24 junio 2012

contra el mejor, el que más

Hasta que Wilt Chamberlain y después Michael Jordan convirtieron el coleccionismo en algo rutinario, optar al título de máximo anotador y simultáneamente al de mejor jugador de la temporada fue tan inusual que se diría que lo primero era condición necesaria para no aspirar a lo segundo, y viceversa. Específicamente, si antes de Jordan ambos logros parecían escindidos en función de los distintos objetivos que se persiguieran –anotar podía ser solo suplir las carencias del equipo; ganar más partidos podía depender de defender mejor que nadie- después de él, la bifurcación añadió a la lista de prioridades el inevitable reparto de lo que en Jordan se congregaba. Antes de que pestañeáramos, Kobe Bryant había heredado tres de esas virtudes: el instinto asesino, la capacidad de convertirse en el equipo a conveniencia; y una excelsa capacidad para ganar los partidos a ambos lados de la cancha. Steve Nash y Tim Duncan se quedaron con la capacidad de hacer mejores a los demás. Mientras el primero acumulaba títulos de máximo anotador, los segundos amasaban MVP´s. El reparto estaba aún reciente cuando Lebron James se incorporó a la subasta en 2003. Y como no podía añadir virtudes al catálogo –sencillamente no las hay- añadió centímetros y kilos de músculo lanzado en carrera como un tren de mercancías.Con Bryant, Nash, Duncan y Garnett en la recta final de sus carreras, un nuevo reparto asomó en 2010 y tuvo su apogeo en la final de 2012, entre Miami Heat –que la ganaría fácilmente- y Oklahoma Thunder. LeBron James entró en ella habiendo ganado tres de los últimos cuatro títulos de mejor jugador de la temporada. Kevin Durant, habiendo hecho lo propio con los tres últimos títulos de máximo anotador. Arrollador James en el molde masivo de Wilt Chamberlain, y en la multitarea que encumbrara a Oscar Robertson, Earvin Johnson o Larry Bird; ejecutor frío Durant, como lo fueran Jerry West, George Gervin o Reggie Miller. El tiempo irá aproximando sus logros. Salvo catástrofe a lo Ralph Sampson, James acabará su carrera entre los cinco máximos anotadores de la historia. Y Durant posiblemente se retire con dos o tres MVP´s. De momento, y mientras sus recorridos convergen hacia un lugar muy parecido en los anuarios de la liga, el ganador de esa carrera es un rostro familiar: máscara exacta del talento que engendrara a James, a Durant, a Derrick Rose, los dos carriles desde los que la superioridad física –James- y la finura letal –Durant- se aproximan a la historia llevan a Jordan. Él rediseñó ambas carreteras. A la vez.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Brillante, si señor.
Pues ciertamente, tan solo Jordan ha sido capaz de compaginar ambos reinados en el basket moderno ... pero hay que reconocer que Lebron este año ha presentado su candidatura para ser su sustituto ... aunque a mucha distancia, sí. El ha conseguido ambos logros, pero de momento, por separado. Pero puestos a pensar en cual de los dos tiene mas opciones de alcanzar ambos logros simultaneamente, da la impresión de que ese mas bien será Durant ... pero tendrá que esperar; a día de hoy, Lebron es el jefe, como acaba de demostrar.

Ahora solo nos falta ver alguna campaña de publicidad en la que reunan a los dos, al estilo de aquellos míticos anuncios de los 80 que reunieron a Bird con Jordan y con Magic (inolvidable el de McDonald's).

Richie.

uliseos dijo...

durant va a jugar toda su vida de tres,
lebron no podrá hacerlo... demasiada masa muscular para que la edad no le fuerce a hacerlo de cuatro...

veremos el rendimiento de éste entonces...

claro que, cuando eso llegue, a lo mejor lo logrado es ya historia

un abrazo, richie!