22 diciembre 2014

viaje al fondo de Walter Mitty



Muy cerca del volcán –Eyjafallajokull- al cual se encamina la versión Stilleriana de Walter Mitty, está el Snæfellsjökull, al que 150 años antes hiciera subir a sus exploradores Julio Verne, antes de hacerles bajar al centro de la tierra. El trayecto vital de Mitty es también el de los protagonistas Verneanos, donde el apocado Axel sería el hombre que entra al volcán, y el temerario Otto Lidenbrock el que sale de él. Impertérrito, ajeno al peligro, incluso el fotógrafo al que presta su cara en la película Sean Penn es un trasunto fiel de aquel Hans que acompañara a los dos expedicionarios en la novela. Por el mismo precio de un remake, tenemos también una adaptación que pasa por el relato Mittyano de James Thurber y sigue más allá, hasta llegar a ese otro Walter Mitty que fue Verne dentro de su cabeza. 

21 diciembre 2014

metaSibelius


Durante el concierto para violín de Sibelius, esta mañana en el Auditorio, una mujer era transportada, inconsciente, fuera de la sala. Unos minutos más tarde y habría creado un acontecimiento metateatral: la siguiente pieza, la sinfonía fantástica de Berlioz, fue inspirada por Harriet Smithson, a quien el compositor viera interpretar a Ofelia en Hamlet. 

19 diciembre 2014

la bella de al lado



Entre las cosas que traerá el año nuevo estará, con suerte, un teatro parecido al que durante 11 años ha sido el teatro Guindalera. Es decir, parecido a lo que Juan Pastor y Teresa Valentín-Gamazo han hecho durante ese tiempo para encajar la noción de creadores en la de empresarios. No hay un molde teatral en Madrid en el que la distancia entre ambas nociones sea tan estrecha, y sin embargo ese fórceps ha dilatado la cualidad de su visión exquisita de Pinter, Friel, Wilder o Chéjov sin que el ahogo de las paredes financieras trajeran otra apuesta teatral, que hubiera sido lo esperable. La última de las obras de este ciclo vital –la bella de Armherst- explica lo arduo de esa forma de felicidad que sucede a solas tantas veces: la que no busca existir para caber en moldes ajenos, la que no se pregunta a sí misma porque otros sí, porque lo que uno es no podría adaptarse a lo que otros son. Emily Dickinson murió sin haber logrado publicar uno solo de sus poemas, y sin embargo ambos –ella y su poesía- se reencarnan estos días delante de quienes, dudosamente habiéndola leído, son conmovidos por ambas. Es la misma esperanza que merece ganar el proyecto que continúe entre sus paredes. En esta vida y en la que venga. 

18 diciembre 2014

desde la salida de la fábrica de hermanos



A escasos días de que se cumplan 120 años desde que los hermanos Lumiere proyectaran por vez primera la salida de obreros de una fábrica francesa en Lyon, la demolición de un muro, la llegada de un tren y un barco saliendo del puerto, el cine parece estar honrando el elemento más inesperado de aquel logro: la proliferación de hermanos. Los Dardenne, los Taviani, los Wachoski, los Coen, los Nolan. Todos ellos en activo, y no precisamente en declive. De cuantas cosas cuenta la única película de alguno de ellos actualmente en cartelera (Interstellar), y no son pocas, que el plan b esté tan cerca del plan a que tenga el mismo apellido es una vela más de esa próxima tarta. 

17 diciembre 2014

que la fuerza te acompañe hasta Hadyn


Cuando uno tenía 14 años, un compañero de clase me regaló, en el turno del amigo invisible, un disco de John Williams, la banda sonora de El imperio contraataca. Como la propia fuerza Jedi, uno no entiende de dónde extrajo aquel chico la influencia, qué pista pude haberle proporcionado en una conversación buscada a tal fin, dado que justa esa es la primera banda sonora que uno tuvo. Cientos le siguieron, primero en vinilo, después en cd. Y a uno le gusta pensar que aquel disco es el origen, la causa exacta de que, treinta años largos después, uno tenga dos discos de ópera y música clásica por cada banda sonora. Hasta cinco conciertos de música de cine tendrán lugar en las próximas semanas en el Auditorio nacional y el teatro de la Zarzuela. Y como ocurría hace unos días en el mismo Auditorio, probablemente muchos de los asistentes serán niños acompañados de sus padres. Toda puerta a la música clásica es buena, para empezar porque no hay muchas que funcionen. Y otra de ellas podría ser la que el Cuarteto de cuerdas sueltas –una agrupación de jóvenes solistas- mostraba ayer en el programa de Radio clásica Sinfonía de la mañana, pasando a sonidos nobles temas de Pharrel Williams, U2 o Gloria Gaynor. Y que, sin la contaminación inevitable que viene de reconocerlos, podría sonar a músicas compuestas en el XIX. El cine mudo nació acompañado de orquestas que interpretaban en directo las músicas que la precaria tecnología de grabación y reproducción no permitía escuchar de otra forma. Cuasi extinta la posibilidad de llegar a comprar una sinfonía en una tienda de discos, y convertida la exhibición televisada de música clásica en una apuesta sin apostadores, poner a Rihanna en manos de una orquesta sinfónica podría ser la última posibilidad de contraatacar, de revivir un arma tan noble en tiempos tan poco civilizados.  

02 diciembre 2014

20.000 palabras más adentro


El mismo día que uno termina de leer 20.000 leguas de viaje submarino, Muñoz Molina publica en El País un texto que honra la memoria de aquella “novela perfecta porque resume las dos metáforas centrales no solo de su literatura, sino de cualquier literatura: la inmersión, el viaje”. Construida sobre lo que, de pequeño, le enseñó a aislarse del ajetreo permanente sumido en la lectura, submarinamente a salvo del mundanal ruido y sus prioridades, Muñoz Molina, quizá para no convertir la columna en un ensayo, desdeñó el hecho de que justo esa cualidad –la de refugiarse- está en el núcleo mismo del carácter solitario de Nemo, a salvo del mundo en su propio periplo solitario. Cómo, por cada lector privilegiado que halla refugio en una novela, hay acaso un hombre que se esconde en otros lugares, en otras causas. Cómo un escritor –Aronnax sirve- es el que sale a buscar a ambos. 

30 noviembre 2014

el zoo danés



Una de las ironías a posteriori acerca de la escasa huella que dejó Shakespeare fuera de sus obras, y que alimenta las dudas sobre la autoría de las mismas, es cuán en cine, más raramente en teatro, no es infrecuente escuchar cómo se le da ese nombre en tono burlón a quien presume, o de quien se conocen vagamente, inclinaciones literarias. Tennessee Williams se sumó a la lista muy pronto en su carrera, pero lo hizo con una inusual cualidad doble: primero, y más obvio, al hacer del Tom de El zoo de cristal (1944) un infeliz al que otro infeliz, Jim, llama burlonamente Shakespeare. Segundo, y más sutil, en la forma en que, como hiciera el propio dramaturgo isabelino, Tom es en el texto de Williams al mismo tiempo el “autor” de la obra que va a narrar, como uno de los personajes que intervienen en ella. Dudosamente Williams pensó en ello, ocupado como estaba en volcarse a sí mismo en Tom, a su madre en la madre de éste, a su hermana en la propia, a su padre en el mismo que los abandonara a todos. De cuantos reyes puso Shakespeare a recibir la visita de fantasmas, es un príncipe –así era conocido Williams en sus años dorados- el que más recuerda a él. Utilizado para añorar a su padre, maltolerar a su madre e intentar, sin lograrlo, cuidar a la mujer que ama, quien enloquece hasta ver un zoo de cristal o de hierba similar al que dedicara su vida la hermana de Tom, Hamlet muere pidiendo el mismo silencio que querría aquel. De haber dotado Williams a Tom de un solo amigo, incluso Rosencratz y Guildestern tendrían su hueco en el zoo de los parecidos. 

29 noviembre 2014

la imposible deflación climática


Recorrido el mundo por la amenaza de un crecimiento económico anémico que sume a la parálisis salarial la caída en los precios al consumo, la ONU publica el enésimo informe sobre cambio climático, que se lee con la mezcla de cosa sabida y fatigosamente consentida que suponen los anuncios que animan a invertir en planes de pensiones en esta época del año. Con la cabeza ocupada en justo lo contrario, se lee la llamada urgente a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero mientras se piensa en cómo aumentar la temperatura de las locomotoras económicas globales. Donde la ONU escribe necesitar un 70% menos de emisiones en 2050 y un 100% menos a final del siglo, un país como China, donde un crecimiento interanual del 7% es un fracaso y una amenaza al poder del partido comunista lee, sobreimpresionado, el derecho a consumir tanto gas y tanto petróleo como pueda extraerse del mundo. Y ni un solo gobierno del mundo –exceptuando quizá los escandinavos- sabe o quiere saber cómo aplicar esa instrucción sin causar la autodestrucción de sus economías, solo porque la autodestrucción pactada –hecha de permitir al gran dinero convertirse en arcas inmunes mientras se pide al resto de la población que se conforme con transformarse en agua- permite sobrevivir mejor a las elecciones municipales, regionales o nacionales que salpican el calendario nacional en todo el mundo. Y dónde sino en Dinamarca podría presentarse un informe así sin que la población acudiera, como en el pueblo empobrecido de El viaje a ninguna parte, a acusar a quienes lo leen de querer jugar con su pan escaso.  
Los océanos se felicitan de que el atún rojo recupere ciertos niveles de población para poder ser esquilmada de nuevo con garantías legales, el 30% de las especies del planeta están en peligro de extinción, el deshielo deja unas imágenes tan espléndidas como nítidas. Pero el titular es que, de implementar las acciones que reclama el informe, el consumo mundial podría contraerse un 3% anual en lo que queda de siglo. El peor escenario que contempla la ONU –cualquier político que sepa que será justo el que sobrevenga lo ubicará como el menos probable- prevé un aumento de 4,8 grados a finales de siglo. Un metro más en el nivel del mar, ecosistemas convertidos en desiertos, hambrunas más allá de lo registrado nunca, enfermedades, precariedad y mortandad a la altura de las novelas de ciencia ficción que leemos cuando no leemos los informes de la ONU. Nada que deba preocuparnos mientras suceda lentamente, a un ritmo al que podamos acostumbrarnos. Como una calvicie que solo se llevara un pelo cada día.
Incluso los ejemplos que tenemos al alcance son discretos: el trayecto que uno realiza al salir a correr incluye el parque construido por una promotora a cambio de poder construir en parte del pinar de Conde de Orgaz. Hasta cinco personas es normal ver trabajando allí, limpiando el lago y las cuidadísimas jaras y retamas que contiene el pequeño parque, que cabría entero en el lago de la Casa de campo. Pero basta salir del recinto vallado y seguir corriendo por el hermosísimo pinar para verlo sembrado de basura que está ahí un día tras otro, un mes tras otro, se diría que solo tapada por los árboles que caen de vez en cuando y la hierba que, con las lluvias, oculta la porquería incesantemente arrojada por quienes pasan por sus caminos como quien por los informes de la ONU.

28 noviembre 2014

entre la calma y la magia


Al final de La calma mágica, hasta hace unos días en el Valle Inclán, Alfredo Sanzol imagina una conversación entre el protagonista, un hombre desorientado en busca de paz, y su padre, muerto hace tiempo. Contada su desesperación en el trayecto que media entre un par de anécdotas que ocurren vía teléfono móvil, entra finalmente una llamada y es él, su padre. Lo que Sanzol escribe entonces es algo que sucede también entre las dos palabras principales del título: la calma con que la voz de su padre le dice lo más vago que un muerto podría decirle a un vivo es esa pura magia de lo que en esta vida imaginamos de aquella otra: que persevere, que para estar bien hay que tratar de hacer lo que uno cree que debe hacer, que no esté nervioso. Hasta la estatua del comendador es más explícita en el par de frases que Zorrilla puso a su disposición. Y sin embargo la conversación es una epifanía de la escritura de Sanzol, un poco a la manera de Millás, siempre con un pie en la normalidad y otro en el asombro, que en este caso pasa por asumir que incluso viniendo de la muerte para hacer una única llamada –el padre dice que no habrá otra- quien habla desde ella pudiera no saber mucho más de lo que sabemos en vida, que lo que un padre pudiera hacer por un hijo está en los mismos consejos vagos que se le da a un adolescente o un hombre al nacer su tercer hijo. Y que, con suerte, lo que sabemos de la muerte –añoranza incluida- no es mucho más que lo que desde ella se sabe de nosotros. Como escritura confesa sobre el consuelo y la impotencia de perder para siempre a alguien, uno no imagina mejor descubrimiento. 

24 noviembre 2014

Lo que uno es cuando no está


Hace un par de años, una amiga y yo acordamos escribir cada año nuestro obituario respectivo, a fin de evaluar, al paso del tiempo, lo que deja de importarnos, lo que sigue haciéndolo, lo que aparece para reclamar un papel antes no sabido. Como un ejemplo más, el 12 de noviembre El País publicaba dos esquelas, en una, se recordaba a un hombre como “esposo y padre ejemplar”; en otra, se honraba a una mujer como “testigo de la proclamación de la república, el 14 de abril de 1931, en la Puerta del Sol, mantuvo sus ideas hasta el final”.

23 noviembre 2014

Artemisa en Palestina



Cómo el texto de Colm Tóibín, estos días en el Valle Inclán, sobre la visión de la virgen María del destino de su hijo famoso sirve para contar la distancia entre lo que se ve, se toca o se sabe, y lo que, de pura imposibilidad de ser superado, no tienes más remedio que creer –“Artemisa, diosa de todo lo que crece, libérame. Llévame hacia la oscuridad más calma y que allí encuentre lo que tenga que encontrar, ya sea el silencio o alguien hablando, incluso puede que los muertos que he conocido, o tal vez sus tristes sombras susurrantes.”

12 noviembre 2014

mi reino por un limbo



Si el auge de según qué opciones políticas solo se explica en ese ciclo de revelación y olvido con que las sociedades gestionan lo obvio –que un mitin se gana enarbolando ideología y un gobierno, pragmatismo-, se diría que el partido republicano estadounidense vive, desde hace cuatro legislaturas, de esperar la llegada de ese limbo. Solo así se explica que, con la mitad del paro y el déficit que dejara george bush jr, y la economía creciendo a un ritmo que no iguala ninguna economía desarrollada, el partido demócrata venga de perder el control del Senado y de ver ampliada la mayoría republicana en la Cámara de representantes. Y que tan bien expresa lo que Luis Monge escribe en El País 6.11 –“¿cómo se explica que en Arkansas ganen quienes defienden que si aumentan los salarios habrá menos contrataciones mientras al mismo tiempo se aprueba en referéndum el incremento del salario mínimo?”. Es en ese paraíso de lo evidente invisible, que las máximas aspiraciones del partido republicano apuntan contra la revocación de la Reforma sanitaria y contra la ya compleja aprobación de la Reforma migratoria, como si fueran nimiedades de la protección social lo que, junto a la lucha contra el cambio climático, frena una recuperación económica que no está frenada. Como ocurre aquí con el partido popular, que es casi preferible en el gobierno –por falaz, corrupto, ramplón y acultural que sea- con tal de no verles instalados en la obscenidad permanente desde la oposición, la mejor, y única lectura no deprimente, del triunfo del partido republicano podría radicar en las energías ahorradas por quienes les leen o escuchan tras ocho años de desvarío continúo en la oposición. Lo explica ese otro socialista, musulmán, ateo y probablemente negro que es Paul Krugman:

11 noviembre 2014

y sin embargo es un periódico honrado


Recién logrado por el partido republicano estadounidense la mayoría en el Senado al tiempo que sus méritos merecerían perder los escaños que ya tienen, en nuestro país el que fuera el periódico más progresista, y aún clama serlo, con la mano derecha imprime noticia de la caída en barrena de cuanta aspiración de buen gobierno puedan alardear los partidos tradicionales, y con la izquierda difama sin escrúpulos el surgimiento de un partido cuyo mayor crimen sería serlo cívico y no aún político, como sería de desear para competir en igualdad de mediocridad y mentira con las opciones existentes. Es así como, en el editorial del domingo pasado, tras glosar con benevolencia la gestión del país en manos del gobierno actual, sugiere “nada justifica dejar a la sociedad en manos de un grupo de diagnóstico catastrofista y voluntad descalificadora, que niega ser de izquierdas ni de derechas para ocultar lo que realmente es: simple y vulgar populismo”, que es, como sugiere la lectura de El País cualquier día de la semana, en su primera frase justo la definición de la política en manos del partido popular, y en su segunda, la acepción básica de cualquier campaña electoral de cualquier partido desde la instauración de la democracia.
La falta de tiempo para leer el propio periódico en el que uno escribe podría explicar también el más afinado reproche –“una cosa es criticar y otra muy distinta ofrecer soluciones solventes y realistas a una sociedad necesitada de buena gestión. Hasta el momento, las únicas recetas que hemos escuchado en boca de los líderes de Podemos son viejas, fracasadas y delirantes”- que, entre otras cosas, presume de no haber leído siquiera la tribuna de Pablo Iglesias y Carlos Jiménez Villarejo publicada en –justo, lo han adivinado- El País un día antes, contra los paraísos fiscales y su impunidad, cuyas recetas “viejas, fracasadas y delirantes” reproduzco a continuación para aquellos que tienen la suerte de no leer El País estos días -“Primera. El G-20 ha de emplazar a todos los Estados para que requieran la identidad de los clientes con cuentas en las matrices, filiales o sucursales en el extranjero de los bancos que operan en su territorio. Segunda. El G-20 ha de emplazar a Suiza para que atienda los requerimientos de las Administraciones tributarias respecto a la UBS y el Credit Suisse. Tercera. Los altos cargos de las Administraciones central y autonómicas y diputados de las correspondientes asambleas legislativas prestarán consentimiento escrito para que la AEAT confirme con terceras jurisdicciones que no tienen cuentas sin declarar en el extranjero. Cuarta. El Gobierno ha de llamar a consultas a los embajadores de Suiza y Andorra para que justifiquen por qué no han informado sus Gobiernos de las cuentas de Bárcenas y de Pujol contraviniendo de forma flagrante la recomendación número 12 del GAFI (Grupo de Acción Financiera Internacional, de la OCDE), como personas de evidente relevancia política. Resulta escandaloso a primera vista que los bancos donde han estado abiertas las cuentas de Bárcenas y de Pujol no informaran a las unidades de Inteligencia Financiera de Suiza y de Andorra de la existencia de tales cuentas. En el caso de que las explicaciones ofrecidas no fueran satisfactorias, España ha de denunciar a estos países al GAFI para que sean incluidos en la lista de países no cooperativos y puedan arbitrarse las contramedidas que sean pertinentes. No puede tolerarse más la permisividad de los Gobiernos con el fraude fiscal internacional en directo y gravísimo perjuicio de los ciudadanos, agrandando la brecha de la desigualdad económica y social.”

05 noviembre 2014

istmos




“Descubrí que la mayor parte de las veces que oí decir a un líder del gobierno que algo tenía que ver con la seguridad nacional, no estaba relacionado con eso sino con alguna vergüenza personal” –cita Francisco G. Bastierra a Ben Bradlee en la necrológica de éste, en El País 23.10. Comprado hoy The Washington Post por Jeff Bezos, dueño de Amazon, lo que su apoyo a Ben Woodward y Carl Bernstein –contado aquí (http://internacional.elpais.com/internacional/2014/10/31/actualidad/1414778919_213629.html)- hizo por la salud de la democracia estadounidense en 1972 no puede ser calibrado hoy, en tiempos en que la Fox lucha por lo contrario, pero habla de un resorte doble, hoy en decadencia –el tiempo en que la verdad periodística era suficiente para tumbar un gobierno delictivo, y aquel en que la sociedad acudía a un periódico impreso para buscar ambos: la prueba de la mentira, el orgullo de sostener la verdad. 

por qué disentir no viene de disentería


03 noviembre 2014

posando para Savall



Un día antes de que Jordi Savall reciba el Premio Nacional de Música, uno de sus conciertos magníficos alumbra en el Auditorio Nacional la vida de El Greco en 23 episodios, que en el programa aúnan el autor, de haberlo, del motete, la danza, el madrigal o el villancico, con el momento histórico al que representan. El ascenso al trono de Felipe II, la expansión y contracción del imperio otomano del XVI, la expulsión del moriscos a principios del XVII se turnan los mismos instrumentos musicales con la naturalidad con la que el tiempo largo de los siglos contrae los acontecimientos más dispares hasta fundirlo en épocas fácilmente reconocibles. Para ilustrar la masacre de 1571 en Saint-Barthélemy, inserta en la guerra de religiones en Francia, un salmo de Claude Goudimel imita lo anterior y reduce a dios a un general al que exigir tanta sangre ajena como amor a lo propio –“Pleitea contra mis pleiteantes,/ ataca, Señor, mis atacantes,/ empuña el escudo y la lanza,/ y avánzate para socorrerme./ Carga contra ellos, marcha al frente,/ impídeles seguir adelante./ Dile a mi alma: Alma, soy yo/ aquel que a ti puede protegerte./ Por el oprobio sea perdidos,/ sean tumbados y confundidos/ todos los que persiguen mi vida/ y todos los que a mi ultraje aspiran./ Que sean como el polvo que es/ por el viento echado donde quiere:/ que el ángel del Dios omnipotente/ sin tregua los vaya persiguiendo./ Todos los caminos les resbalen:/ por caminos negros y sombríos/ el ángel de Dioa de sitio en sitio/ los persiga siempre y les dé caza./ Porque con traición me dispusieron/ sus artificios en una fosa:/ sus artificios, digo, a traición/ prepararon para darme muerte”.

02 noviembre 2014

un relato



La sede del partido popular en Madrid emplea las plantas más cercanas a la puerta para albergar la rama madrileña del partido y el área de prensa y telegenia. Y las más alejadas, para ocupar tesorería y dirección del partido. Entre unas y otras, servicios jurídicos. Es una distribución que parecería haber servido de mapa a la expansión simultánea del partido y de la burbuja de prosperidad nacional, tal si alentada y gestionada en el ascensor que ha de ir de unas plantas a otras. Puestos en fila unos juntos a otros, los millones de edificios levantados en nuestro país en los últimos quince años habrían dado para conectar, sin un metro libre, el auge inmobiliario sin fin que expoliaba el litoral con las elecciones ganadas consecutivamente por los gobiernos populares asomados al balcón de la calle Génova. Las tramas de diputados y consejeros comisionistas que engrasaban la maquinaría electoral en Madrid, Murcia, Galicia, Baleares o Valencia, sentadas hoy en el banquillo, asfaltaron también el camino al enriquecimiento delictivo en las promotoras que corrompían a los alcaldes para que la renovación probable de su mandato perpetuase el engranaje, y en los bancos donde el dinero inagotable del ladrillo sirvió para comprar a los consejos de administración, cegados así a los desmanes ajenos al saber los propios.
Cuatro plantas por encima de las áreas dedicadas a producir videos y eslóganes, el tesorero del partido popular amasaba una caja b nutrida con el impuesto revolucionario que promotoras, constructoras, eléctricas y empresas de todo tipo pagaban en la sombra a cambio de obtener contratos públicos. La misma caja b que aún hoy rajoy niega haya existido financió entre 2006 y 2008 1.7 millones de euros destinados a la reforma de la sede del partido en Génova. De esa caja b inexistente salió en 2004 el dinero necesario para salvar de la quiebra a libertad digital, fiel portavoz de la teoría de la conspiración sobre los atentados del 11M, rabiosamente defendida en su día por aznar, acebes, aguirre, cascos o gonzález pons. Dos de los hombres más cercanos a aznar –rato y blesa- dirigieron, y llevaron a la quiebra, a la que era tercera entidad financiera del país tras estafar a millones de pequeños accionistas en su salida a bolsa. Asomados a los periódicos hoy por haber ocultado y amparado la concesión de visas opacas que compraban bienes y a quienes las llevaban, siendo mayoritariamente empleadas para usos en nada relacionado con la representación de sus cargos, representan, a escala, miméticamente lo que el partido popular recibió, solo en 2008, en donativos ilegales: más de un millón de euros. Según la contabilidad b hecha pública por su extesorero al ser capturado y encarcelado, el partido dedicó buena parte de ese dinero a pagar sobresueldos a su cúpula directiva. “El pago en dinero negro no tiene, según la Agencia Tributaria, reproche fiscal ni constituye delito.” –se lee en El País 29.10.
Tan obvio debía ser el mapa, tan claras sus instrucciones, que fueron seguidas con celo escrupuloso, e idéntica fe en la impunidad, por cuanto satélite se conciba, cercano o no: ya sean las prácticas de extorsión explícita del presidente asturiano de la ugt; o las maniobras altaneras de la corrupción peleada con el blindaje que le prometieron a quien emparentara con la casa real; ya sea la mentira e hipocresía como bandera oculta bajo la camisa del fundador del nacionalismo catalán contemporáneo; los fondos para el empleo en manos de la dirección del socialismo andaluz; o el saqueo y fraude contumaz en manos del mismísimo presidente de los empresarios españoles. Podría pensarse que no hay quien de más, y sin embargo es improbablemente cierto. Como contara la película de Spike Jonze Cómo ser John Malkovich (1999), escondido entre cada planta de un edificio, hay otros mundos, esperando a ser hallados. 

01 noviembre 2014

podemos mentir


Preguntado por Jordi Évole si le gustaría disponer de un programa de televisión, “en un tono distendido y entre risas, Pablo Iglesias respondió que “sería la hostia” e incluso ironizó con ofrecer un ministerio a Sabina, quien hace unas semanas mantuvo con Podemos una polémica sobre la utilidad y los planteamientos políticos”-publicaba El País 27.10. Solo que el titular parecía no haberse leído el artículo –“Pablo Iglesias ansía tener un programa de televisión si llega a ser presidente”. La noticia no viene firmada. Lo que, con suerte, habla de la vergüenza experimentable en la redacción, y sin ella, de cómo el periodismo labra su caída al mismo tiempo que los hábitos de consumo se lo piden. Es así como, a fuer de ver impreso el periodismo menos pensado, el día menos pensado uno dejará de comprar el periódico que ha comprado cada día de los últimos 20 años. 

19 octubre 2014

preferiría no hacerlo

O cómo la literatura anterior al siglo XXI no tiene la culpa de que exista internet:

http://elpais.com/elpais/2014/10/15/icon/1413381412_585189.html

17 octubre 2014

visibilidad y ausencia



A punto de entrar en el noveno año de recesión global, aunque los ejemplos diarios de expolio financiero aún semejen los de quien trata de arrancar de la pared cuanto se pueda, previo al naufragio, apenas dos páginas consecutivas de un periódico dan para explicar lo exiguo que media entre la línea de salida moral que Jose Viñals, consejero financiero del FMI, nombra como “la importancia de la ética del banquero, qué hacer cuando nadie te ve”, y la meta inmediata que Joaquín Estefanía describe, apenas unos centímetros más allá de la salida –“la Gran Recesión transformó el concepto de visibilidad. Los invisibles habían sido siempre los más pobres. Con las dificultades económicas, los que han tendido a ocultarse son los privilegiados, para no ser objeto de indignación. Los signos externos se exhiben poco. Esto ha cambiado con la aparición de la lista de los 82 de Bankia y sus compras suntuarias. En su mayor parte forman parte de esas élites extractivas que se apartan de la obtención del bien común y dedican sus mejores esfuerzos al propio bienestar y al del grupo al que pertenecen. Estas élites elaboran un sistema de captura de rentas que les permite, sin crear riqueza, detraer recursos en beneficio propio. Pero Acemoglu y Robinson, activadores del concepto, también incorporan otro, paralelo: el de las instituciones extractivas, que concentran el poder en manos de una élite reducida y fijan pocos límites al ejercicio del poder.
Ese mínimo espacio, que es simultáneamente el que va de juzgar invisible algo que en realidad no existe, da también para lo que el periódico de ese día imprime entre ambas noticias: la sentencia de un juez que acaba de dictaminar cómo la mutua que más dinero público maneja en nuestro país no tiene “autoridad moral para despedir a una empleada por ausentarse 3 horas, al ser un hecho público y probado que dicha mutua debe 43,2 millones, atribuyéndole a sus directivos gastos en mariscadas, viajes y demás derroches injustificados e injustificables”. No es invisibilidad moral el doble rasero permanente, observable también en los alegatos morales de un expresidente catalán, en las llamadas al sacrificio salarial en boca de quienes, corrompidos por su proximidad al consejo de administración de la que fuera mayor caja de ahorros de nuestro país, gastaban millones de euros en tarjetas de crédito opacas, o en quienes, desde el partido en el poder, gestionan la austeridad mortal mientras el tesorero del partido les paga en negro el triple de su salario oficial. Es solo el hueco de algo que no existe, la huella imposible de rastrear de una cualidad que ni la banca ni la política parecen tener en sus balances. 

16 octubre 2014

leña del árbol en pie



Tres de las cualidades de lo español tienen que ver, no con tanto sol como hay, sino con la inefable capacidad para no ver lo que cualquiera vería. 1. El pinar por el que uno corre, anexo a una de las zonas residenciales más caras de la ciudad, luce sembrado de desechos de todo tipo imaginable, que uno solo entiende han de ser arrojados de noche, cuando semejante destrozo a la vista no impida o chantajee el propio acto vandálico. 2. No es infrecuente ver a coches saltarse semáforos, no cuando acaba de ponerse rojo, sino cuando ya hay coches que han salido tras ponerse en verde el suyo, como si éstos compartieran el destino caprichoso de quien decide no ver su propio semáforo en rojo. 3. Si un vehículo recrimina a un peatón el que éste se haya lanzado a cruzar por donde le place, o más explícitamente, justo cuando el semáforo peatonal está en rojo, no pocas veces obtendrá de vuelta un insulto acompañado de gestos que lo explican más allá del muro del cristal del coche o el casco de la moto. Escribe Najara Galarraga en El País 4.10 cómo los huidos de Corea del Norte son acogidos, al llegar a su vecino país del sur, en un centro gubernamental en el que, durante tres meses, son reeducados para enseñarles a adaptarse a un mundo que hasta entonces no conocían. Y que va desde aprender informática básica, a usar una tarjeta de crédito, entender qué es una democracia liberal, la economía de mercado, qué implican las leyes o los derechos humanos. El turismo de reeducación no funcionaría porque, antes o después, el que asiste al balneario vuelve a su país y allí las normas siguen siendo las no normas. La clave estaría, pues, en obligarles a quedarse allí donde son reconvertidos en personas listas para reinsertarse en la sociedad. O de forma más práctica, instalar el balneario allí de donde no compense o no se pueda volver. El universo en expansión es una baza a favor. El teletransporte ayudaría también. Como empieza por tele, nadie sospecharía. 

15 octubre 2014

la esfinge bípeda



En uno de los paneles de la exposición Mediterráneo, estos días en el CaixaForum de Madrid, se lee cómo, en un momento de la historia de la Grecia clásica, los escenarios que antaño vieran la tragedia de Medea, Ajax o Antígona, acogieron a quienes, para poner en entredicho la ascendencia de los dioses sobre los hombres, recreaban escenas del Olimpo en las que sus habitantes encadenaban torpezas, estupidez o mezquindad comparables a las de sus súbditos. Así, el lugar para el que Sófocles imaginara a Edipo, víctima de maldiciones sin fin, y en el que Eurípides inventara un deux et maquina que a última hora salvaba al héroe sin más recursos a esa hora, pasó a mostrar a los dioses que regían tanta crueldad, impunidad e injusticia, como vieran esos mismos escenarios, de la única forma justa: como unos seres que solo podían alentarla sintiéndola como nosotros, es decir, siendo nosotros. 

14 octubre 2014

Con el frío aumentan los cuchillos


Thomas Bernhard, que se habría ganado la vida como afilador sin necesidad de rueda en que apoyar la hoja, con solo pasar los cuchillos por su lengua (y tiene un libro de relatos con un título parecido), legó entre sus méritos póstumos el haber dejado listo para publicar el libro que acaso no pocos de quienes le trataron hubieran puesto sobre papel acerca de sus infatigables dones para vivir en conflicto con el mundo. Escrito contra las estructuras que concedían premios en el tiempo en que le correspondió ganarlos mientras cargaba contra ellos, es justo ese libro el que, adaptado por Évelyn Arévalo y Pep Tosar, puede verse en La Abadía estos días, nombrado Con la claridad aumenta el frío. Y que es, lanzado Bernhard contra sí mismo al lanzarse contra lo que los premios nombraban, ese otro don infrecuente: el del lanzador de cuchillos reconvertido en tragasables. 


13 octubre 2014

To boldly go where no man has heard before



La nueva temporada de Radio Clásica, en RNE, inserta la música de cine en el programa de 8 a 10 de la mañana, y en uno del mediodía permite escuchar a Extremoduro como ejemplo de actualizaciones de motivos clásicos, en este caso de Bach. La programación de la Orquesta Nacional alterna a Dvorak, Berlioz o Turina con Howard Shore, Bernard Herrmann o Franz Waxman. Silvia Pérez Cruz comparte ciclo en la sala de Cámara del Auditorio Nacional con las músicas barrocas de Jordi Savall y con los lieder románticos en la voz de Anne Sophie Von Otter. El concierto inaugural de la Filarmónica de Los Ángeles viene de honrar la música de John Williams. En los Proms de hace un par de años podía escucharse las músicas puestas al servicio de James Bond, incluso en Viena existe un concierto anual dedicado a la música de cine. Sin que se sepa muy bien qué quiere decir la frase “si Mozart hubiese nacido hoy día compondría para cine”, o sin que eso signifique, por fuerza, que Miklós Rosza habría compuesto ópera de haber nacido en 1800, los géneros se acercan hasta caber, en público, en los mismos instrumentos de que brotan ambos. En 100 años, quizá las óperas escritas por Korngold terminarán de cerrar el círculo que une las músicas compuestas para reyes y las que para niños. 

08 octubre 2014

sin tiempo para siglos


La mezcla de música y teatro llena los espacios mientras vacía los tiempos. La vida alegre, compuesta por Falla en 1904, suena por momentos a los espirituales que Gershwin fundiría en Porgy and Bess en 1935. A quince días de que Ana Zamora, directora habitual de prodigios que rescatan formas teatrales y musicales del medioevo, versione Carmen, de Bizet, en el Teatro de la Zarzuela; a un mes exacto de que las naves del Matadero acojan la versión teatralizada de Andrés Lima a partir del disco de Lou Reed, Berlin; a siete semanas de que Ute Lemper traiga al Auditorio Nacional las voces de Brecht o Marlene Dietrich, puede uno acercarse al kiosco los domingos y adquirir la colección de Viajes extraordinarios de Julio Verne, cuyos espacios imposibles siguen sonando a música, celestial, subterránea o submarina, siglo y medio después de escritos. 

07 octubre 2014

una patada más


Hace unos años, un famoso locutor de radio clamaba desde los medios haber sido estafado por su administrador, quien le habría robado millones de euros. Lo peculiar venía al detallar, días después, en qué se había gastado el estafador semejante renta: en sostener una revista de fútbol, patética por defecto, que incluía premios anuales y su lujosa fiesta correspondiente. Todo patrocinado por el desdichado locutor. Estos días se asoma a la prensa el padre de un famoso jugador de fútbol, que, inmerso en la investigación de un fraude fiscal por valor de 9 millones de euros relacionados con el fichaje de su hijo, dice cobrar dos millones de euros anuales del club catalán que contratara a su vástago, para ejercer de ojeador en Brasil. Un infeliz que roba para dilapidar en un proyecto idiota. Un club de fútbol que estafa en aras de un proyecto que necesita de la misma mitología que la región en que se halla. El sueño de la sinrazón, los mismos monstruos. 

06 octubre 2014

la rueda doble de Pinarello


Muere Giovanni Pinarello, quien como constructor de bicicletas revertiera la suerte exacta que le acompañara como corredor profesional. Acaso llegar el último sea la mejor forma de fijarse bien en las bicicletas de los demás cuando te adelantan. Honrando a ambos –al que acabara último en un Giro de Italia- y al que diera su nombre a algunas de las mejores bicicletas del mundo, uno tiene desde hace un año largo una de sus bellezas en el estudio, nueva, casi intacta, que no uso nunca. Como si Pinarello tanto mereciera gastar en ella lo que vale como ser prudente en pasear su nombre por las carreteras. 

llamada a perdurar


De cuantos estereotipos acuna y transgrede La llamada, el musical de Javier Ambrossi y Javier Calvo, en el Lara por segunda temporada consecutiva, el de las adolescentes protagonistas –Macarena García y Anna Castillo- hacia una luz imprevista es solo más chillón que el que afecta a las monjas –Gracia Olayo y Belén Cuesta-, pero es ésta última la que atrae la función hacia sí con el menos previsible de los recursos –el apocamiento volcado como arma de seducción. Es justo el magnífico trabajo de Cuesta lo que hace de la Llamada un musical atípicamente comercial y simultáneamente interesante desde, al menos, uno de los personajes. Pero hay un protagonista más, uno que apenas pronuncia un par de frases más allá de las canciones (de Whitney Houston) que le corresponde cantar. Y es el más delicado de los personajes posibles: dios. Sin ese trabajo especialmente afinado en la creación de su rol, La llamada sería probablemente irrelevante o desastroso. No lo es porque el mayor logro de Ambrossi y Calvo es calibrar con sumo cuidado –es decir, con la distancia natural que el personaje exige- la respuesta de dios a los ruegos de todos y a la empatía con el personaje de García. Richard Collins-Moore es un impagable demiurgo al que solo pudiera interesarle lo que las voces humanas emplean en usos mejores que alabarle. La sorna fugaz y los modos de cantante pop al uso son un recurso valiente que se bastan para lo menos valioso aquí –explicar a qué vino o por qué- y explotan en la dimensión verdaderamente obvia del personaje –lo incomprensible de sus actos, lo poco que nadie que crea en dios podrá decir alguna vez que entiende uno solo de sus actos. Lúdico, pueril o manido en los modos de las adolescentes, amargo en la confesión del sacrificio inmenso que exige el sacerdocio a los veinte años, su milagro es un dios al que poco parecen importarle las vidas consagradas a él, y mucho la melodía simplona con la que resistimos. 

05 octubre 2014

hijos del catarro



Aunque escrita en 1940, Eugene O´Neill prohibió la publicación y representación de Largo viaje del día hacia la noche hasta transcurridos 25 años desde su muerte. Solo tres esperó su viuda, y así, cuando la peripecia de los Tyron fue finalmente estrenada en Estocolmo en 1956, en esa casa del sur estadounidense llevaba un año viviendo otra familia, la de los Pollitt, que Tennessee Williams pusiera ahí en su Gata sobre el tejado de zinc caliente. Si en la obra de O´Neill el patriarca James y sus hijos Jamie y Edmund pugnan por ocultarse unos a otros la recaída en la adicción de su madre, Mary, a la morfina, en la de Williams el patriarca Big Daddy se muere de cáncer sin que sus dos hijos, Brick y Gooper, quieran decírselo.
Si en la primera, la tuberculosis de Edmund es un secreto a voces, en la segunda la velada homosexualidad de Brick no escapa a la mirada del resto, por mucho que trate de guardarla en botellas de alcohol previamente vaciadas. Para quien no quiera ver en ambas las más logradas obras de sus autores respectivos, puede ver el más fiel retrato de quienes las escribieran: como Brick, Williams fue alcohólico y homosexual en un tiempo en el que lo primero era un signo de hombría y lo segundo, un tabú. Como Edmund, O´Neill era hijo de un actor y una madre adicta a la morfina. Como Jamie, sufrió depresión y alcoholismo. Lo que termina de unirlas viene también de la vida real de sus autores: la lobotomía autorizada por los padres de Williams, que dejó incapacitada a su hermana Rose, prefigura el destino de Edmund el tuberculoso en manos de su padre, tan acaudalado como avaro. En el hospital público al que le enviara esperan ya los mismos doctores a los que Williams odiara.
Mario Gas pudo haber sido todos los O´Neill que éste pusiera en su obra: tras serle ofrecido el papel de Edmund, y el de Jamie años después, sería finalmente James Tyrone en 2014, en el teatro Marquina. O´Neill debía saber que nunca es peor actor James Tyrone que cuando, en boca de un gran actor, dice haber vendido su alma a cambio de dinero, a Shakespeare por justo lo que éste dejara en vida: una colección de firmas en registros de propiedad. 

04 octubre 2014

el esfuerzo exacto


Extracta Sandro Pozzi en El País 3.10 cómo el nuevo informe del FMI –la nueva mediocridad-, presentado por su directora, Christine Lagarde, exige a los líderes políticos “más ambición y más esfuerzo”, ante la recuperación de la crisis persistentemente “decepcionante, quebradiza y desequilibrada”, su temor a “los riesgos por la alta valoración de algunos activos y a que la liquidez se vaya a las esquinas más oscuras del mercado. A punto de cumplirse ocho años desde que la crisis financiera global produjera discursos en todo el mundo pidiendo una mayor regulación, “las partes no reguladas del sector financiero están creciendo muy rápido”. Las páginas que no se pasan en economía, se pasan en periodismo. Y así, en el mismo diario, el mismo día, se lee sobre el ejemplo enésimo de la ambición y el esfuerzo bancario, tan cercanos al que perméa la política: cómo durante los cuatro años anteriores al estallido de la crisis, y aún cinco después, 86 personas –directivos y consejeros- de Cajamadrid, y después Bankia, gastaron más de 15 millones de euros en viajes, restaurantes, ropa y hoteles, en tarjetas de crédito opacas a la contabilidad. Esto es, al margen de gasto de representación alguno. Levantados en la misma línea divisoria de la legalidad y el saqueo, de lo aprobado en una junta y lo inmoral a poco que entre luz por un rendija, una quincena de directivos de la caja hundida y exhumada cobró casi 68 millones de euros entre 2007 y 2010. En el informe entregado a la fiscalía, las tarjetas estaban vinculadas a “cuentas correspondientes a errores de servidor informático”. Como un virus que sobornara a los anticuerpos en vez de vencerles en combate, la propagación de las prácticas corruptas en nuestro país, acaso por doquier, exige solo que quien ha de callar participe de los beneficios de quien delinque. La impunidad que embosca el título del informe del FMI oculta que la nueva mediocridad –moral también- no es, en banca o política, un amenazante punto de llegada, sino un inevitable punto de partida. 

22 septiembre 2014

35 mm de piel



Rodada a lo largo de 12 años, amén de redefinir la idea de superproducción, la última película de Richard Linklater es vida imitando cine, y no al contrario, que es lo habitual. Incluso el lamento final del personaje interpretado por Patricia Arquette, viendo su vida como un ciclo que acaba, llegada la hora de que su hijo se vaya a la universidad –“pensé que habría algo más”- suena más a lo que se le pide a un guión en muchas de las películas estrenadas. Su mayor logro pudiera ser justo ese: no buscar la ficción, no buscar una historia por cuyo reparto hubieran matado los hermanos Wachowski, sino contar la vida a través de la escasa grandeza, de la familiaridad íntima con la que casi todo lo que le ocurre a cualquiera nos es conocido, sin que de su enumeración pueda sacarse un relato que pueda sorprender, contar algo nuevo a alguien. E incluso que algunos personajes salgan de la narración abruptamente como si un fallo de montaje los hubiera eliminado sin avisar al guionista acaba honrando esa misma cualidad que la vida real oferta. Enmarcada en ese paisaje del suburbio norteamericano hecho de casas y jardines idénticos, acaba contando la mayor y más improbable gloria de una especie tan dotada para la exaltación como para el aburrimiento: que la supervivencia más digna a la vida pudiera estar no en el temor a lo que vendrá, sino en negociar con lo que no deja de venir.