en el cuaderno pedagógico que edita el CDN al albur del Retablo de la avaricia, la lujuria y la muerte, hasta hace nada en cartel: la lindeza de puñal que Valle Inclán dedicara a María Guerrero en 1921, hoy transformados en teatro una y estatua délfica el otro, separados por apenas doscientos metros, eso sí, dándose la espalda, como hace un siglo la espada.
24 junio 2009
antígona, hija del maldito
La conversación, como sacada de Sófocles, que narra Juan Cruz, en El País 14.6, mantenida en su día por el ya extraviado en el alzheimer Adolfo Suarez y su hijo.
- Tú tienes algo que decirme.
- Sí -le respondió el hijo.
- Pues dímelo.
- Marian ha muerto.
- ¿Y quién es Marian?
- Tu hija.
- ¿La has enterrado?
- Sí.
- Has hecho muy bien.
- Tú tienes algo que decirme.
- Sí -le respondió el hijo.
- Pues dímelo.
- Marian ha muerto.
- ¿Y quién es Marian?
- Tu hija.
- ¿La has enterrado?
- Sí.
- Has hecho muy bien.
22 junio 2009
lo que tiene, y no, nombre
Amén de haber sido admitida a trámite, lo peor de la querella del sindicato ultraderechista manos limpias contra Garzón es lo que su nombre no advierte ya: que la distancia entre lo que se pregona y lo que tu nombre dice de ti es ya un abismo que más hondo cuanto más ignorado. No es el adueñarse de razones sonrojantemente inexistentes lo que, en la indiferencia o la estulticia de quien les da crédito, protege, sino el más sustantivo, el peor de los latrocinios: se han adueñado de los nombres. Impunemente puedes llamarte manos limpias y esparcir con ellas lo que realmente eres. Es esa fianza la que ya no se paga.
18 junio 2009
Que el bosque no te impida ver tu árbol
Se leía hace unos días en El País a esperanza aguirre alertar en un mitin previo a las elecciones europeas sobre ese otro modelo productivo que el gobierno –y medio mundo- andan buscando para evitar crisis que arrojen al paro a millones de trabajadores precarios, y que ella, para ahorrar tecnicismos, llama “comunismo de planes quinquenales”, pura tiranía estatal. “Sólo hay dos sistemas, el nuestro, el occidental y el que ellos piden, el comunismo”. No con gran diferencia, se publicaban estos días encuestas que prevén la renovación de la mayoría absoluta que ella administra en Madrid frente a las hordas rojas de la expropiación y el fin de la propiedad privada, y que tan públicamente afín le es al presidente de la patronal española. Uno de los dos modelos, acaso los dos –el productivo y el de votantes- ha llevado con su agotamiento –que es su transparencia, por fin- al mundo en caída libre económica, e insistir en la preeminencia de ambos conecta dejar vendido a tantos con, aprovechando esos réditos, comprar su ignorancia con mentiras tan pueriles que sonrojan. En el sistema que tenemos, cada uno es su propio rey –viene a decir aguirre a sus clientes. En eso sus mayorías son más absolutistas que absolutas. Por eso la separación de poderes, la política como ejercicio de equilibrio y redistribución social y el progresismo como insulto, son en su discurso la misma cosa. Como para la guillotina no hay cabeza que espera demasiado a presentarse.
17 junio 2009
soy ellos
Fue publicada en El País 15.6. La imagen es del momento en que el gentío asiste a la arenga del recién reelegido Ahmadineyad, en Teherán. En primer plano, una mujer que tanto puede tener cuarenta como cincuenta años, y un hombre que frisará los setenta. Ella, los ojos cerrados, se tapa la boca en un gesto de llanto incontenible que bien puede ser fácilmente de plegaria, de acción de gracias. Justo a su lado, el anciano enarbola el puño derecho mientras sujeta con la otra mano dos banderas y una foto del reelegido. Aparentemente clientes rurales del mencionado, su éxtasis es la banderola exacta de qué hace Ahmadineyad dirigiendo un país. Nadie se libra de ser lo que quienes le apoyan van contando. Eso explica a Bush y a Obama, a Mayor Oreja y a Ibarretxe, explica a Italia en Berlusconi, a Venezuela en Chávez, pero también a Alemania en Merkel, a Brasil en Lula. Es bien cierto que un país merece con saña los dirigentes que acaba teniendo, pero también que, de ser necesario, ese principio funciona al revés, y son los dirigentes quienes, desdichadamente, acaban teniendo el país que merecen.
13 junio 2009
que tu mano derecha
Si lo que dice Jean-Marie Colombani en El País 10.6 es cierto, y Sarkozy apoya a Felipe González para la presidencia de Europa, entonces el triunfo de la derecha en las elecciones recientes es una vuelta de tuerca que pudiera crear otro tornillo diferente, no uno que pueda dejar de encajar donde y cómo antes lo hacía, sino uno hecho de la misma varia composición que el continente que atornilla. Y que uno de los más conspicuos miembros de la derecha europea –junto a Berlusconi, el que mejor mantiene desmantelada a la izquierda propia- opte por un notorio socialista para presidirles a todos, notoriamente al turno conservador que muy pronto se hallará gobernando en las cuatro principales economías europeas –Francia, Alemania, Italia, Gran Bretaña-, es un rasgo pragmáticamente valioso como lo sea toda forma de gobernar que opta por compartir el poder. Y que, de momento, permite decir del malhadado Sarkozy mejores, más lúcidos pensamientos de los que, en tiempo real, aturullan esa posibilidad en la torpeza idiota con que rigen sus sorderas respectivas la derecha española, la norteamericana y, entre todas, la israelí con saña. Así, mientras socialismos europeos como el español, el británico, el portugués y el búlgaro apoyan –soportan- la segunda candidatura del conservador Barroso, por encima de todos ellos, Sarkozy propone el mismo juego. Sólo hay que mirar a Berlusconi o Mayor Oreja para entender el peso exacto de ese gesto.
11 junio 2009
Cuerda israelí de la memoria
La música triste que sale del violín al menos dos veces seguidas es el himno oficial de Israel –Hatikva es su nombre. Apenas nadie ha de reconocerla y menos en ese sonar en un pasillo de metro por los que uno camina como si siguiendo el hilo de Ariadna. Pero suena a escasos metros de las vías por las que llegan y parten los trenes, tan unidos al destino judío en su casi extinción a mediados del siglo XX. Y esa plegaria melancólica que habla de esperanza, y que el violinista repite hasta que le sale perfecta, o quizá sólo hasta que deja de doler hacerlo, suena a una nana triste para dormir la memoria, o para dejar que pase cada cuatro minutos.
05 junio 2009
motos que corren hacia atrás
Son siete los motoristas que han llegado haciendo rugir sus Harley davidson hasta pararse justo debajo de la ventana, a esperar a otro integrante, que del infierno vive en la mejor zona o la más ajardinada, pues sale del chalet de enfrente. Son ángeles gordos, calvos, embutidos en ese uniforme negro y ajustado. Así, bajados de sus motos, vueltos a la apariencia civil, producen ternura, adultos que han de trabajar uno en un banco, otro en una consultoría, aquel en un gran almacén, aquella en esa tienda. Hechos y derechos hacia un disfraz y una comunidad cuya fe de pertenencia sólo la infancia tiene y roba la madurez en cuanto llega. Se saludan de una forma concreta, mezcla de la virilidad y el crédito que merece quien tiene el mismo juguete que tu –pura infancia. Pero se defenderían unos a los otros si fuera necesario, con ese instinto grupal, de pandilla, que se pierde al crecer. Sí, inspiran algo lejano y bueno estos siete jinetes del Apocalipsis que es la edad adulta. Pero sus máquinas escupen ruido obsceno que viene de los motores o de sus radios, y es que en ese viaje hacia lo que no volverás a ser sino por unas horas, en el equipaje viaja por fuerza lo que eres. Como a niños, bajaría uno a recriminarles mejores modales, pero, como dejó escrito Golding, incluso las moscas, reunidas en número suficiente, forman, apiñadas un señor que podría matarte. Asi que uno les mira desde la ventana, caídos por pura perspectiva, ángeles exhibiendo esa condición suprema que es también de lo perdido: o viaja toda la memoria, o ninguna.
25 mayo 2009
yo, ombligo
Se lee ayer en El País un artículo de Andreu Missé acerca de la irrelevancia probable, la incomodidad segura, del parlamento europeo en la percepción de los ciudadanos de los 27 países integrantes hasta la fecha. Hay dos desviaciones en esto: la primera, aunque cierta de fondo pero no en esto, es la que achaca al cansancio de los ciudadanos lo que es sólo incomodidad de los gobiernos ante una institución con el poder creciente de legislar en contra de los intereses particulares de este u otro partido político aupado a las urnas. Y la segunda es una que funciona a la inversa, pues, esta sí, emana de los gobiernos pero son sus votantes los que aplican el plan: sucede que cada vez más –en este país llena las páginas de nacional en todos sus periódicos- los caudillos regionales, locales, y presidentes de comunidad si se les deja, denuncian sus agravios, y requisitos consecuentes, como si de asuntos de relevancia continental o planetaria se tratara. Por eso la escala europea, cuando se plantea como en estos días de elecciones al parlamento europeo, suena a la gente insignificante, de tan lejano. Tampoco ayuda, claro, el que las campañas electorales se planteen, desde el lado cavernario usual, como la llamada al orden en medio de la ciénaga estrictamente local donde se pegan los carteles. ¿Europa? ¿pero no era mi barrio, mi lengua o mi bandera el mundo?
24 mayo 2009
Libros en la tripa
Pregunta Juan Cruz a Gunter Grass, hoy en El País, sobre la reacción de sus hijos a lo que de ellos se cuenta en el recién volumen de memorias –La caja de los deseos- y éste responde que no se interesaron en absoluto por el carácter literario o artístico del libro y sí por la pulcra forma de la realidad que de ellos cuenta. Unas líneas antes, Grass se declara padre incapaz, deficiente. Un padre ausente que desaparecía en el estudio para escribir sobre un perro o un pez. Con esas magnitudes de atención y desdén, nada más previsible para un hijo real que la incomprensión primero, y la distancia después, al ver cómo tu padre se encierra para escribir otros hijos, de los que acaso comprenda que le contradicen menos, que lo que le pidan lo hacen en silencio, acaso por orden, acaso sólo cosas que su padre quiera dar. Ni un padre escritor está obligado a dejar de ser lo primero para poder ser lo segundo, ni un hijo ha de crecer forzosamente viendo como rival a un montón de papeles. Pero Grass tiene ocho hijos, y lo cierto es que no se entiende cómo podría haberse labrado una carrera como escritor sin haber renunciado a trozos considerables de la educación de semejante prole. E igual que, idealmente, no se llega a la paternidad en defensa propia, no se acaba encerrado escribiendo sobre un pez a falta de otras diversiones. Y si no está claro que uno decida tener hijos para salir de la literatura, sí es comprensible entender que la literatura tiene el poder de sacarnos del mundo y permitirnos crear otros, en los que es uno quien distribuye deseos y renuncias. Es ese un poder al que es difícil renunciar, especialmente si te pagan por ello. Ni explicándolo en dosis diarias y pacientes, imagina uno cómo un hijo pueda entender el aislamiento repetido del padre. Asi que acaso la respuesta esté en cómo un escritor –no todos, sí el escritor Grass- pueda tener hijos como se dan libros a la imprenta, para cuidarlos y quererlos bajo las normas con que, en soledad, se alumbran peces: y es que cada uno, como cada palabra, sepa con precisión cuál sea su lugar en esta historia, su lugar quiere decir sus frases, sus actos, sus obligaciones, a lo que cada uno vino a este libro en directo que es la vida. Dice Grass que, mientras daba a leer a sus hijos las versiones primeras, les advertía de que incluso cuando les escuchaba y les daba una respuesta, por dentro había otra versión de sí, construyéndose ajena a todo, salvaguardada de todo lo que pasara fuera, al tiempo dueña y asalariada del libro. También cuenta de sus días decisivos, en los que decidió ser escritor, como el gesto de convertirse en artista. Y uno cree que lo artista es una pose, vanidad perezosa en el más cómodo de los casos, y manierismo de algo que no puedes dejar de hacer, en el peor, más incontrolable de los casos. Escribir teniendo a ocho pequeños libros aporreando la puerta suena a esto último, siquiera sea económicamente hablando. O quizá se refiere Grass a que uno decide, quizá, ser artista, pero lo que haces al sentarte a escribir es otra cosa, más visceral y valiosa. Una a la que no das su nombre porque es ella la que te lo da a ti.
07 mayo 2009
Está desnudo
Erase una vez, o varias veces –las facturas lo cuentan- que un regente, no contento con las camisas de fuerza que su gobierno imponía a las leyes que no convenían a su partido, mando llamar en secreto a un sastre para que le confeccionara uno o varios trajes que dieran realce nunca visto a su augusto tiempo al frente del pueblo. Hecho del mismo secreto con que fue llamado, el sastre confeccionó prendas tales que el regente, en presencia del oro en paño para él confeccionado, quedó tan satisfecho del encargo que, humilde, admitió su mejor gusto por el paño, encargándose otro del oro del pago. Más días llegaron en que el regente fue acusado de tramas corruptas y con su mejor traje se dirigió al pueblo para jurar solemnemente que él se presentaba ante ellos como siempre lo había hecho: desnudo. Todos los miembros de su corte asintieron, y cómo podía ser menos si sus cargos eran, como el del regente mismo, hechos a medida y cortados por similar patrón. Mas en mitad de tan clara evidencia, un niño fue a aparecer y sin entender a qué venían tantas cuitas por el hilo de la madeja, reveló que no había de qué preocuparse pues el regente vestía, de esa madeja, el mejor traje jamás compuesto. Su testimonio fue aceptado por la ciudadanía educada con la condición de que lo promulgara, cuanto antes, en inglés.
01 mayo 2009
del verdadero derecho a elegir
Sin Internet de por medio y con un escenario similar al actual en que la crisis publicitaria azuzara la crisis en las empresas editoras de periódicos, quizá antes o después se consensuaría fabricar tan valioso objeto no todos los días, como siempre se ha hecho -y acaso en ello la mirada no lo valora como debiera- sino cada dos o tres días. Uno no lo desea, y más querría poder comprar dos veces cada día el periódico, pero quizá ese tiempo de más traería un más mirado uso de las hemerotecas, y en ellas el brillo exacto de la inteligencia y el no menos preciso de la estupidez, que ahora pasa delante de nuestros ojos veloz como una página. Hoy se despide Ibarretxe del cargo que ha ocupado durante 8 años, y lo hace insistiendo en que es "una decisión judicial", en referencia a la ilegalización de Batasuna, "y no la voluntad de la sociedad vasca", lo que desaloja del Gobierno a una "mayoría abertzale". Porque no es sólo el tiempo que uno podría dedicar a otras lecturas de tener dos días entre periódico y periódico, también los minutos ganados a la sensación de que el hastío es inevitable, de que la estupidez de algunas páginas, permanente como un bucle no advertido, está ya escrita en el documento en que se diseñan los periódicos.
29 abril 2009
Corcholis s.a.
Avanza el artículo acerca de una multinacional del corcho, publicado por Francesc Relea en el dominical de El País 26.4, cuando leemos de su presidente Antonio Amorim cómo en el mundo del vino hay que apostar por la diferenciación, el valor añadido y el trabajo humano por encima del dinero. Y más adelante, a su director de comunicación Carlos de Jesús decir que el corcho es un producto natural que –sumada a las extracciones no rentables, la moratoria que impide tocar un alcornoque hasta los 25 años de su plantación- tarda casi 50 años en llegar al consumidor. No hay una joya igual. En medio, cuenta Relea cómo estudios prueban que las emisiones de dióxido de carbono durante el ciclo de vida de un tapón de aluminio son 24 veces superiores a las de uno de corcho, y 10 veces en el caso de uno de plástico. Ya al final, se lee de la línea real de flotación de la multinacional de algo tan bueno como el corcho: suyo es el 33% de la petrolera Galp, el 25% del banco internacional de crédito, 7,8% del banco popular, 49% de la constructora Cimangola, telecomunicaciones, inmobiliaria, hostelería, turismo… Y sin embargo es un corcho honrado.
23 abril 2009
te diré quién eres
La canción es hermosa y lo que se dice en ella lo es más, inmersa en la obra –Les Miserables- a que pertenece. Se ha hecho desde que en los teatros se empezó a cantar, y muchos de los que jamás se han subido a un escenario deben parte de su brillo a ese préstamo, con el que Lloyd Webber, Sondheim, Rodgers y Hammerstein o Porter han alimentado múltiples carreras, y así, nadie echa a faltar hoy que para cantar Memory lo hagas vestido de gato o que presumir de Not while I´m around exiga vestirte de panadero. Acaso hubo un tiempo en que cantar en público lo que no es tuyo era la mitad de cómo te observaban, y quizá, superada esa tara inservible, se crearon otras: la conveniencia de cantar también con el aspecto, como se habla con el puesto de poder que ostentas. De ahí a que la balanza se inclinara del lado más superficial sólo había uno de esos pasos idiotas que tanto nos gusta dar en cuanto lo vislumbramos.
Y así, que la propia presencia contenga cierta miseria, cierta ausencia de algo que debería estar, es todo lo que se necesita para burlar lo que, sin ello de tu parte, pretendas aún así. Miseria de una guerra que corroyó las vidas hubo en Edith Piaf, miseria de fragilidad y abuso era Judy Garland en sus últimos años, ver hoy la mirada huidiza de Brian Wilson es asomarse a décadas de miseria vital autoinducida. Y ni siquiera eso pudo con la gloriosa música que nos dejaron. Más cerca, y desde el otro lado del espejo, sólo bombilla tuerta es el gran foco puesto sobre cantantes cuya impecable, o sólo adecuadamente moderna presencia, tan poco tiene que ver con hacer música, y tanto con la industria del envase –plano, endeble, más barato cuanto más se compra.
Hay una visible cualidad de miseria –desempleada, no muy agraciada físicamente, con un aroma a ambiciones derruídas- en Susan Boyle, la mujer que se asomaba hace poco a un concurso de televisión británico que premia lo que cantantes no profesionales logren asomar a un escenario, delante de público y de un jurado. Y como tal miserable es notoriamente tratada en el video que puede verse, como todo, en youtube estos días. Pero la sra. Boyle sabe cantar y acaso, como entiende cualquiera que lea la letra de la canción elegida, con el mismo vigor insospechado con qué contesta al desprecio con las palabras exactas.
Es un muro de fatalidad física desde cuyo núcleo canta la sra. Boyle, y es el mismo muro a través del cual, en resoplidos y elevaciones de ceja como ladrillos disparados, es elocuente la burla del encargado de preludiar su intervención con una pregunta que es puro sarpullido, algo así como de qué forma es posible que el fracaso no te quede claro. No es necesariamente ofensiva la cuestión de por qué crees no haber logrado nunca lo que anuncias haber buscado siempre, pero es innecesaria aquí, no porque sepamos la respuesta –que no- sino porque, como ironía, chapotea en la más explícita falta de educación, como si más ofendiera lo que, sin aparentes dones para merecerlo, más quisiste. O como si anunciarlo ofendiera más que quererlo.
E insulta la verdad debida el pensar que la sra. Boyle necesita cantar como lo hace para que denigrarla sea purgado. Porque entonces lo contrario y previsible –que todo el que viste, peina y se presenta al mundo como ella cante lo mal que se prevée- sería aceptable, comprensibles los gestos de abierto desprecio con que quien te presenta opina antes de oírte, comprensible la burla, la miseria exacta con que se paga su apariencia. Al contrario que quienes allí salen, el video puede verse una y otra vez, y el consuelo de contemplarla cantar con ese aspecto, no alcanza para el privilegio que ellos acaso sí disfrutaron: el no tener que escuchar lo que la canción va diciendo de tu mirada.
Y así, que la propia presencia contenga cierta miseria, cierta ausencia de algo que debería estar, es todo lo que se necesita para burlar lo que, sin ello de tu parte, pretendas aún así. Miseria de una guerra que corroyó las vidas hubo en Edith Piaf, miseria de fragilidad y abuso era Judy Garland en sus últimos años, ver hoy la mirada huidiza de Brian Wilson es asomarse a décadas de miseria vital autoinducida. Y ni siquiera eso pudo con la gloriosa música que nos dejaron. Más cerca, y desde el otro lado del espejo, sólo bombilla tuerta es el gran foco puesto sobre cantantes cuya impecable, o sólo adecuadamente moderna presencia, tan poco tiene que ver con hacer música, y tanto con la industria del envase –plano, endeble, más barato cuanto más se compra.
Hay una visible cualidad de miseria –desempleada, no muy agraciada físicamente, con un aroma a ambiciones derruídas- en Susan Boyle, la mujer que se asomaba hace poco a un concurso de televisión británico que premia lo que cantantes no profesionales logren asomar a un escenario, delante de público y de un jurado. Y como tal miserable es notoriamente tratada en el video que puede verse, como todo, en youtube estos días. Pero la sra. Boyle sabe cantar y acaso, como entiende cualquiera que lea la letra de la canción elegida, con el mismo vigor insospechado con qué contesta al desprecio con las palabras exactas.
Es un muro de fatalidad física desde cuyo núcleo canta la sra. Boyle, y es el mismo muro a través del cual, en resoplidos y elevaciones de ceja como ladrillos disparados, es elocuente la burla del encargado de preludiar su intervención con una pregunta que es puro sarpullido, algo así como de qué forma es posible que el fracaso no te quede claro. No es necesariamente ofensiva la cuestión de por qué crees no haber logrado nunca lo que anuncias haber buscado siempre, pero es innecesaria aquí, no porque sepamos la respuesta –que no- sino porque, como ironía, chapotea en la más explícita falta de educación, como si más ofendiera lo que, sin aparentes dones para merecerlo, más quisiste. O como si anunciarlo ofendiera más que quererlo.
E insulta la verdad debida el pensar que la sra. Boyle necesita cantar como lo hace para que denigrarla sea purgado. Porque entonces lo contrario y previsible –que todo el que viste, peina y se presenta al mundo como ella cante lo mal que se prevée- sería aceptable, comprensibles los gestos de abierto desprecio con que quien te presenta opina antes de oírte, comprensible la burla, la miseria exacta con que se paga su apariencia. Al contrario que quienes allí salen, el video puede verse una y otra vez, y el consuelo de contemplarla cantar con ese aspecto, no alcanza para el privilegio que ellos acaso sí disfrutaron: el no tener que escuchar lo que la canción va diciendo de tu mirada.
19 abril 2009
Oído cocina 1
De lo más interesante de los diarios -que viene siendo la sección Cartas al Director- nos quedamos con algunas propuestas que nos parecen descaradamente lúcidas con el ánimo de animar el cotarro y provocar la reflexión.
La primera:
Nacionalizar la banca pública (las cajas de ahorros), sacarla de la especulación industrial, financiera, inmobiliaria y política, y ponerla a dar créditos y becas ya.
La primera:
Nacionalizar la banca pública (las cajas de ahorros), sacarla de la especulación industrial, financiera, inmobiliaria y política, y ponerla a dar créditos y becas ya.
Quién dijo diego
Lo explicaba ayer El País en Opinión, dado que en Internacional la cosa había pasado desapercibida: lo que Sarkozy afirmó al nombrar a Zapatero como no muy inteligente era una ironía que incluía al propio presidente francés. Lo explicaba la versión primera de la noticia, cuando empezó a enredarse la madeja: se refería Sarkozy al que, como ocurriera con él mismo, una cosa es el estatuto de modesta inteligencia que te cuelgan encima y otra, lo que logras con esa propagada inferioridad, de lo que él mismo en Francia y Zapatero aquí son ejemplos claros. Así, al llamar poco espabilado a Zapatero, estaba llamándoselo en realidad a los que afinan sus predicciones con tiza de mala calidad. Hasta aquí, el embrollo es sólo producto de una lectura necia de lo que se oye. Pero hete aquí que portavoces del gobierno francés y figuras más o menos arrumbadas como Royal vienen de negar haber dicho eso y pedido perdón por sus palabras, respectivamente. Como si explicar la ironía fuese más empinado que negarla, más complicado hacer pensar que tratar de borrar lo que no era sino un autohalago. Acierta González Pons, portavoz del pp, cuando dice que probablemente tiene razón Sarkozy al tildar de idiota a Zapatero. Seguramente piensa en todo lo que es inevitable pensar de su partido, y en cómo conservan, ordenados, los calificativos para exhibirlos el día en que gobiernen.
03 abril 2009
solo y ofendido
De qué está hecha la ira del que, arrastrando un carrito con sus posesiones mugrientas como si un generador de resquemor, camina la calle insultando con agravios contados, pocos pero insistidos, tal si a cada repetición adquirieran forma, se hicieran corpóreos. También la rara vida de la pulla que más hiriente cuanto más ausente el inspirador.
02 abril 2009
verdugo, casting
Cuenta Berlanga que la elección primera para el papel de nuero del verdugo Isbert fue López Vázquez, y cómo el tratarse de una coproducción hispano-italiana impuso en su lugar a Nino Manfredi. Y pues ese es el papel del que repudia la idea de heredar el puesto de verdugo, pero le conviene hacerlo, quizá el aspecto de Manfredi –alto, delgado, bien parecido- ayudará, en ese distanciarse obvio de lo español, a hacer creíble el sufrimiento del que bajo ningún concepto, o chantaje económico, está dispuesto a matar a nadie. Uno cree que López Vázquez hubiera aportado el mayor patetismo de su gesto que, en la duda, tantas veces tiene como gozne lo cómico, pero esa expresividad, disparada en todas direcciones, lo hubiera acercado demasiado a ese rasgo tan patrio del “me niego, otra cosa es si no mira nadie”. Ese rasgo ya lo borda Isbert, por eso el gesto inamovible de Manfredi es aquí perfecto, pues en él cabe también el de la víctima.
13 marzo 2009
11 marzo 2009
de humo y otros filtros
Tres noticias se entrelazan hoy en El País: una habla de Alan Landers, hombre anuncio de Winston muerto hace unos días y del que se lee pleiteó contra las empresas que le dieron de comer y de morir durante décadas; una segunda anuncia una ley de salud pública que verá la luz en nuestro país en unos meses; y finalmente una tercera en la que Barack Obama revoca la prohibición de financiar ensayos con células embrionarias, y del que se lee es la prueba de que “a partir de ahora, las decisiones científicas en la casa blanca se tomarán sobre la base de criterios objetivos y no atendiendo a razones políticas, ideológicas o religiosas”. La primera ilustra la tan útil reserva de ceguera que nos guardamos para reclamar al futuro lo que perdimos apostando en el pasado; la segunda podría sentar las bases para penalizar de los beneficios del sistema sanitario público a quien pone en juego su salud conscientemente, y la de los demás; la tercera es la más interesante pues hace prometer a un gobierno lo que raramente puede pedírsele a una persona: que te mirarás desde fuera para juzgar lo que haces o quieres. Ni es la misma porción de salud la que habla Obama ni la sanidad pública es allí lo que aquí, pero sin conocer las pautas de la ley que se anuncia aquí, y dando por sentado que la responsabilidad individual, y lo que por sus actos pudiera pedirse, estará más que salvaguardada, se lee con placer que términos como “salud” y “antojo” quepan en la misma frase tan claramente separadas que la segunda no pueda demandar impunemente a la primera, o ésta ver imposible defenderse de aquella.
10 marzo 2009
menos codos, más co2
En El País del domingo, noticia de la cumbre de negacionistas del cambio climático que se celebra –qué verbo para esto- hasta hoy en Nueva York. Del cartel viene de caerse a última hora la máxima figura del movimiento y reclamo principal de la convocatoria desde hace meses, aznar, asi que buena parte del prestigio recae en su ausencia en el presidente checo –que lo es también de la presidencia europea hasta julio. El poder emite su propia combustión, y es al calor de ese trabajo, o extrabajo, que la opinión que se mantiene hoy revisita los días en que esa misma capacidad de juicio estuvo al servicio de otros temas, en los que esa misma inteligencia no dudó en imponer su criterio a la hora de defender y financiar unas importancias y desdeñar otras. Cada vez que aznar es lo que es hoy, arroja nueva luz al retrato del aznar que posa desde sus días de presidente del gobierno de un país. En ese retrato, como en el de Dorian Grey, sus logros cambian, se actualizan a partir de lo que el mismo personaje envía desde el futuro, desde este hoy en que, empeñado en escribir sus días venideros, añade más y más párrafos a ese “fui” del que las enciclopedias se acordarán con suerte.
09 marzo 2009
closed zone
Unas cuantas imágenes y sonidos en lugar de palabras en este corto realizado por el israelí Yoni Goodman, director de animación de Waltz with Basir.
01 febrero 2009
¿Por qué le llaman crisis cuando deberían llamarle crimen?
... Ésa es el arma del crimen, ése es el lugar de la abominación financiera, pues nadie ignora que los paraísos fiscales son el instrumento principal de la economía criminal, que Bernard Madoff, el rey de la trampa, maneja con destreza e impunidad. La primera la pone él; la segunda, los Estados. Economía criminal que va desde la evasión fiscal y el blanqueo de dinero hasta el mercadeo de seres humanos, pasando por el botín procedente de las extorsiones mafiosas, el tráfico de drogas y de armas, la producción y comercialización de moneda falsa, el robo, estafas y contrabandos de todo tipo, que constituyen los componentes de un volumen conjunto que supera ya el 40% de la economía legal mundial. Volumen que sin los paraísos fiscales no encontraría tan extraordinario acomodo para su conservación, ni tantas facilidades para su producción y multiplicación.
JOSÉ VIDAL-BENEYTO, EL PAÍS 31/01/2009
JOSÉ VIDAL-BENEYTO, EL PAÍS 31/01/2009
31 enero 2009
pregunten a mi gemelo
Cita El País ayer una información publicada por The New York Times según la cual los ejecutivos de los bancos estadounidenses que el otoño pasado salieron del abismo gracias a los 700.000 millones de dólares inyectados por el gobierno de ese país, se repartieron hace unos días, al final de ese ejercicio, 18.500 millones de dólares, cifra equivalente a la recompensada en 2004. Justo en esa página, y desde la fotografía impresa a la derecha de la información, Rod Blagojevich, gobernador demócrata de Illinois destituido por unanimidad por el probado intento de subastar un escaño en el senado –el de Obama, vacante- mira en dirección al titular que reza el lamento presidencial por la sinvergonzonería de los banqueros. El texto también ha de mirarle a él porque en la negación de lo obvio se reconocen los bandidos. Y la misma impunidad con que la banca, entre otras provincias económicas del mundo, campa por sus respetos sin que los ajenos importen un comino, es la que desde lo político tantas veces saca brillo al estiércol que más hiede. Que política y empresa se financien mutuamente en la medida en que sus arcas presentes salvaguarden deudas futuras, es un ejemplo cristalino de cómo la sociedad es para ambas apenas el grupo sentado en la mesa del consejo de administración, pero más claramente, cómo su connivencia durante siglos ha convertido en natural la idea de que presidir un gobierno, del tamaño que sea es, sin gran pudor, muchas veces presidir una empresa, cuyos beneficios tienen por objetivo enriquecer a sus gestores y no a sus clientes. Así, cuando Blagojevich clama por su inocencia lo está haciendo en nombre de una inocencia relativa, la que juzga el anhelo de enriquecimiento como un tic empresarial, apenas el uso consabido de información privilegiada para sacar tajada. Algo que, en cualquier caso, tiene poco que ver con su habilidad como gestor. Milimétricamente pensado, es lo que hay detrás de los ejecutivos de la banca que, tras suplicar ayuda pública para paliar su nefasta dirección, aprovechan ese dinero para premiar, no su gestión, sino el hecho de que son ellos los que están ahí, en el sitio adecuado y el momento preciso. No es inocencia lo que claman, sólo normalidad, usos frecuentes del poder, presunción de relativismo –diríamos. Reducida a la situación del que, de joven, acaso hubo de mentir y hurtar para obtener lo que quería, el logro adulto de Blagojevich y la gran banca, sería en ese caso, la realización de una justicia más allá de la ley. Tal si la paz es la continuación de la guerra por otros medios, la presidencia, en según qué áreas, reluciera como la continuación de la estafa y otras prácticas criminales por otros medios, sólo más blindados. Véase también gobierno de no pocas comunidades autónomas, aquí mismo.
30 enero 2009
a darwin lo que es del cine
Se lee ayer en El País, en las opiniones de directores y escritores, acerca de literatura española reciente adaptada al cine, y en ese maridaje que tan a menudo se escribe improbable y se termina imposible, resuenan tres notorias adaptaciones que, con distinta solvencia en el tránsito, pudieron verse el año pasado. Ian Mc Ewan vio estrenada en cines la versión dirigida por Joe Wright de su novela Expiación, Cormac Mc Carthy prestó su espléndida No country for old men a los hermanos Coen –y de él se verá este año lo que John Hillcoat haya hecho a partir de su tristísima The road- y Paul Thomas Anderson aprovechó que Upton Sinclair llevaba muerto cuarenta años para destrozar su novela Oil! y venderla por trozos en su enorme There will be blood –aquí impunemente estrenada como Pozos de ambición. De las tres adaptaciones, sólo Mc Ewan escogió –o le fue permitido escoger- permanecer tan cerca de la adaptación como para ser, de hecho, coproductor ejecutivo de la misma. Mc Carthy está por encima de esas cosas, y ya queda dicho que Sinclair por debajo, pero uno duda de que la vigilancia del escritor sobre su texto rinda frutos mejores que los que de la ausencia. Pantagruélicas en tiempo, acción y personajes cambiantes, las obras de Mc Ewan y Sinclair prometían versiones necesariamente cruentas para con el texto original, y sin embargo Wright acabó rodando el libro de forma tan improbablemente fiel como eficaz en su propio espacio y tiempo narrativo, mientras Anderson desechó las 417 páginas de Sinclair, salvo los nombres, el petróleo y ciertos, pocos rasgos aquí y allá. Las dos películas le parecen a uno magníficas, como lo es la versión, ampliamente próxima al libro, que los Coen rodaron a partir del mucho más adaptable material de Mc Carthy. Que los tres sean buena, si no gran literatura, no es una contribución automática a la calidad de una película, y de ello, en el lamento general de los escritores, habla el artículo. Obligado a aceptar la adaptación cinematográfica, entre matar a Anderson y suicidarse, Sinclair habría elegido mejor si lo segundo, pues cedidos los derechos de un libro, se ceden los ojos con que la historia es observada. Y que un director de cine o de teatro escoja unos y no otros aspectos de una historia es tan legítimo como el derecho a reinventar el material para ponerlo al servicio de las imágenes. Es más un rumor que una verdad digna de ese nombre el que todas las imágenes valgan, cuenten, lo que mil palabras. Pero lo es, absolutamente, el que transportan su información de forma muy distinta a cómo el papel las mueve. Y cambiar el rumbo de lo escrito, incluso despreciarlo como en el caso de Anderson, es un precio que, si aceptado cobrar, entonces quizá sea tan justo poder gastar aquí como allá. Dirigida por el propio autor de la obra de teatro que adapta –John Patrick Shanley-, y presumiblemente hecha con metrónomo, se estrena hoy The doubt.
28 enero 2009
finalmente, educación para la ciudadanía, no para la ideología.
El Supremo rechaza la objeción a Educación para la Ciudadanía
La Sala de lo Contencioso-Administrativo del alto tribunal establece que la asignatura "no alcanza a lesionar el derecho de los padres para que sus hijos reciban la educación religiosa y moral que deseen"
ELPAÍS.com / EFE - Madrid - 28/01/2009
Tras dos días y medio de deliberaciones, el Pleno de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo (TS) ha decidido hoy por 22 votos a favor y 7 en contra que no es posible acogerse a la objeción de conciencia a Educación para la Ciudadanía (EpC), confirmado así la obligatoriedad de la asignatura, informa Julio M. Lázaro. El Supremo ha fallado sobre los recursos de casación presentados por varios padres contra la sentencia del Tribunal Superior de Andalucía, que reconocía el derecho de los padres a la objeción de conciencia, sin necesidad de detallar en qué puntos estaban en desacuerdo con la asignatura, y las del Tribunal Superior de Asturias, que desestimaron la objeción porque los padres demandantes no concretaron en qué puntos estaban en desacuerdo. El TS establece que la materia "no alcanza a lesionar el derecho de los padres para que sus hijos reciban la educación religiosa y moral que deseen".
Desde el pasado lunes, cuando se iniciaron las deliberaciones, los magistrados han acumulado más de 20 horas de debate, porque tales deliberaciones desbordaron el marco inicial (la discusión sobre los citados recursos) y se amplió el campo: el Pleno, integrado por 30 magistrados, no sólo ha debatido si es posible la objeción de conciencia a la asignatura, sino incluso si los contenidos de ésta vulneran el derecho de los padres a que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones, según el artículo 27.3 de la Constitución.
El pronunciamiento del TS unifica la jurisprudencia respecto a esta cuestión, que ha generado centenares de causas judiciales y sentencias dispares en los tribunales autonómicos.
En febrero de 2008 el Tribunal Superior de Justicia de Asturias desestimó en tres fallos similares la pretensión de varios padres de que la Consejería de Educación admitiera la objeción como parte de los derechos constitucionales de libertad religiosa e ideológica. El tribunal precisó que se desconocía el contenido de la materia a la que se oponían las familias y, por tanto, las enseñanzas concretas que pudieran ser contrarias a la libertad ideológica. "Resulta patente que el mero enunciado de una determinada asignatura no afecta a derecho fundamental alguno", argumentó el TSJ de Asturias. Aún más, consideró que el planteamiento general de EpC recogido en la Ley Orgánica de Educación "no puede suscitar duda alguna sobre su constitucionalidad". Por ello, "no cabe impugnar genéricamente las asignaturas relativas a Educación para la Ciudadanía como contrarias al derecho de libertad ideológica", ya que "sólo cabe invocar el referido derecho fundamental en relación con el caso concreto en que se desarrollan las citadas enseñanzas".
Por el contrario, el TSJ de Andalucía resolvió en marzo de 2008 a favor de unos padres a los que la Junta había denegado la objeción para un hijo. La familia argumentó que EpC vulneraba sus derechos fundamentales "a educar a los hijos en la formación religiosa y moral conforme con sus propias convicciones y a la libertad ideológica y religiosa", según la Constitución. Sobre los Reales Decretos que fijan los mínimos de EpC, el tribunal andaluz entendió que emplean conceptos de "indudable trascendencia ideológica y religiosa, como son ética, conciencia moral y cívica, valoración ética, valores o conflictos sociales y morales". Ante esta situación, el tribunal creyó "razonable que los demandantes, por razones filosóficas o religiosas (...), pueden estar en desacuerdo con parte de la asignatura, y lógico que soliciten que se excluya de ella a su hijo". El tribunal andaluz, que fundamentó la sentencia en la jurisprudencia de los tribunales Constitucional, Supremo y Europeo de Derechos Humanos, añadió que la objeción de conciencia es "directamente aplicable" aunque no hubiera sido regulada legislativamente.
La Sala de lo Contencioso-Administrativo del alto tribunal establece que la asignatura "no alcanza a lesionar el derecho de los padres para que sus hijos reciban la educación religiosa y moral que deseen"
ELPAÍS.com / EFE - Madrid - 28/01/2009
Tras dos días y medio de deliberaciones, el Pleno de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo (TS) ha decidido hoy por 22 votos a favor y 7 en contra que no es posible acogerse a la objeción de conciencia a Educación para la Ciudadanía (EpC), confirmado así la obligatoriedad de la asignatura, informa Julio M. Lázaro. El Supremo ha fallado sobre los recursos de casación presentados por varios padres contra la sentencia del Tribunal Superior de Andalucía, que reconocía el derecho de los padres a la objeción de conciencia, sin necesidad de detallar en qué puntos estaban en desacuerdo con la asignatura, y las del Tribunal Superior de Asturias, que desestimaron la objeción porque los padres demandantes no concretaron en qué puntos estaban en desacuerdo. El TS establece que la materia "no alcanza a lesionar el derecho de los padres para que sus hijos reciban la educación religiosa y moral que deseen".
Desde el pasado lunes, cuando se iniciaron las deliberaciones, los magistrados han acumulado más de 20 horas de debate, porque tales deliberaciones desbordaron el marco inicial (la discusión sobre los citados recursos) y se amplió el campo: el Pleno, integrado por 30 magistrados, no sólo ha debatido si es posible la objeción de conciencia a la asignatura, sino incluso si los contenidos de ésta vulneran el derecho de los padres a que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones, según el artículo 27.3 de la Constitución.
El pronunciamiento del TS unifica la jurisprudencia respecto a esta cuestión, que ha generado centenares de causas judiciales y sentencias dispares en los tribunales autonómicos.
En febrero de 2008 el Tribunal Superior de Justicia de Asturias desestimó en tres fallos similares la pretensión de varios padres de que la Consejería de Educación admitiera la objeción como parte de los derechos constitucionales de libertad religiosa e ideológica. El tribunal precisó que se desconocía el contenido de la materia a la que se oponían las familias y, por tanto, las enseñanzas concretas que pudieran ser contrarias a la libertad ideológica. "Resulta patente que el mero enunciado de una determinada asignatura no afecta a derecho fundamental alguno", argumentó el TSJ de Asturias. Aún más, consideró que el planteamiento general de EpC recogido en la Ley Orgánica de Educación "no puede suscitar duda alguna sobre su constitucionalidad". Por ello, "no cabe impugnar genéricamente las asignaturas relativas a Educación para la Ciudadanía como contrarias al derecho de libertad ideológica", ya que "sólo cabe invocar el referido derecho fundamental en relación con el caso concreto en que se desarrollan las citadas enseñanzas".
Por el contrario, el TSJ de Andalucía resolvió en marzo de 2008 a favor de unos padres a los que la Junta había denegado la objeción para un hijo. La familia argumentó que EpC vulneraba sus derechos fundamentales "a educar a los hijos en la formación religiosa y moral conforme con sus propias convicciones y a la libertad ideológica y religiosa", según la Constitución. Sobre los Reales Decretos que fijan los mínimos de EpC, el tribunal andaluz entendió que emplean conceptos de "indudable trascendencia ideológica y religiosa, como son ética, conciencia moral y cívica, valoración ética, valores o conflictos sociales y morales". Ante esta situación, el tribunal creyó "razonable que los demandantes, por razones filosóficas o religiosas (...), pueden estar en desacuerdo con parte de la asignatura, y lógico que soliciten que se excluya de ella a su hijo". El tribunal andaluz, que fundamentó la sentencia en la jurisprudencia de los tribunales Constitucional, Supremo y Europeo de Derechos Humanos, añadió que la objeción de conciencia es "directamente aplicable" aunque no hubiera sido regulada legislativamente.
20 enero 2009
hoy, ahora, nunca más
A veces, en las imágenes, la metáfora no basta para contener la realidad cruda en sus muecas, y así, ver subir al ya expresidente bush jr a un helicóptero y marcharse del gobierno de su país, minutos después de que un nuevo presidente jure su cargo, es un adiós –simple como él- al que le sobran todas las alas que no sean las del helicóptero, el de un hombre al que acaban de despedir, al que su sucesor acaba de expulsar del puesto, aunque no pueda permitirse señalar en ese momento lo tarde que llega ese gesto, cómo alguien o algo debería haberle expulsado del cargo que inconcebiblemente ha ocupado durante 8 años, cómo este mundo necesita, más que la esperanza como argamasa, la habilidad urgente de reconocer al menos indicado para un puesto, y de reconocerlo a tiempo, antes de que las consecuencias de esa ceguera sean ya una presa que revienta por todas partes. Las cosas hubieran mejor empezado si en la apertura de un nuevo propósito, el nuevo presidente hubiera dicho alto y claro que la crisis primera no empieza en bancos que prestan a quien no puede devolverlo, sino en las respectivas inteligencias que pusieron ahí, al frente del gobierno, al que hoy despiden con amargura y asombro de incompetencia. Esperanza es reconocer qué decisiones pueden matarte, arruinarte, deshauciarte aunque no lo parezca en ese momento, esperanza es o debiera ser, si queremos que funcione, la habilidad individual de pensar mejor, de pensar más allá de la oratoria o el patriotismo que te venden en envases baratos. Esperanza debería poder ser, sin necesidad de verlo por televisión, el distinguir que la forma de pensar de Cheney es, de por sí, una máquina de arrastrar ideas inválidas. Son las ideas las que mejoran o empeoran el mundo, por eso es necesario saberlas ver encarnadas en su forma primera, la abstracta, sin lo que la campechanía de bush o la distancia intelectual de Gore puedan contaminar aquello de que se está hablando, o callando. ¿Cuántos habrían votado a Obama si no hubieran podido verle u oirle? ¿Cuántos le habrían votado si sólo hubieran podido leer lo que éste dice?. Utópica esa, queda la esperanza de que Obama sirva, al menos, para enseñar a una generación a lo que se puede aspirar cuando uno vota, que lo que empieza hoy no sea una presidencia sino un listón, un baremo que siga ahí mucho después de que su inspirador se haya ido.
15 enero 2009
pero ¿alguna vez algún gobierno israelí pensó por un momento en respetar la legalidad internacional?
11 enero 2009
05 enero 2009
Continúa la del 28 de diciembre...
Los israelitas podían ser igual de contumaces y exigentes a la hora de cumplir las resoluciones de la ONU. Para contribuir al difícil proceso de la memoria, ahí van algunos datos:
- 181 de la Asamblea General (1947): Plan de partición con unión económica.
- 242 del Consejo de Seguridad (1967): Retirada israelí de los territorios ocupados.
- 338 del Consejo de Seguridad (1973): Cese de hostilidades y retirada israelí de los territorios ocupados.
- 1397 del Consejo de Seguridad (2002): Apoyo a la existencia de dos estados.
- 1515 del Consejo de Seguridad (2003): Hoja de Ruta.
01 enero 2009
28 diciembre 2008
Nuevo atentado terrorista
Cuando aún no se han apagado los efectos de la salvaje irrupción del terrorismo en la India, un nuevo atentado viene a sumarse a la infausta lista de muerte y destrucción: esta vez ha sido en el gueto palestino de Gaza, donde los fallecidos rondan los dos centenares y se cree que los heridos podrían ascender a 500.
Estos datos son provisionales, ya que los terroristas no han dado por concluida su agresión, con lo que estas cifras podrían quedar rápidamente superadas. Como la población vive cercada y sometida al aislamiento internacional, no hay medicinas en los hospitales ni alimentos suficientes para asistir a los damnificados, con lo que es fácil suponer que parte de los heridos morirán sin la asistencia necesaria.
El grupo terrorista ya ha sido identificado y se ha sabido que está formado por militares del ejército israelí y funcionarios gubernamentales de ideología extremista radical que se abastecen de armamento por medio del gobierno de E.E.U.U.
Lo insólito de la situación es que destacados miembros del gobierno del país han justificado la masacre terrorista que se ha cebado sobre una parte de su población con argumentos fuera de toda legalidad democrática y del respeto a los derechos humanos y al marco jurídico internacional.
De esta manera, parecería que este grupo terrorista -en una extraña connivencia con los sectores más radicales del régimen- ha decidido poner en práctica de manera terminante la SOLUCIÓN FINAL tan descaradamente formulada por distintos políticos e intelectuales sionistas: la expulsión de los palestinos de sus casas y de sus tierras, su sometimiento y reclusión en guetos y su exterminio controlado.
Mientras tanto, una vez más, la reacción internacional viene a recordar la postura de los gobiernos de Inglaterra y Francia ante la política criminal desarrollada por el gobierno del partido nacional socialista en la Alemania previa a la segunda guerra mundial.
Estos datos son provisionales, ya que los terroristas no han dado por concluida su agresión, con lo que estas cifras podrían quedar rápidamente superadas. Como la población vive cercada y sometida al aislamiento internacional, no hay medicinas en los hospitales ni alimentos suficientes para asistir a los damnificados, con lo que es fácil suponer que parte de los heridos morirán sin la asistencia necesaria.
El grupo terrorista ya ha sido identificado y se ha sabido que está formado por militares del ejército israelí y funcionarios gubernamentales de ideología extremista radical que se abastecen de armamento por medio del gobierno de E.E.U.U.
Lo insólito de la situación es que destacados miembros del gobierno del país han justificado la masacre terrorista que se ha cebado sobre una parte de su población con argumentos fuera de toda legalidad democrática y del respeto a los derechos humanos y al marco jurídico internacional.
De esta manera, parecería que este grupo terrorista -en una extraña connivencia con los sectores más radicales del régimen- ha decidido poner en práctica de manera terminante la SOLUCIÓN FINAL tan descaradamente formulada por distintos políticos e intelectuales sionistas: la expulsión de los palestinos de sus casas y de sus tierras, su sometimiento y reclusión en guetos y su exterminio controlado.
Mientras tanto, una vez más, la reacción internacional viene a recordar la postura de los gobiernos de Inglaterra y Francia ante la política criminal desarrollada por el gobierno del partido nacional socialista en la Alemania previa a la segunda guerra mundial.
14 diciembre 2008
la camorra vasca
Leí ayer la colaboración habitual de Muñoz Molina en el Babelia de El País como todos los sábados, tan bien construida, tan certera. A medida que avanzaba en su lectura pensaba todo el tiempo en la magnífica foto que la encabezaba. Pero solo al final, cuando va concluyendo, empecé a sobrecogerme con el desenlace que mostraba. No podía ser, me decía, no se puede llegar a tanto. Y entonces me fui a ver la edición de El Mundo del jueves 4 de diciembre. Y allí estaba la foto en la portada para comprobarlo. No es ningún bar del sur de Italia. Es el País Vasco, aquí, ahora. La mafia ha vuelto a matar. Sus compañeros de mesa rellenan el hueco, reparten las cartas y siguen como la cosa más normal. La mafia vuelve a imponer su silencio.
02 diciembre 2008
3. el canon contemporáneo
Hay un adjetivo que tanto sirve para vestir el marasmo económico como para desnudar el liderazgo fraudulento que tiene en bush su mejor/peor ejemplo: desproporcionado. Lo fue invadir Irak o no tener espejos suficientes a mano, y lo ha sido, catastróficamente, conceder créditos durante años a quienes no podían pagar ni la ropa que llevaban. Desproporcionado el agruparlos como cajas chinas financieras, desproporcionado el recibir por ellas las más altas calificaciones de solvencia, desproporcionado el sembrar de ellas los balances de la banca mundial. Y más concretamente en nuestro país, desproporcionado el llamarse banca especialmente, prudentemente bien gestionada, y tener aún así el 60% de las manzanas crediticias en un mismo cesto, hoy en caída libre.
La intangibilidad del sentido común sin complejos que basta a Obama para proponer su equipo de gobierno en el que hay republicanos o demócratas que pedían su cabeza hasta hace meses, sucede a la intangibilidad de la hidra política –armas inexistentes en Irak- y financiera –ratios de solvencia imaginada. Pero esto era, sigue siendo, una mentira arañada en la mina de la codicia y la estulticia política, y aquello, lo que Obama podría enseñar al mundo si se deja, es el valor de un tipo de regulación que, por necesidad urgente, empiece en los mercados, y se consolide donde más falta hace: en el uso de la inteligencia como valor suficiente que admita esa forma de regulación que es un juicio cercano, permanente, obligado. Bush jr no ha de ser el idiota que se da por hecho es, no a tiempo completo. Pero nada en el mundo, y menos en su entorno, le ha obligado durante ocho años a pensar que sus decisiones acerca del cambio climático, la seguridad más allá del misil, la sensatez de un modelo de consumo irracional o la relación entre el hambre ajena y la inmigración propia exigen una visión de las consecuencias más allá de la impunidad que da un cuatrienio en el mismo despacho.
El adjetivo fatídico extiende sus tentáculos, por inevitable asociación, también a lo que de Obama se espera. Pero, reciclando cierta terminología del efecto invernadero, su antecesor ha emitido desproporción durante demasiado tiempo para que a Obama le sea imposible dejar de captarla ya desde antes de acceder al cargo. No puede esperarse ética de los mercados, y nunca habrá mejor, más debilitada, ocasión para imponerla mediante normas más estrictas que obliguen a una mayor transparencia y catalogación de los activos. Y se cuentan con los dedos –asesinados- de una mano los momentos en que de una presidencia se ha llegado, tan desesperadamente, a pretender algo parecido a una sensatez y a partir de ella, voluntad de inspiración mundial, que se diría incompatible con el cargo. De ambas escribe Paul Krugman en The New York Times –en la transcripción de El País 9.11: la ideología conservadora, con su convicción de que la codicia siempre es buena, ha ayudado a crear esta crisis. Lo que dijo Franklin Delano Roosevelt en su segunda toma de posesión -"siempre hemos sabido que el interés egoísta e irresponsable era malo desde el punto de vista moral; ahora sabemos que es malo desde el punto de vista económico”. Y ahora que la palabra podría lograr dejar de ser, por fin, un activo contaminado, también político.
La intangibilidad del sentido común sin complejos que basta a Obama para proponer su equipo de gobierno en el que hay republicanos o demócratas que pedían su cabeza hasta hace meses, sucede a la intangibilidad de la hidra política –armas inexistentes en Irak- y financiera –ratios de solvencia imaginada. Pero esto era, sigue siendo, una mentira arañada en la mina de la codicia y la estulticia política, y aquello, lo que Obama podría enseñar al mundo si se deja, es el valor de un tipo de regulación que, por necesidad urgente, empiece en los mercados, y se consolide donde más falta hace: en el uso de la inteligencia como valor suficiente que admita esa forma de regulación que es un juicio cercano, permanente, obligado. Bush jr no ha de ser el idiota que se da por hecho es, no a tiempo completo. Pero nada en el mundo, y menos en su entorno, le ha obligado durante ocho años a pensar que sus decisiones acerca del cambio climático, la seguridad más allá del misil, la sensatez de un modelo de consumo irracional o la relación entre el hambre ajena y la inmigración propia exigen una visión de las consecuencias más allá de la impunidad que da un cuatrienio en el mismo despacho.
El adjetivo fatídico extiende sus tentáculos, por inevitable asociación, también a lo que de Obama se espera. Pero, reciclando cierta terminología del efecto invernadero, su antecesor ha emitido desproporción durante demasiado tiempo para que a Obama le sea imposible dejar de captarla ya desde antes de acceder al cargo. No puede esperarse ética de los mercados, y nunca habrá mejor, más debilitada, ocasión para imponerla mediante normas más estrictas que obliguen a una mayor transparencia y catalogación de los activos. Y se cuentan con los dedos –asesinados- de una mano los momentos en que de una presidencia se ha llegado, tan desesperadamente, a pretender algo parecido a una sensatez y a partir de ella, voluntad de inspiración mundial, que se diría incompatible con el cargo. De ambas escribe Paul Krugman en The New York Times –en la transcripción de El País 9.11: la ideología conservadora, con su convicción de que la codicia siempre es buena, ha ayudado a crear esta crisis. Lo que dijo Franklin Delano Roosevelt en su segunda toma de posesión -"siempre hemos sabido que el interés egoísta e irresponsable era malo desde el punto de vista moral; ahora sabemos que es malo desde el punto de vista económico”. Y ahora que la palabra podría lograr dejar de ser, por fin, un activo contaminado, también político.
30 noviembre 2008
diga a su prótesis que deje de mirarme
la llamada de vocento anuncia el escándalo surgido entre asociaciones progresistas –y el decantado hasta el ministerio de sanidad que anuncia su lógica potestad ante una cirugía estética en menores de edad- a causa del anuncio hecho público por una discoteca de sortear 4.500 euros para implantes de pecho, o lo que por esa cifra se desee. Como creo que merece mejor explicación que la que por radio doy, aquí la dejo:
1. si el problema, la causa del escándalo, es la demanda, entonces –añadido el matiz legal que impone el ministerio de sanidad- ¿ha de ser acaso que se considera denigrante, opresivo o chantajeante para la libre expresión de lo femenino el implante mamario?. Si tal, sonaría a tildar de alienada a no escasa parte de la población femenina de Venezuela, Colombia y Argentina, donde es costumbre extendida. En la asunción de que casi nada es malo o bueno hasta que su uso no lo inclina hacia una de las dos opciones, uno cree que ponerse pechos nuevos no es, como principio corrector, menos prótesis –sólo más definitiva- que ponerse cada día una hora de gimnasio, dos de depilación, media de maquillaje o bicicleta, y si me apuran, incluso dos de lectura. Acaso, en la denuncia, se vea como oprobioso el deseo convertido en reclamo, y así, querer algo sea menos decente que ir donde lo venden o sortean. Uno sospecha que es aquí donde más pecado haya: en que pase ofrecerlo, pase buscarlo, pero que haya que pasar por una rifa es, quizá, inadmisible. De alguna forma que uno no entiende, su obtención estropearía en esa visión los valores que lo preceden y que deberían ser inmunes a ello, como si un jamón fuera peor en el sortearlo que en el escaparate.
2. pero si el problema es la oferta, entonces señálese al palo que sustenta el resto del árbol de las vejaciones, pues uno convive cada día con anuncios de todo orden que suponen un neón vejatorio para las luces o el sentido común: la política nacional es una oferta diaria escandalosa de arribismo, falsedad y el más egoísta de los escrúpulos impunes; el pozo séptico de lo financiero no requiere mucha explicación; la televisión y el periodismo impreso o voceado insultan la inteligencia con tanta perseverancia como exhibicionismo da la inmunidad. Y sí, es la estupidez, la sumisión de los tontos y los ignorantes lo que buscan y con saña sortean.
Inherente a lo humano y sin duda específicamente a lo español, la atención de la sociedad es perezosa, cuando no inepta, y distraerla, redirigirla hacia campos inanes, viene a ser un implante también, aberrante por lo que supone: apenas hace unos días publicaba El País noticia de cómo el 70% de los alcaldes procesados por corrupción son, pese a todo, reelegidos. Y más próximos al tema de lo femenino denigrado, ningún periódico más vehemente en la crítica a la dignidad de la mujer que el que publica todos los sábados un suplemento insultante de mediocridad e irrelevancia femenina bajo el concluyente título de “mujer hoy”. No mucho ha que cierto idiota estadounidense pusiera en su tienda el anuncio que animaba a participar en el adivinar cuándo sería Obama asesinado. Como sorteo de una posibilidad que inevitablemente se anima al tiempo que se enuncia, la diferencia es que Obama está perfectamente como está, y quien opta a un implante mamario, es obvio que no.
Objeciones previsibles: primero, se trata de menores, población especialmente sensible a la manipulación y los impulsos torticeros. Segundo, es denigrante identificar o promover lo femenino como algo dependiente de lo físico, como si nada más contara. Actitudes como esa son las que crean la presión social que convierte a la mujer en objeto.
Objeciones a las objeciones: Primero, la sociedad educa con los peores y más persistentes ejemplos posibles, a todas horas y en cualquier dirección posible que se mire. Escandalizarse con un sorteo que pone en las manos de un menor la posibilidad de hacer lo que cualquier adulto haría si no fuera por las molestias médicas, el coste o el qué dirán, es emplear los dedos de la mano en señalar la paja que crece justo donde termina la viga propia. Segundo, la presión social por ser más atractivo, por tener mejor físico es la misma que en la Grecia clásica privilegiaba el culto al cuerpo tanto como el estudio o la exposición a la poesía, la filosofía o el teatro que, por cierto, hoy no importa a nadie. Pensar que por operarse o ir al gimnasio uno haya de ser automáticamente estúpido es un simplismo no menos irredento que el que acuña indefensión ajena con el prejuicio propio como molde. A uno, eso de achacar a un dogma inducido lo que es sólo un parecer contrario al tuyo, le recuerda esa otra profesión fraudulenta que es hablar de soberanía nacionalista en nombre de la mayoría –generalmente inmensa- de quienes no te han votado. O esos pueblos del norte de españa, oprimidos y ninguneados en el escándalo de sus voceros como la nación de las mujeres a las que no les convencen sus pechos caídos o pequeños.
1. si el problema, la causa del escándalo, es la demanda, entonces –añadido el matiz legal que impone el ministerio de sanidad- ¿ha de ser acaso que se considera denigrante, opresivo o chantajeante para la libre expresión de lo femenino el implante mamario?. Si tal, sonaría a tildar de alienada a no escasa parte de la población femenina de Venezuela, Colombia y Argentina, donde es costumbre extendida. En la asunción de que casi nada es malo o bueno hasta que su uso no lo inclina hacia una de las dos opciones, uno cree que ponerse pechos nuevos no es, como principio corrector, menos prótesis –sólo más definitiva- que ponerse cada día una hora de gimnasio, dos de depilación, media de maquillaje o bicicleta, y si me apuran, incluso dos de lectura. Acaso, en la denuncia, se vea como oprobioso el deseo convertido en reclamo, y así, querer algo sea menos decente que ir donde lo venden o sortean. Uno sospecha que es aquí donde más pecado haya: en que pase ofrecerlo, pase buscarlo, pero que haya que pasar por una rifa es, quizá, inadmisible. De alguna forma que uno no entiende, su obtención estropearía en esa visión los valores que lo preceden y que deberían ser inmunes a ello, como si un jamón fuera peor en el sortearlo que en el escaparate.
2. pero si el problema es la oferta, entonces señálese al palo que sustenta el resto del árbol de las vejaciones, pues uno convive cada día con anuncios de todo orden que suponen un neón vejatorio para las luces o el sentido común: la política nacional es una oferta diaria escandalosa de arribismo, falsedad y el más egoísta de los escrúpulos impunes; el pozo séptico de lo financiero no requiere mucha explicación; la televisión y el periodismo impreso o voceado insultan la inteligencia con tanta perseverancia como exhibicionismo da la inmunidad. Y sí, es la estupidez, la sumisión de los tontos y los ignorantes lo que buscan y con saña sortean.
Inherente a lo humano y sin duda específicamente a lo español, la atención de la sociedad es perezosa, cuando no inepta, y distraerla, redirigirla hacia campos inanes, viene a ser un implante también, aberrante por lo que supone: apenas hace unos días publicaba El País noticia de cómo el 70% de los alcaldes procesados por corrupción son, pese a todo, reelegidos. Y más próximos al tema de lo femenino denigrado, ningún periódico más vehemente en la crítica a la dignidad de la mujer que el que publica todos los sábados un suplemento insultante de mediocridad e irrelevancia femenina bajo el concluyente título de “mujer hoy”. No mucho ha que cierto idiota estadounidense pusiera en su tienda el anuncio que animaba a participar en el adivinar cuándo sería Obama asesinado. Como sorteo de una posibilidad que inevitablemente se anima al tiempo que se enuncia, la diferencia es que Obama está perfectamente como está, y quien opta a un implante mamario, es obvio que no.
Objeciones previsibles: primero, se trata de menores, población especialmente sensible a la manipulación y los impulsos torticeros. Segundo, es denigrante identificar o promover lo femenino como algo dependiente de lo físico, como si nada más contara. Actitudes como esa son las que crean la presión social que convierte a la mujer en objeto.
Objeciones a las objeciones: Primero, la sociedad educa con los peores y más persistentes ejemplos posibles, a todas horas y en cualquier dirección posible que se mire. Escandalizarse con un sorteo que pone en las manos de un menor la posibilidad de hacer lo que cualquier adulto haría si no fuera por las molestias médicas, el coste o el qué dirán, es emplear los dedos de la mano en señalar la paja que crece justo donde termina la viga propia. Segundo, la presión social por ser más atractivo, por tener mejor físico es la misma que en la Grecia clásica privilegiaba el culto al cuerpo tanto como el estudio o la exposición a la poesía, la filosofía o el teatro que, por cierto, hoy no importa a nadie. Pensar que por operarse o ir al gimnasio uno haya de ser automáticamente estúpido es un simplismo no menos irredento que el que acuña indefensión ajena con el prejuicio propio como molde. A uno, eso de achacar a un dogma inducido lo que es sólo un parecer contrario al tuyo, le recuerda esa otra profesión fraudulenta que es hablar de soberanía nacionalista en nombre de la mayoría –generalmente inmensa- de quienes no te han votado. O esos pueblos del norte de españa, oprimidos y ninguneados en el escándalo de sus voceros como la nación de las mujeres a las que no les convencen sus pechos caídos o pequeños.
24 noviembre 2008
2. sabes lo que eres capaz de compadecer
Escribe Thomas L. Friedman en The New York Times –en la transcripción de El País 7.11- como razón nueva en el triunfo demócrata el voto de los republicanos que percibían lo inspirados y esperanzados que estaban sus hijos, y no sólo no querían frustrar sus esperanzas, sino que en secreto querían compartirlas. No suena menos bien -menos productivo- por sonar irreal, pero que alguien renuncie a su parecer para favorecer el del contrario se antoja frágil porque, como ocurre típicamente con las herencias, que uno deje lo que tiene a su hijo sin juzgar si lo merece es sólo un instinto, un espasmo antes que una razón sólidamente validada. Claro, lo que se es capaz de juzgar es lo que se merece tu hijo, no sus razones.
Así, que en secreto quieras compartir aquello ante lo que cedes suena a patetismo de la voluntad, a ese no entender por qué tu hijo quiere algo que tú no. Justo al lado, que “la inspiración y la esperanza” jueguen algo en lo que debería ser exposición y juicio de más serios argumentos, es clásica maniobra de tiempo electoral, y en ella juega ese universal que es votar sin más razonar interno que lo bien o mal que le vaya al votante. Verbigracia, que a joe el fontanero no terminen de irle bien las cosas dice del bien general lo mismo que un escarabajo de la literatura universal: apenas uno de sus frutos elevado a tesis general, a principio regulador del todo. O la perversión del “si soy como todos, el todo ha de explicarse en mí sin más problema”.
Es en esa versión del peso de lo individual que renunciar a “frustrar esperanzas” suena a impostura, aunque bienvenida sea, pues es sólo hacerlo en función de la energía que muestra tu vecino en opinar lo contrario –que sea tu hijo sólo añade chantaje al hecho. Pero es un hecho feliz el que el 18% de los habitantes de estados unidos (los menores de 29 años) hayan optado, en un 66% por Obama. Porque ese porcentaje –creciente por debajo al incorporar las más generosas natalidades en negros e hispanos- unido al natural descenso de la población más envejecida –mayoritariamente republicana- producirá en las elecciones de 2012 una base de población presumiblemente afín o sensible a procedimientos demócratas.
La cita de Friedman se inscribe en un artículo de explícito título –la guerra civil ha terminado- y bien puede verse en ello el principio del fin de la influencia de la generación que vivió la gran guerra, y aún así ha optado repetidamente por trincheras del más puro sinsentido político, y el comienzo de una mayoría realmente civil, donde compartir las mejores esperanzas no requiera haberlas perdido de vista durante décadas.
Así, que en secreto quieras compartir aquello ante lo que cedes suena a patetismo de la voluntad, a ese no entender por qué tu hijo quiere algo que tú no. Justo al lado, que “la inspiración y la esperanza” jueguen algo en lo que debería ser exposición y juicio de más serios argumentos, es clásica maniobra de tiempo electoral, y en ella juega ese universal que es votar sin más razonar interno que lo bien o mal que le vaya al votante. Verbigracia, que a joe el fontanero no terminen de irle bien las cosas dice del bien general lo mismo que un escarabajo de la literatura universal: apenas uno de sus frutos elevado a tesis general, a principio regulador del todo. O la perversión del “si soy como todos, el todo ha de explicarse en mí sin más problema”.
Es en esa versión del peso de lo individual que renunciar a “frustrar esperanzas” suena a impostura, aunque bienvenida sea, pues es sólo hacerlo en función de la energía que muestra tu vecino en opinar lo contrario –que sea tu hijo sólo añade chantaje al hecho. Pero es un hecho feliz el que el 18% de los habitantes de estados unidos (los menores de 29 años) hayan optado, en un 66% por Obama. Porque ese porcentaje –creciente por debajo al incorporar las más generosas natalidades en negros e hispanos- unido al natural descenso de la población más envejecida –mayoritariamente republicana- producirá en las elecciones de 2012 una base de población presumiblemente afín o sensible a procedimientos demócratas.
La cita de Friedman se inscribe en un artículo de explícito título –la guerra civil ha terminado- y bien puede verse en ello el principio del fin de la influencia de la generación que vivió la gran guerra, y aún así ha optado repetidamente por trincheras del más puro sinsentido político, y el comienzo de una mayoría realmente civil, donde compartir las mejores esperanzas no requiera haberlas perdido de vista durante décadas.
09 noviembre 2008
1. el triunfo del tiempo y el desengaño
Es arduo imaginar una relación de un presidente con sus actos tan clara en el despeñarse como concluirá en enero la de george bush jr. Previsiblemente humillado a partir de ese día por un sucesor sensato, o sólo capaz de inteligencia, en la estrategia de gestión del mundo, sería sin embargo ilusorio pensar en que el aprendizaje de esa decepción vaya a durar gran tiempo en la cabeza de nadie, como no ha estado tan lejos de demostrar la inconcebiblemente idiota elección de sarah palin como segunda en la línea de sucesión al trono de haber sido mc cain quien colectara suficiente número de débiles mentales como votado aval de que bush sólo sería así malo porque la economía no va tan bien como la guerra. Que esa no-lección sea perfectamente posible aún para la mitad de la población de ese país, mayoritaria en veintiuno de los 50 estados que forman Norteamérica, es desoladora, no importa la ventaja final que obtiene Obama. Que 56 millones de personas a los que no se prohibe acceder a Internet o apagar la televisión piensen a palin perfecta para el puesto alumbra las reservas de preinteligencia, dispuestas a hacerse con el poder en cuanto el natural desgaste del gobierno afecte a un presidente cuerdo, lo suficiente para que la palabra “cambio” sea de nuevo la ganga hueca que el más tonto tiene la desverguenza de enarbolar allí o en cualquier sitio del planeta sin que se le exijan más pruebas de ello que la demagogia al uso para simples u obtusos. Viene un expresidente –santo y saña de su partido- de predicar aquí contra quienes venden la farsa del cambio climático, y nada pasa, porque qué importa el derecho a ser idiota en público si al día siguiente el mundo es otro, y nadie está aquí para procesar, y menos guardar, razones que liguen lo que vienes de hacer/decir a lo que te espera mañana, para juzgarte o al menos pedirte responsabilidades.
06 noviembre 2008
27 octubre 2008
razones para no escribir
...La fortaleza de la democracia no necesitaba esa iniciativa de Garzón. La necesitaba esa suerte de capital simbólico que es atreverse a respaldar de frente la verdad histórica cuando está en riesgo de descrédito. Y el mejor modo, en 2008, es que Franco vaya haciendo compañía en los calabozos de la conciencia a su admirador confeso Pinochet, y por una vía directa. Es decir, a través de su imputación como responsable de insubordinación política y militar contra el poder surgido de las elecciones de febrero de 1936. Los insolventes éticos e historiográficos tendrán así algo más estranguladas las líneas de crédito.
Jordi Gracia, El País, 22/10/2008
Jordi Gracia, El País, 22/10/2008
23 octubre 2008
22 octubre 2008
a la espera de lo que opine Fraga
Numancia de la Sagra, cuyo multisecular topónimo, Azaña, fue abusivamente borrado del mapa en 1936. Cuando el arrasador avance franquista hacia Madrid alcanzó Azaña, el tuercebotas con galones al mando de los rifeños que ocuparon la aldehuela, apenas mil habitantes, imaginó que la denominación del lugar era un homenaje al entonces presidente de la República y, ni corto ni perezoso, reunió a un puñado de aterrorizados vecinos que habían logrado eludir el fusilamiento o huir a tiempo y nombró con ellos una comisión gestora para sustituir a los concejales electos, si es que alguno quedaba vivo. Pude consultar en su momento el acta de la primera sesión donde se dice: "La corporación, recogiendo el sentir del pueblo, acordó por unanimidad solicitar de su Excelencia el Jefe del Estado que, en lo sucesivo, tras los trámites pertinentes, la Villa lleve el nombre de Numancia de la Sagra, por el hecho trascendente de haber sido reconquistada por los gloriosos escuadrones del Regimiento de Numancia". La "gloria" de este regimiento no era, por ejemplo, haber tomado Gibraltar, sino el sistemático fusilamiento desde que pisó la Península, de cuanto labriego topó en su razzia, sospechoso de "rebelión militar".
En noviembre de 1990, en el solemne homenaje al presidente Azaña en Montauban, donde está enterrado, el entonces ministro de Felipe González, Jorge Semprún, dijo: "Tenemos la intención en el Ministerio de Cultura, con la ayuda del presidente del Gobierno autónomo de Castilla-La Mancha, de devolver, antes de fin de año, el nombre de Azaña a esta pequeña villa toledana, de donde es originaria, muy remotamente, la familia Azaña". Está impreso pero, al cabo de casi 18 años, la vida sigue igual. –José Fernández-Cormenzana, 18.10 en El País/cartas al director.
En noviembre de 1990, en el solemne homenaje al presidente Azaña en Montauban, donde está enterrado, el entonces ministro de Felipe González, Jorge Semprún, dijo: "Tenemos la intención en el Ministerio de Cultura, con la ayuda del presidente del Gobierno autónomo de Castilla-La Mancha, de devolver, antes de fin de año, el nombre de Azaña a esta pequeña villa toledana, de donde es originaria, muy remotamente, la familia Azaña". Está impreso pero, al cabo de casi 18 años, la vida sigue igual. –José Fernández-Cormenzana, 18.10 en El País/cartas al director.
13 octubre 2008
Donde los cuchillos son espejos
Pues el título de su novela premiada –El mundo- vuelve demasiado obvio afirmar que vienen de concederle el Nacional de Narrativa a Millás por ese mundo tan suyo, puede mejor decirse que lo merece por su habilidad para advertir dónde terminan unos y empiezan otros. Uno cree que el famoso lugar desde el que se decide habla el narrador de una novela es, en el caso de Millás, uno eminentemente espacial, por su precisión se diría geográfico, desde el que su escritura cuenta cómo no hay ideas antagónicas que no tengan una frontera común, allí donde las cosas son una y su contrario. Se aprecia mejor en sus artículos en los periódicos porque en ellos no necesita personajes que encarnen esta u aquella paradoja. Se dirá que advertir similitudes no es necesariamente una virtud que produzca automáticamente buena literatura, pero quizá nunca como hoy sea tan útil, tan revelador ese cuchillo que, más que su corte, es el espejo que no deja de reflejar, y así volver a unir, lo que tanta estupidez alrededor dice ver separado o necesitadamente separable. No pocos de los cuentos de Cortázar podrían serlo de Millás, y al contrario también. Y en ese juego de posibles, sucede también que el premio le une al gran Muñoz Molina en haber recibido ese premio tantas veces inepto que es el planeta, y poco después el Nacional de Narrativa. El centauro valenciano sucede así al jinete polaco, aunque sólo sea –sin desmerecer la laudatio- para seguir arrastrando un poco más el muerto destino de una ambición literaria que sólo se mantiene sobre el caballo por inercia.
07 octubre 2008
Margarit hoy revelado premio
Vas llegando a la isla, ahora sabes
qué es el azar. Vivir, qué significa.
Tu arco será polvo en un estante.
Polvo será el telar y la pieza que teje.
Los pretendientes, que en el patio acampan,
son sombras de los sueños de Penélope.
Vas llegando a la isla mientras bate
el mar contra las rocas de la costa,
igual que el tiempo contra la Odisea.
Nadie tejió nunca tu ausencia. Nadie
vino tampoco a destejer tu olvido.
Por más que, a veces, la razón lo ignore,
Penélope es la sombra de tu sueño.
Vas llegando a la isla: las gaviotas
cubren la playa y no se moverán
cuando al pasar no dejes huella alguna,
pues tu no existes: eres la leyenda.
Quizá un lejano Ulises murió en Troya,
y quizá lo lloró alguna mujer,
pero en el sueño de un poeta ciego
continúas salvándote:
en la frente de Homero, riguroso,
eterno, cada vez que rompe el alba
un solitario Ulises desembarca.
'Ulises en aguas de Ítaca', del poemario 'Luz de lluvia'
qué es el azar. Vivir, qué significa.
Tu arco será polvo en un estante.
Polvo será el telar y la pieza que teje.
Los pretendientes, que en el patio acampan,
son sombras de los sueños de Penélope.
Vas llegando a la isla mientras bate
el mar contra las rocas de la costa,
igual que el tiempo contra la Odisea.
Nadie tejió nunca tu ausencia. Nadie
vino tampoco a destejer tu olvido.
Por más que, a veces, la razón lo ignore,
Penélope es la sombra de tu sueño.
Vas llegando a la isla: las gaviotas
cubren la playa y no se moverán
cuando al pasar no dejes huella alguna,
pues tu no existes: eres la leyenda.
Quizá un lejano Ulises murió en Troya,
y quizá lo lloró alguna mujer,
pero en el sueño de un poeta ciego
continúas salvándote:
en la frente de Homero, riguroso,
eterno, cada vez que rompe el alba
un solitario Ulises desembarca.
'Ulises en aguas de Ítaca', del poemario 'Luz de lluvia'
the root pack
Aunque poco diga por estos lares cifrar en ello tan logradas raíces, diremos que Rufus y Martha Wainwright son hijos de Loudon Wainwright III y Kate Mc Garrigle, y que Teddy Thompson lo es de Robert y Linda Thompson. Con sorna consensuada, uno de los dueños de este blog llama a los primeros Rufus y Marta impronunciable. Algo ha de decir del cantar el aislar la voz y que aún así lo que suene sea un instrumento digno de tal nombre. Quizá para volver impronunciable el nombre de tanta música que es sólo mesa de mezclas.
http://es.youtube.com/watch?v=tFtDa6NBA9Q
http://es.youtube.com/watch?v=tFtDa6NBA9Q
03 octubre 2008
Minutos del día raro
La puerta se abre y uno renuncia a entrar en el lavabo, desocupado, de señoras. Pasa un rato y la que se abre finalmente es la de caballeros. De ella sale una señora rubia y grande. Nada dice probablemente esto del mundo, pero es raro como el vecino antiguo que al entrar en un ascensor te pregunta si estudiaste física, le dices que no, y entonces extrae del bolsillo un dibujito en una servilleta de papel, en él una bicicleta y una flecha que apunta hacia detrás. ¿Diría usted que, al pedalear hacia atrás, la bicicleta se desplaza? –pregunta. La mía no lo hace –respondo. Imposible, imposible. Porque usted está produciendo una energía, y la bicicleta ha de desplazarse hacia atrás. ¿La tiene usted ahí? –pregunta. Su hija de quince años se arrojó desde el octavo piso hace ya ¿veinte años?. Uno no lo recuerda en el ascensor, enfrentado por él a considerar que las energías crean retroceso sí o sí.
30 septiembre 2008
god&gun&gen
Uno pondera con admiración la obra de Ferlosio porque desdeña la portada de las cosas y se faja con lo que hay dentro, allá salten vísceras. Presentaba hoy nuevo libro y recoge la prensa el jugoso odiar a españa desde siempre. La tremebundez alertará mañana buena parte de la prensa, en cuarentena de la afrenta a tantos, y será, como cada día, porque a qué pararse a evaluar las razones que hay detrás de ese resumen –el odio, el desdén extremo hacia una idea, y más si es sacrosanta como es el patriotismo. Esgrime Ferlosio, en la nota de prensa, la pulsión por el deporte y la idea de patria que sangra en este país por todos los poros. A poco que uno espere de un libro algo más que eso, el ensayo ha de revelar un análisis más hondo del rechazo a lo español, y aunque no cabe esperar que su lectura aliente en los juicios el perfecto derecho de Ferlosio a considerar vive entre cuarenta millones de simples, a uno le agrada, por inusual, lo que se atreve a decir con la convicción de lo que no puede ser cierto sólo porque la portada de esa realidad es otra: obras públicas de envergadura, transportes punteros apuntando ya en todas direcciones, un poderosísimo sector bancario, eléctricas, petroleras, campeones olímpicos, museos y calles que guardan el esplendor de siglos remotos, millones de teléfonos móviles o de bares. Cómo odiar tan luchada prosperidad, tan ese nivel de vida y de saber vivirla. Ya en la calle, las portadas son otras estos días, pero es sólo porque a la mayoría del periodismo le conviene odiar al gobierno que no odia lo que ellos. Como demuestra estos días la razón fétida que hay tras la debacle financiera en bancos-portada de la economía mundial, el logro y mantenimiento de la prosperidad no exige, para ser lograda, más que la suficiente inercia y lo suficientemente extendida. Vive Ferlosio en un país logrado, desarrollado y en el que en casi todas partes te devuelven el dinero si el bien adquirido resulta defectuoso. ¿Se puede odiar algo así, bastando sentir la tan normalizada inquietud o escepticismo, todo lo más irritación? No poca prensa vomita cada día desapego y decepción para llenar las cubas más capaces. Se tilda a tantos de incompetentes, necios o malvados, se les odia, sus portadas lo cuentan. Aquí es tan normal odiar como mandar enfriarse eternamente en otro país al poeta que advierte que una de las dos españas ha de helarte el corazón. Por el contrario, uno cree que Ferlosio no odia, no en la medida en que se odia a éste o aquel, sino más bien que odia al país que produce, alienta, cuidadosamente preserva las prioridades culturales que la gente transporta por estos lares en la cabeza. Es un extremista –publicarán mañana no pocos- no discrimina en sus odios como nosotros, no apunta al bando de enfrente. Cuando le preguntan hoy por la portada de su libro, responde que le espanta, que obedece a la compra de Destino por Planeta. Y es justo eso: el supremo agarrotamiento de la inteligencia y sus posibilidades, vendido al mundo como se vende el amor propio, o el odio a admitirlo.
27 septiembre 2008
Un hombre, dos destinos
No todos los días muere Paul Newman, lo cual es una suerte y un consuelo, porque en esa decepción pactada con el cine que es salir de ver una película y tropezarte en un periódico con que el héroe que viste encarnado en una cara es, fuera de ese guión, un imbécil o un amoral, Newman era una excepción doble que no sólo deja a la regla peor preparada para seguir girando, también más indefensos a quienes asistimos a ella. Memoria de ese anuncio que Newman publicó, décadas después, al advertir la emisión de “El cáliz plateado” en televisión, y en el que pedía perdón en nombre de la película, que uno supone desde entonces tan mala como respetables el resto de las que rodó. Hay una escena maravillosa en Road to perdition, de Sam Mendes, en el que las balas que van acabando uno por uno con quienes le rodean permiten, ralentizado el tiempo de filmación, ver la cara cabizbaja de Newman bajo la lluvia. Es esa comprensión valiente y dignísima de lo inevitable la que ya nos falta.
23 septiembre 2008
razones para no escribir
"Podría decirse que, a partir de cierta edad, todos vivimos más o menos así, en una pausa dramática que se dilata a fin de evitar la desgracia total. Y de esa pausa surge el personaje que somos, sin apenas relumbre literario, más bien mediocre. La derrota de los afectos, la ruina del mundo compartido, no nos convierte en protagonistas de nuestra historia, y, al colocarnos en el lugar de la decepción, el vacío ocupado genera una enfermedad incurable."
Francisco Solano en Babelia (20.09.2008) a propósito de "Un día perfecto" de Melania G. Mazzucco
Francisco Solano en Babelia (20.09.2008) a propósito de "Un día perfecto" de Melania G. Mazzucco
trincheras de lo recíproco
john grisham, que en una entrevista en El País 14.9, dice coleccionar relojes de pulsera y primeras ediciones de Faulkner, de quien recuerda cómo, al afrontarlo, lo normal era no pasar de la página 10. Faulkner habría, quizá, logrado leer menos páginas aún de Grisham. Y en esa justicia de fondo de armario que no atañe más que a quien lee tras escribir, hay en ese instante más sentido que lo que las masas, que ignoran la escritura, puedan decir con su opinión de la lectura.
22 septiembre 2008
los balcones y tirso, que se ahorca
Los balcones de Madrid, de Tirso, en el Teatro de cámara Chéjov, con esa Raquel Peláez en el papel principal de Elisa, a la que habría que decir eso tan del sector en Inglaterra como es “rómpete una pierna”, o mejor “deja, ya te ayudo”.
11 septiembre 2008
Hartazgo de la pescadilla
A todos los que durante años habéis soportado ver morderme las uñas primero y poco después la piel que la rodea, os escribo para comunicaros la resolución finalmente tomada, pues hace ya una semana empecé a comerme de una vez y para siempre. No es fácil, acostumbrado como estaba a que lo mordido tuviera siempre un sabor conocido, y no sé qué va a ocurrir con este diario cuando mis brazos sean devorados, pero pienso en todo el tiempo que ahorro, todo lo que podré hacer una vez que todo esto haya acabado, y me conforta.
20 agosto 2008
hoy
qué hacer con los regalos que no das el día que corresponde, qué clase de alas se crean dentro del papel de embalar, en qué se convierte la mariposa, aburrida tras años de espera. también puede verse como esa forma de elegir el regalo que es pensar en lo que a uno le gusta, y asi, cuando, años después de embalarlo, lo abres, el regalo cumple su función: a ti te gusta. uf.
18 agosto 2008
Gran, bonito caballo de madera a las afueras
Breve, parcialmente historia de la primera persona que ves al entrar en la sucursal del banco. Un tipo orondo y sonrosado de permanente simpatía, sonrisa y sorna a flor de piel, que a fuerza de ejemplos leídos, semeja tan impropio del negocio en que trabaja. Uno no debería saber esto, pero es la persona que, en una no lejana comunicación escrita de su sucursal con la oficina central –sita en Alemania-, firmara con un apodo de inequívocas y fanfarronas connotaciones sexuales. Y cuanto más altos los muros, más sonríe Aquiles.
09 agosto 2008
Ascenso y caída en la ciudad
Hace un rato, en la piscina, un hombre se ha agachado y cae lentamente. Lo hace para llamar la atención –susurra una niña. Si tiene razón el socorrista que se le acerca raudo, es un pequeño infarto, del que sale con la misma queja con que exige poder meterse en la piscina, donde poder dar al agua la oportunidad de matarle. Es lo que quiere y lo va diciendo, se le escuche o no. Apenas ve ya y su pasado de alcoholismo vociferante y violento da hoy para el auxilio del socorrista y la conmiseración del resto de la audiencia, para la que aquel alterna rechazo y aproximaciones del que sabe que pocos han de llegarse a él si no median infartos o su simulación. Es, o fue, dueño de una no desdeñable cultura e inteligencia. Su mujer y sus hijos huyeron, expulsados hace mucho. Así cada día, esperamos que baje a la piscina, queriendo morir, a verle fracasar.
07 agosto 2008
Arandania
Vienes de estar donde ahora la neblina
con cascos de agua pace el escudo de Valdáliga.
Desde el marco de la puerta escribes
que los caballos que arriba te encontraras
devoran al espectro que les come.
Y acaso acostumbrados
a que el cencerro delate al que se mueve,
esperan ese gesto de la nube.
Y así pasan la noche envuelta en vela,
como todo aquí cuando dan estas horas
y las cosas comienzan a callarse
o, con dientes de estrellas y de agua,
a comerse las unas a las otras.
con cascos de agua pace el escudo de Valdáliga.
Desde el marco de la puerta escribes
que los caballos que arriba te encontraras
devoran al espectro que les come.
Y acaso acostumbrados
a que el cencerro delate al que se mueve,
esperan ese gesto de la nube.
Y así pasan la noche envuelta en vela,
como todo aquí cuando dan estas horas
y las cosas comienzan a callarse
o, con dientes de estrellas y de agua,
a comerse las unas a las otras.
05 agosto 2008
maletas medio vacías/llenas
En alguna parte, un padre abre un cuaderno y empieza a escribir una historia en la que la protagonista tiene el nombre, quizá los rasgos, quizá el interior de su hija. Es la misma hija a la que desde pequeña ha inculcado cierta proximidad con los ritos de la muerte, explicada como un acto más del gran teatro, de lo que ves y lo que no, que constituye la vida.
A su manera, en cuadernos menos revisados, la hija fabula otras presencias, otras ausencias, y sin devolver en ello a su padre el papel que ella se deja, lleva en el bolso un pequeño libro de título La maleta de mi padre, en él la historia de cómo el padre del escritor le deja una maleta para que hable por él en muerte lo que escribió en vida.
Tanto le gusta el libro a ella que lo regala a otro. Y quizá el mismo día en que éste termina de leerlo, su madre le llama para decirle ha hallado una maleta del padre que no vio en los dos años transcurridos desde su fallecimiento. Contiene ropa y no textos, pero en ella hay zapatos inéditos, que compró para estrenarlos en un tiempo que no llegó. Y qué es un ataúd sino una maleta.
El contenido de la maleta es regalado, prácticamente íntegro, a eso que antiguamente se nombraba beneficencia y que hoy ella –la hija- quizá llama solidaridad, y que tanto podría englobar dar un libro como una cama.
En sentido inverso a ese trayecto, una anciana a la que uno ya sólo va a ver tan esporádicamente que la solidaridad averguenza sus significados, pregunta aún hoy por el padre muerto. Está bien, como siempre –se le responde.
Con perdón por lo agreste de la comparación, la anciana tiene algo de maleta, pues, inmóvil y casi muda, cual maleta pasa de habitar en casa de un hijo a la de otro.
No muy lejos de esa rama del árbol familiar, cuelga el recuerdo de cierta frase que uno escuchó hace ya mucho, a la muerte de un tío, sobre que el muerto debía haber sido el que miraba vivo el funeral, que tan poco quería vivir, y no el desdichado, que tan poco quiso morir.
El tránsito al paso primero e inverso en todo esto requiere que yo lo escriba ahora, y así, como en el relato del padre a su hija, tan muerto como está lo que se ignora, pasa a vivir lo que se cuenta. Ambos son, acaso, las dos caras de la misma maleta.
A su manera, en cuadernos menos revisados, la hija fabula otras presencias, otras ausencias, y sin devolver en ello a su padre el papel que ella se deja, lleva en el bolso un pequeño libro de título La maleta de mi padre, en él la historia de cómo el padre del escritor le deja una maleta para que hable por él en muerte lo que escribió en vida.
Tanto le gusta el libro a ella que lo regala a otro. Y quizá el mismo día en que éste termina de leerlo, su madre le llama para decirle ha hallado una maleta del padre que no vio en los dos años transcurridos desde su fallecimiento. Contiene ropa y no textos, pero en ella hay zapatos inéditos, que compró para estrenarlos en un tiempo que no llegó. Y qué es un ataúd sino una maleta.
El contenido de la maleta es regalado, prácticamente íntegro, a eso que antiguamente se nombraba beneficencia y que hoy ella –la hija- quizá llama solidaridad, y que tanto podría englobar dar un libro como una cama.
En sentido inverso a ese trayecto, una anciana a la que uno ya sólo va a ver tan esporádicamente que la solidaridad averguenza sus significados, pregunta aún hoy por el padre muerto. Está bien, como siempre –se le responde.
Con perdón por lo agreste de la comparación, la anciana tiene algo de maleta, pues, inmóvil y casi muda, cual maleta pasa de habitar en casa de un hijo a la de otro.
No muy lejos de esa rama del árbol familiar, cuelga el recuerdo de cierta frase que uno escuchó hace ya mucho, a la muerte de un tío, sobre que el muerto debía haber sido el que miraba vivo el funeral, que tan poco quería vivir, y no el desdichado, que tan poco quiso morir.
El tránsito al paso primero e inverso en todo esto requiere que yo lo escriba ahora, y así, como en el relato del padre a su hija, tan muerto como está lo que se ignora, pasa a vivir lo que se cuenta. Ambos son, acaso, las dos caras de la misma maleta.
14 julio 2008
Valle de las lágrimas pasadas
El mismo día que se proyecta en el Teatro Español la primera de las tres películas recientemente rodadas a partir de la trilogía de Valle Inclán, Martes de Carnaval, El País recoge ciertas líneas del encuentro que, en la presentación del Curso sobre cine y literalidad (del texto a la imagen), reúne en Comillas a Vicent, Gutierrez Aragón, Cuerda, Camus y al que, junto con Azcona, firma precisamente la dirección de las tres adaptaciones de la obra de Valle, Jose Luis García Sánchez. Por mucho menos frecuentado, el curso obvia ese pasillo que comunica lo teatral y lo cinematográfico, una lástima pues en tanto el texto teatral es ya imagen, el estudio de uno desembocando en otro daría de sí tanto como, en la práctica, da de no.
En Madrid, la presentación del ciclo, a telón bajado y pantalla subida como corresponde, reúne a Ángel Facio, ¿Juan Gona?, Juan Luis Gallardo y Juan Diego. Se habla de la deuda contraída para con Valle, del valor del esfuerzo en adaptar hoy sus ideas, pensadas en otro tiempo, aunque no seguramente otro país. Y en no poca medida lo que se aplaude al final de la proyección es un gozo no necesariamente cinematográfico, sino una suerte de triunfo de la inteligencia, o de esa forma anónima que es la verdad, sobre la presión de entornos torticeros contra teatros, voluntades autónomas, y en general, luces donde más sombrío.
También se aplaude lo que dentro de la propia película recrea la imposibilidad de representar a Valle en su tiempo, y fuera de ella permite hoy gozar de su obra en teatro y cine a la vez, justicia de sainete sobradito hoy tanto como añorada entonces. Testigo cercano del milagro doble, Facio es el responsable del montaje que estos días representa en esa misma sala del Español la segunda de las obras de la trilogía –Los cuernos de don Friolera-, al final de la cual podrá verse el próximo martes su versión rodada por García Sánchez. Uno piensa que ver ambas, así, seguidas, acaso sea el curso posible que no tendrá lugar, porque de dónde sacar.
En Comillas se habla de las naturales prioridades del lenguaje de las imágenes sobre el de las palabras que constituyen las novelas, de cómo Cuerda y Azcona, en su adaptación al cine, vienen de dejar en tres los cuatro relatos que componen la obra de Alberto Méndez, Los girasoles ciegos, y al hacerlo se afirma que el paso de un género a otro –novela a cine, novela a teatro, o teatro a cine- empieza, en no menor parte, en el destino y de ahí va hacia el origen, lo cual tiene que ver con algo igual de claro: que la fidelidad a un medio de contar las cosas se debe a sus propias normas, y sólo en segundo término, a la obra que vive en otro medio sin nada que ver. Mientras Vargas Llosa anda estos días haciendo lo propio con Las mil y una noches, el propio Español viene de trasladar a teatro esa forma de sainete contemporáneo escrito por Mendoza que es Sin noticias de Gurb, y la misma sala acoge estos días la adaptación de la novela de Llamazares La lluvia amarilla.
Y aunque no esté en las instrucciones forzosas del proceso, como si al acto final le fuese dado pagar las deudas contraídas para con el primero, aún hay dos ocasiones de sentarse en la butaca de un teatro para gozar de Valle Inclán en todo su esplendor y, sin moverse del sitio, asistir a esa sutil forma de redención que es ver difundido su tan ninguneado ingenio a través del formato elegido por el siglo para perpetuar, y hacer así radicalmente libre, sus asuntos sin que delante de su pantalla puedan ponerse otras, opacas de ignorancia y cerrilismo.
En Madrid, la presentación del ciclo, a telón bajado y pantalla subida como corresponde, reúne a Ángel Facio, ¿Juan Gona?, Juan Luis Gallardo y Juan Diego. Se habla de la deuda contraída para con Valle, del valor del esfuerzo en adaptar hoy sus ideas, pensadas en otro tiempo, aunque no seguramente otro país. Y en no poca medida lo que se aplaude al final de la proyección es un gozo no necesariamente cinematográfico, sino una suerte de triunfo de la inteligencia, o de esa forma anónima que es la verdad, sobre la presión de entornos torticeros contra teatros, voluntades autónomas, y en general, luces donde más sombrío.
También se aplaude lo que dentro de la propia película recrea la imposibilidad de representar a Valle en su tiempo, y fuera de ella permite hoy gozar de su obra en teatro y cine a la vez, justicia de sainete sobradito hoy tanto como añorada entonces. Testigo cercano del milagro doble, Facio es el responsable del montaje que estos días representa en esa misma sala del Español la segunda de las obras de la trilogía –Los cuernos de don Friolera-, al final de la cual podrá verse el próximo martes su versión rodada por García Sánchez. Uno piensa que ver ambas, así, seguidas, acaso sea el curso posible que no tendrá lugar, porque de dónde sacar.
En Comillas se habla de las naturales prioridades del lenguaje de las imágenes sobre el de las palabras que constituyen las novelas, de cómo Cuerda y Azcona, en su adaptación al cine, vienen de dejar en tres los cuatro relatos que componen la obra de Alberto Méndez, Los girasoles ciegos, y al hacerlo se afirma que el paso de un género a otro –novela a cine, novela a teatro, o teatro a cine- empieza, en no menor parte, en el destino y de ahí va hacia el origen, lo cual tiene que ver con algo igual de claro: que la fidelidad a un medio de contar las cosas se debe a sus propias normas, y sólo en segundo término, a la obra que vive en otro medio sin nada que ver. Mientras Vargas Llosa anda estos días haciendo lo propio con Las mil y una noches, el propio Español viene de trasladar a teatro esa forma de sainete contemporáneo escrito por Mendoza que es Sin noticias de Gurb, y la misma sala acoge estos días la adaptación de la novela de Llamazares La lluvia amarilla.
Y aunque no esté en las instrucciones forzosas del proceso, como si al acto final le fuese dado pagar las deudas contraídas para con el primero, aún hay dos ocasiones de sentarse en la butaca de un teatro para gozar de Valle Inclán en todo su esplendor y, sin moverse del sitio, asistir a esa sutil forma de redención que es ver difundido su tan ninguneado ingenio a través del formato elegido por el siglo para perpetuar, y hacer así radicalmente libre, sus asuntos sin que delante de su pantalla puedan ponerse otras, opacas de ignorancia y cerrilismo.







