Ningún gobierno creó por si sólo este modelo productivo que tenemos de la misma forma que nadie inventa el amor, el desdén, la compasión o las acelgas. Ningún gobierno va a cambiar eso en 1, 2 o 10 legislaturas por la misma razón: lo que te encuentras hecho e implantado por décadas de uso automático requiere, para su modificación, de otra generación que quiera –qué comunidad de vecinos ha logrado nunca la unanimidad- y sepa –se ponga de acuerdo consigo misma y con quien le deja en herencia todo- proponer otro mejor. Y al contrario que el método para elegir gobierno, la coalición de quienes buscan cambiarlo todo no se logra aliándose con quienes cambiarían algo o con el apoyo puntual de quienes cambiarían algo el lunes para reimplantarlo el jueves.
Sencillamente el problema de gestionar la transformación de una economía repleta de bares, fútbol, televisiones tomadas por las moscas, políticos cucaracha, aulas como carreras de ignorantes y apartamentización del concejal primero, del paisaje después, es el de tratar de dar un uso mejor, más sabio, eficiente, productivo, a sus usuarios, es decir a los que llenan bares y estadios, a quienes sacan sus hijos al colegio como quien la basura de noche, a quienes llenan índices de audiencia, votan a quienes serían quemados incluso en Mahagonny y compran vistas a un mañana que no pueden pagar.
Ese cascabel no sirve para la economía porque no es de su talla, y porque las transformaciones sociales no llegan a la cabeza si antes han de pasar por los testículos. Y más fiable es esperar el progreso por la presión social, o cuando mostrarse como idiota en público es más visible –y señalable- en su excepcionalidad que comportarse como si la productividad de tus actos no dependiera de lo que te pagan por hacer 8 horas al día. Es un problema de escala, y mejorar el atroz diagnóstico que el FMI alerta sobre las bases de nuestra economía, el que los informes PISA entristecen sobre las perspectivas de nuestra educación, o lo que televisiones, periódicos y audiencias del fútbol dicen de la inteligencia dejada actuar libre, pasa por entender que la suma mayoritaria de individuos se comporta como un país que vive perfectamente cómodo con lo que tiene.
26 septiembre 2009
10 septiembre 2009
Donde digo lo que Diego no dijo
En una reunión con los constructores de viviendas más importantes de España, la entonces ministra de Vivienda y ahora responsable de Defensa, Carme Chacón, dio un mensaje muy claro: que los promotores iban por el buen camino. "Nuestro sector inmobiliario es de los mejores del mundo. Vivimos un aterrizaje o ajuste suave", aseguró entre aplausos. Corría octubre de 2007 y ya eran perceptibles los síntomas de que el castillo de naipes construido ladrillo a ladrillo se empezaba a desmoronar. –escriben L. Doncel y R. Muñoz en El País, 6.9. Unas páginas más adelante, Rafael Méndez escribe: Noviembre de 2007. El número dos del PSOE, José Blanco, descarta que su partido vaya a gravar con un céntimo de euro cada litro de gasolina para combatir el calentamiento global: "El cambio climático no se combate con nuevos impuestos". Así enterró el borrador del programa electoral de medio ambiente de los socialistas. Consejo de Ministros del pasado 12 de junio. Nota oficial de La Moncloa: "El Consejo de Ministros también ha aprobado una subida del impuesto sobre hidrocarburos en 2,9 céntimos por litro para la tributación de la gasolina con y sin plomo y el gasóleo para automoción. [...] La imposición sobre los carburantes tiene un alto componente medioambiental, puesto que contribuye a racionalizar el consumo fomentando la eficiencia energética y reduciendo las emisiones de CO2, por lo que una eventual moderación del consumo, aunque tenga un coste recaudatorio a corto plazo, se consideraría positiva desde el punto de vista de los compromisos para la sostenibilidad y la lucha contra el cambio climático”.
07 septiembre 2009
últimas plazas
Uno vive en una estadística hasta que pasa a otra, a veces sin dejar el espacio que tienes alquilado en la anterior. Así, uno existe en la estadísticas de escritores que no publican, en la de lectores que tampoco mucho leen, en la de quienes no saben no pensar en la misma mujer, en la de quienes hubieran querido otra nariz, otros ojos, otro plan de pensiones. También en la estadística de quienes viven sanos y prósperos se halla uno, en la de quienes demasiadas veces desdeñan lo que tienen para pensar mejor en lo que quieren, en la de quienes no entienden a tantos. Un día llegará probablemente en que uno pase a la estadística de quienes padecen cáncer y se empieza a morir más deprisa sin saberlo. Somos ya infinitos en esa lista, en la anterior, en todas. El trasvase de una a otra es permanente, uno ocupa una silla perdida entre millones de sillas, y como ocurre en toda aglomeración, de alguna forma el estar entre tantos hace que uno esté menos en cada una de ellas. Así, acaso uno y su dolor y su alegría incompartible, imposiblemente propio e inenarrable, sólo está ahí para guardar el sitio a otro.
30 agosto 2009
grandes éxitos populares
De las definiciones que uno haya leído acerca del cambio de modelo discográfico –que no poco se parece a bajarlo de la cruz y quedarse a esperar delante de su tumba- la de que el negocio se haya convertido en uno de singles es interesante como toda mirada que remodela la escala de lo mirado, y también por lo que le une a otros formatos de la producción y consumo de ideas –pongamos lo político- que consisten hoy en una sucesión de éxitos de vida fugaz pero apropiación masiva e instantánea. En ambos casos es uno quien desecha la compra de un programa y opta por una esquirla, no tanto a mayor gloria del trozo elegido, sino porque la escucha de un disco, como de un programa político, pasa por quedarse un rato más o menos largo en el mismo sitio, dentro de la misma esfera de pensamiento o de actividad, y quién querría eso pudiendo –debiendo, como dicta el mercado- renovar sin pausa lo que tienes o haces. ¿Sobran las restantes ocho canciones del disco como sobra a quien compra un eslogan político el desarrollo o las redes de sentido que unen lo que el partido de turno suelta a la atmósfera, en la fe de que menos es más? La condensación lo explica –soltaría el político interpelado. Un eslogan contiene todo lo que no se dice. Es falso, obviamente. Y es un consuelo, el de mentir la información que no está, que ni siquiera tiene lo discográfico, donde una canción es sólo ella, por más que la voz que interpreta el resto del disco sea la misma. Más clara diferencia es cómo nos llegan uno (eslogan) y otra (canción). La apropiación lo explica –suelta el que se descarga la canción. Uno escoge lo que desea llevar runruneando en la cabeza. No así lo político, donde la descarga de información –su emanación- es, amén de no pedida, casi siempre tóxica, pueril, más un virus que un archivo que pueda ser de utilidad a alguien. Vive de singles la industria de lo político, acaso desde siempre, y si no su remedio, consuela al menos que uno de sus espejos lo sea una modalidad de comprensión como la que desmembra estos días lo discográfico: donde tantos eligen tararear cosas de las que ni saben ni entienden la letra, ni probablemente les importa.
27 agosto 2009
¿seré yo, maestro?
De los diez dramaturgos que pasan el día en la plaza de Santa Ana, asomados a la fachada del teatro Español, nueve se miran entre ellos. Sólo Calderón dirige su mirada hacia las terrazas. ¿Por qué?
20 agosto 2009
19 agosto 2009
hecha la ley. 2 y 3
Como en un palimpsesto en el que la letra nueva fuera más ruin que la anterior, las elecciones afganas traen –El País 15.8- noticia de las concesiones que el calendario electoral escribe sobre los derechos humanos de la mitad de su población en aquellas áreas donde el apoyo electoral al candidato Karzai exige negociar con canallas, y así se lee de las concesiones a los hazaras, todas ellas con las mujeres como rehén: prohibición de salir de su casa sin el permiso de su marido, obligación de satisfacerlos sexualmente cuando ellos lo deseen, permiso para castigarlas sin alimentos si se niegan, condicionado del trabajo femenino al permiso del marido, y custodia de los hijos casi garantizada para él en casi todos los supuestos.
Dos páginas más lejos –y doscientos años marcha atrás- noticia de la ley orgánica de educación aprobada en venezuela, de la que la diputada maría de queipo dice protegerá a la sociedad de “sectores mercantilistas de la educación, aquellos vinculados a golpes de Estados y hechos de desestabilización”. La ley permite al gobierno restringir la enseñanza de algunas carreras universitarias que por su naturaleza, alcance, impacto social e interés nacional así lo requieran. “Otorga a la figura de los consejos comunales -organizaciones comunitarias creadas y financiadas por el Gobierno- la condición de "agentes de la educación", con el "rol pedagógico liberador para la formación de una nueva ciudadanía y [la] construcción de sujetos sociales de transformación". Igualmente "se prohíbe la publicación y divulgación de impresos y otras formas de comunicación social que produzcan terror en los niños, inciten al odio, a la agresividad, la indisciplina, deformen el lenguaje y atenten contra los sanos valores del pueblo venezolano, la moral y las buenas costumbres, la salud mental y física de la población”. No es tonto Chávez –se lee a veces- todo lo contrario. Acaso sea de esas inteligencias que no necesitan ir al colegio, como tampoco a una democracia con normas. Y acaso también, a quien le sobran tan manifiestamente los colegios, acaba sobrando de los electorales. Otra opción sería tomar ese “derecho a diseñar, administrar y supervisar la política de formación permanente de todos los ciudadanos” y, aplicada a quienes la redactan y apoyan, emplearla para forzarles a regresar al colegio. Del que tan notoriamente salieron antes de tiempo.
Dos páginas más lejos –y doscientos años marcha atrás- noticia de la ley orgánica de educación aprobada en venezuela, de la que la diputada maría de queipo dice protegerá a la sociedad de “sectores mercantilistas de la educación, aquellos vinculados a golpes de Estados y hechos de desestabilización”. La ley permite al gobierno restringir la enseñanza de algunas carreras universitarias que por su naturaleza, alcance, impacto social e interés nacional así lo requieran. “Otorga a la figura de los consejos comunales -organizaciones comunitarias creadas y financiadas por el Gobierno- la condición de "agentes de la educación", con el "rol pedagógico liberador para la formación de una nueva ciudadanía y [la] construcción de sujetos sociales de transformación". Igualmente "se prohíbe la publicación y divulgación de impresos y otras formas de comunicación social que produzcan terror en los niños, inciten al odio, a la agresividad, la indisciplina, deformen el lenguaje y atenten contra los sanos valores del pueblo venezolano, la moral y las buenas costumbres, la salud mental y física de la población”. No es tonto Chávez –se lee a veces- todo lo contrario. Acaso sea de esas inteligencias que no necesitan ir al colegio, como tampoco a una democracia con normas. Y acaso también, a quien le sobran tan manifiestamente los colegios, acaba sobrando de los electorales. Otra opción sería tomar ese “derecho a diseñar, administrar y supervisar la política de formación permanente de todos los ciudadanos” y, aplicada a quienes la redactan y apoyan, emplearla para forzarles a regresar al colegio. Del que tan notoriamente salieron antes de tiempo.
18 agosto 2009
Hecha la ley . 1
Extracta El País 16.8 la periferia de sinsentido que rodea el aborto que es en sí la ley que pugna por regularlo, donde sólo un 2.5% de dichas operaciones se realizan en hospitales públicos debido a la objeción de los médicos –escrúpulo que uno entiende por no tener que ver con la religión sino con algo más valioso como sea el rechazo a matar tu mismo lo que decide matar otro. Queda cercano el más aberrante recuerdo de la negativa del presidente del consejo general del poder judicial de apoyar -creencias religiosas mediante- la adaptación de los plazos en la normativa sobre el aborto, tal y como impera en la mayoría de países europeos. Y ahora es la generalitat catalana y el colegio de farmacéuticos los que bajan del monte de las leyes decentes esgrimiendo la tabla de la objeción a la píldora postcoital. Para querer algo, lo hemos de querer ambos –dicen tantos de leyes aprobadas que parecieran haber sido, a sus ojos, escritas en un bar. Por eso se comportan como si estuvieran en él: pagando otra ronda. De lo que no has pedido, pero y qué.
12 agosto 2009
El espíritu de la colmena
Qué quepa en un anuncio es tema antiguo, y la forma en que cada elemento modifica la información que contiene el resto es el arte del puzzle sin modelo claro. Posar en la página izquierda con una promesa de rentabilidad a la inversión tiene una relación ambigua con hacerlo en la página derecha con aquellos que, patronal mediante, son corresponsables, en la dificultad de despedirlos, de que la rentabilidad de una compañía no sea la que podría. Tenemos así uno de esos anuncios bizcos en el que cada parte del anuncio mira a públicos distintos y acaso incompatibles entre sí. Así, “Comprometidos con el empleo” es lo último que quiere escuchar el que viene de leer “rentabilidad garantizada del 8%”. Pero al revés, justo aquella es la frase encargada de aplacar el más que presunto bizquear del departamento económico gubernamental que haya de validar una oferta de pagares corporativos sin auditoria existente. La inusual doble página en estos tiempos famélicos de publicidad en prensa se dirige, a la vez, a un tercer público: el de los dueños del periódico, que muy probablemente llenarían, de no ocuparlas quien las paga, esas dos páginas con no poca chanza acerca de esa mancha amarilla ubicada en la parte superior derecha. Invierte César en lo que es suyo, y raro ha de ver un consejo de administración bajo los auspicios de Nuestra señora del perpetuo socorro, pues inquieta imaginar que el acto de fe que es invertir vaya de la mano -de la mano de los gestores- de esa otra fe que guía las decisiones en la posibilidad del milagro o acaso, sugerido por el propio historial del fundador, en la bondad del suplicio como camino de redención. Cuenta, así, finalmente el anuncio ese derecho de propietario, tan frecuente: que lo que en él aparezca haya de gustarme a mí, y sólo después a quien ha de pararse a leerlo, estupefacto.
10 agosto 2009
Vesti la giubba
Quien merece que le hagan un traje –aunque insista en que otros paguen por él el merecerlo- acaba logrando que se lo lleven a casa. Y así, días antes de que el presidente valenciano camps sea exculpado de aceptar pagos en especie de una red de soborno probada, el Tribunal Superior de Justicia valenciano anula la objeción de conciencia, la posibilidad de trabajo alternativo y la obligatoriedad de impartir en inglés la asignatura de educación para la ciudadanía. Se lee que el consejero de educación de esa comunidad dice que la asignatura “induce a los niños a votar socialista”. Cualquiera tiene el derecho de presentarse al mundo como un idiota o un descerebrado, cuyos actos esperen la solidaridad de otros tantos que, acaso sin ser necesariamente idiotas o descerebrados, fían a la honorabilidad de un cargo público lo que pararse a pensar un rato les daría en entendimiento lo que ahorran en fe. Obstaculizar la ley antitabaco como se practica en Madrid o forzar a un tribunal a llamarte tonto en público es un precio políticamente pagable pues quién va a atender el historial delictivo de un gobierno si hay partido esa tarde o, como se sabe, ellos hubieran hecho lo mismo con una ley nuestra. Hay siempre una razón más clara para avergonzarse, no de quien gobierna –que para eso, para hacer su santa voluntad, aspira al puesto- sino de quien lo elige, de quien por cloacas entiende catacumbas en que fundar la resistencia. Hay un aria en la ópera Pagliacci, de Ruggero Leoncavallo –vesti la giubba (ponte el traje)- que canta el payaso ofendido en su honor, mancillado por la esposa a la que maltratara, y a la que se encamina a asesinar.
31 julio 2009
se curará mañana
Tiene una definición el inglés hablado en estados unidos -y cierta épica en el corazón de la misma- que para nombrar la madurez de un ejecutante –sea un cantante, un barbero o un jugador de baloncesto- dice de él “at the height of his powers”. Nadie que empiece a exhibirlos hace cuarenta años sigue desde hace mucho en esa cumbre, ni siquiera si te llamas James Taylor y has pasado buena parte de ese tiempo despeñándote para poder ascender desde el peor de los lados. Suena irreal haberle visto aquí mismo hace apenas dos días y si en ese descenso inexorable sigues mirando hacia arriba al escucharle es porque, como otros que han rediseñado la cuesta al ascenderla, hace mucho que Taylor se transformó en su propia cumbre a base de apilar canciones maravillosas, una sobre otra. Y si acaso sus 200 canciones escritas caben, como se le lee estos días, en apenas quince formatos con múltiples variaciones ha de ser porque lo que uno quepa sentir al escuchar música sea –desechada la vergüenza ajena- una combinación de quince sentimientos que vayan, con todas sus etapas intermedias, de la alegría exuberante –digamos México- a la más doliente –callemos Fire and rain. Cumple años –ni de lejos tantos- la voz maravillosa que las canta, pero sus canciones corretean por el escenario en pantalón corto, lo suficientemente ágiles para también cantarlas con los pies y lo suficientemente hondas como para sentir que te traspasan sin remedio. Quince o 200 sus capítulos, hay un infierno descrito en ellas, y maravilla que tanto dolor sobrevivido produzca una música con la capacidad de sanar, de reparar a quien la escucha. Uno ha perdido la cuenta de las veces que se ha puesto a Taylor como quien lo aplica a una hemorragia. Es en eso que la distancia sin cicatriz posible desde que el martes se le pudiera ver en la casa de campo, es, apenas tres días después, una herida de belleza para las 200 formas probadas de mantenerla abierta.
02 julio 2009
lo que el teatro ha unido, no lo separe el urbanismo
Se lee en el cuaderno pedagógico que edita el CDN al albur del Retablo de la avaricia, la lujuria y la muerte, hasta hace nada en cartel: la lindeza de puñal que Valle Inclán dedicara a María Guerrero en 1921, hoy transformados en teatro una y estatua délfica el otro, separados por apenas doscientos metros, eso sí, dándose la espalda, como hace un siglo la espada.
24 junio 2009
antígona, hija del maldito
La conversación, como sacada de Sófocles, que narra Juan Cruz, en El País 14.6, mantenida en su día por el ya extraviado en el alzheimer Adolfo Suarez y su hijo.
- Tú tienes algo que decirme.
- Sí -le respondió el hijo.
- Pues dímelo.
- Marian ha muerto.
- ¿Y quién es Marian?
- Tu hija.
- ¿La has enterrado?
- Sí.
- Has hecho muy bien.
- Tú tienes algo que decirme.
- Sí -le respondió el hijo.
- Pues dímelo.
- Marian ha muerto.
- ¿Y quién es Marian?
- Tu hija.
- ¿La has enterrado?
- Sí.
- Has hecho muy bien.
22 junio 2009
lo que tiene, y no, nombre
Amén de haber sido admitida a trámite, lo peor de la querella del sindicato ultraderechista manos limpias contra Garzón es lo que su nombre no advierte ya: que la distancia entre lo que se pregona y lo que tu nombre dice de ti es ya un abismo que más hondo cuanto más ignorado. No es el adueñarse de razones sonrojantemente inexistentes lo que, en la indiferencia o la estulticia de quien les da crédito, protege, sino el más sustantivo, el peor de los latrocinios: se han adueñado de los nombres. Impunemente puedes llamarte manos limpias y esparcir con ellas lo que realmente eres. Es esa fianza la que ya no se paga.
18 junio 2009
Que el bosque no te impida ver tu árbol
Se leía hace unos días en El País a esperanza aguirre alertar en un mitin previo a las elecciones europeas sobre ese otro modelo productivo que el gobierno –y medio mundo- andan buscando para evitar crisis que arrojen al paro a millones de trabajadores precarios, y que ella, para ahorrar tecnicismos, llama “comunismo de planes quinquenales”, pura tiranía estatal. “Sólo hay dos sistemas, el nuestro, el occidental y el que ellos piden, el comunismo”. No con gran diferencia, se publicaban estos días encuestas que prevén la renovación de la mayoría absoluta que ella administra en Madrid frente a las hordas rojas de la expropiación y el fin de la propiedad privada, y que tan públicamente afín le es al presidente de la patronal española. Uno de los dos modelos, acaso los dos –el productivo y el de votantes- ha llevado con su agotamiento –que es su transparencia, por fin- al mundo en caída libre económica, e insistir en la preeminencia de ambos conecta dejar vendido a tantos con, aprovechando esos réditos, comprar su ignorancia con mentiras tan pueriles que sonrojan. En el sistema que tenemos, cada uno es su propio rey –viene a decir aguirre a sus clientes. En eso sus mayorías son más absolutistas que absolutas. Por eso la separación de poderes, la política como ejercicio de equilibrio y redistribución social y el progresismo como insulto, son en su discurso la misma cosa. Como para la guillotina no hay cabeza que espera demasiado a presentarse.
17 junio 2009
soy ellos
Fue publicada en El País 15.6. La imagen es del momento en que el gentío asiste a la arenga del recién reelegido Ahmadineyad, en Teherán. En primer plano, una mujer que tanto puede tener cuarenta como cincuenta años, y un hombre que frisará los setenta. Ella, los ojos cerrados, se tapa la boca en un gesto de llanto incontenible que bien puede ser fácilmente de plegaria, de acción de gracias. Justo a su lado, el anciano enarbola el puño derecho mientras sujeta con la otra mano dos banderas y una foto del reelegido. Aparentemente clientes rurales del mencionado, su éxtasis es la banderola exacta de qué hace Ahmadineyad dirigiendo un país. Nadie se libra de ser lo que quienes le apoyan van contando. Eso explica a Bush y a Obama, a Mayor Oreja y a Ibarretxe, explica a Italia en Berlusconi, a Venezuela en Chávez, pero también a Alemania en Merkel, a Brasil en Lula. Es bien cierto que un país merece con saña los dirigentes que acaba teniendo, pero también que, de ser necesario, ese principio funciona al revés, y son los dirigentes quienes, desdichadamente, acaban teniendo el país que merecen.
13 junio 2009
que tu mano derecha
Si lo que dice Jean-Marie Colombani en El País 10.6 es cierto, y Sarkozy apoya a Felipe González para la presidencia de Europa, entonces el triunfo de la derecha en las elecciones recientes es una vuelta de tuerca que pudiera crear otro tornillo diferente, no uno que pueda dejar de encajar donde y cómo antes lo hacía, sino uno hecho de la misma varia composición que el continente que atornilla. Y que uno de los más conspicuos miembros de la derecha europea –junto a Berlusconi, el que mejor mantiene desmantelada a la izquierda propia- opte por un notorio socialista para presidirles a todos, notoriamente al turno conservador que muy pronto se hallará gobernando en las cuatro principales economías europeas –Francia, Alemania, Italia, Gran Bretaña-, es un rasgo pragmáticamente valioso como lo sea toda forma de gobernar que opta por compartir el poder. Y que, de momento, permite decir del malhadado Sarkozy mejores, más lúcidos pensamientos de los que, en tiempo real, aturullan esa posibilidad en la torpeza idiota con que rigen sus sorderas respectivas la derecha española, la norteamericana y, entre todas, la israelí con saña. Así, mientras socialismos europeos como el español, el británico, el portugués y el búlgaro apoyan –soportan- la segunda candidatura del conservador Barroso, por encima de todos ellos, Sarkozy propone el mismo juego. Sólo hay que mirar a Berlusconi o Mayor Oreja para entender el peso exacto de ese gesto.
11 junio 2009
Cuerda israelí de la memoria
La música triste que sale del violín al menos dos veces seguidas es el himno oficial de Israel –Hatikva es su nombre. Apenas nadie ha de reconocerla y menos en ese sonar en un pasillo de metro por los que uno camina como si siguiendo el hilo de Ariadna. Pero suena a escasos metros de las vías por las que llegan y parten los trenes, tan unidos al destino judío en su casi extinción a mediados del siglo XX. Y esa plegaria melancólica que habla de esperanza, y que el violinista repite hasta que le sale perfecta, o quizá sólo hasta que deja de doler hacerlo, suena a una nana triste para dormir la memoria, o para dejar que pase cada cuatro minutos.
05 junio 2009
motos que corren hacia atrás
Son siete los motoristas que han llegado haciendo rugir sus Harley davidson hasta pararse justo debajo de la ventana, a esperar a otro integrante, que del infierno vive en la mejor zona o la más ajardinada, pues sale del chalet de enfrente. Son ángeles gordos, calvos, embutidos en ese uniforme negro y ajustado. Así, bajados de sus motos, vueltos a la apariencia civil, producen ternura, adultos que han de trabajar uno en un banco, otro en una consultoría, aquel en un gran almacén, aquella en esa tienda. Hechos y derechos hacia un disfraz y una comunidad cuya fe de pertenencia sólo la infancia tiene y roba la madurez en cuanto llega. Se saludan de una forma concreta, mezcla de la virilidad y el crédito que merece quien tiene el mismo juguete que tu –pura infancia. Pero se defenderían unos a los otros si fuera necesario, con ese instinto grupal, de pandilla, que se pierde al crecer. Sí, inspiran algo lejano y bueno estos siete jinetes del Apocalipsis que es la edad adulta. Pero sus máquinas escupen ruido obsceno que viene de los motores o de sus radios, y es que en ese viaje hacia lo que no volverás a ser sino por unas horas, en el equipaje viaja por fuerza lo que eres. Como a niños, bajaría uno a recriminarles mejores modales, pero, como dejó escrito Golding, incluso las moscas, reunidas en número suficiente, forman, apiñadas un señor que podría matarte. Asi que uno les mira desde la ventana, caídos por pura perspectiva, ángeles exhibiendo esa condición suprema que es también de lo perdido: o viaja toda la memoria, o ninguna.
25 mayo 2009
yo, ombligo
Se lee ayer en El País un artículo de Andreu Missé acerca de la irrelevancia probable, la incomodidad segura, del parlamento europeo en la percepción de los ciudadanos de los 27 países integrantes hasta la fecha. Hay dos desviaciones en esto: la primera, aunque cierta de fondo pero no en esto, es la que achaca al cansancio de los ciudadanos lo que es sólo incomodidad de los gobiernos ante una institución con el poder creciente de legislar en contra de los intereses particulares de este u otro partido político aupado a las urnas. Y la segunda es una que funciona a la inversa, pues, esta sí, emana de los gobiernos pero son sus votantes los que aplican el plan: sucede que cada vez más –en este país llena las páginas de nacional en todos sus periódicos- los caudillos regionales, locales, y presidentes de comunidad si se les deja, denuncian sus agravios, y requisitos consecuentes, como si de asuntos de relevancia continental o planetaria se tratara. Por eso la escala europea, cuando se plantea como en estos días de elecciones al parlamento europeo, suena a la gente insignificante, de tan lejano. Tampoco ayuda, claro, el que las campañas electorales se planteen, desde el lado cavernario usual, como la llamada al orden en medio de la ciénaga estrictamente local donde se pegan los carteles. ¿Europa? ¿pero no era mi barrio, mi lengua o mi bandera el mundo?
