23 noviembre 2007

destino

Desdicha a partir de instrucciones, la del ecuatoriano Stalin Castro, estafado por una empresa que prometía residencia y permisos de trabajo a partir de una suma entregada a cuenta. 2.11, en El País.

21 noviembre 2007

descanse en guerra y paz

La primera vez que mi padre casi se moría uno se recuerda en una habitación, en blanco y negro como la televisión, y en ella Fernán Gómez como un histrión Don Mendo, cuidando, y perdiendo finalmente, su venganza. Años después, ya con mejor color ambos, a mi padre le caería, por su cumpleaños, el primer tomo de las memorias de aquel –el tiempo amarillo-. Una década más tarde, pocos días después de fallecer mi padre, hallé en un puesto de libros de ocasión el volumen Puro teatro, que recoge textos postreros de Fernán Gómez. Virado precisamente al amarillo, el rostro de portada es tanto el suyo como el de Tolstoi: severo, lejano, como tratando de ser busto. Decía Gil de Biedma que el destino del hombre era amasar y luego ir desmasando, perder lo que, para ser, te hiciste. Como si emparejada a la estatura, mala combinación la grandeza que se le diera a Fernán Gómez con el país de enanimos intelectuales que le tocó. Quizá es privilegio de quienes empezaron prestando su rostro para esa forma de la paz que es la risa de tantos, el despedirse habiéndolo convertido en máscara de guerra o más sencillamente, de distancia.

07 noviembre 2007

¿podria repetirme la pregunta?

Cuando el número de respuestas –1.946 frente a aquellas 5.295- llega a la tercera parte de las que obtuvo la pregunta de hace unos días, la que el pasado sábado formulara lavanguardia.es -¿cree que la sentencia debería suponer el final de las especulaciones políticas sobre el 11-m?- reparte sus votos entre un 74% afirmativos y un 26% negativos. No hace ni cinco días que a la pregunta ¿le parece justa la sentencia del 11-m?-, el 53% de los votos afirmaron y el 45% negaron. Cabe pensar que quienes contestan a las encuestas de un periódico sean más o menos los mismos, más si las preguntas son tan próximas entre sí como las dos que se tratan. Esa diferencia entre el 19% de los votantes que creen injusta la sentencia pero están de acuerdo en que tal debe suponer el final de las teorías ajenas a lo juzgado probado.

04 noviembre 2007

espacio


Espacio ocupado para transportar el mismo número de personas en coche, bus y bicicleta.
(Click en la imagen para verla ampliada)

01 noviembre 2007

perro sin hortelano

Dejado doblemente solo el perro de los vecinos estos días –a cargo de la casa y de sí mismo, pues ni dos meses camina- pasa el día corriendo a zarandear bultos diversos que se mueven lo que las piernas de un peluche, una pelota o un cubo permiten. Su imaginación oye quizá lo que sus oídos finísimos no, que es algo parecido a lo que ha de ocurrir no pocas veces con sus dueños, ancianos que han de oír aún el eco de lo que había en esta calle hace setenta años, pues claras son las voces que rememora él –mi vecino pepe- al referir las veredas, los trigales, el cauce del río por el que venían muriendo de un bando y otro cuando la guerra. No se amaestra la memoria aunque la conveniencia quiera, y así el perro no logra amaestrar la ausencia en que le han puesto, pasa el día llorando y dada cierta cadencia, a uno le parece estar escuchando el grito que lanzan los halcones, suena raro su llanto y cabe pensar que, dada la infancia, le suene extraño incluso a él, que no ha de tener todavía claro si los halcones tienen cuatro patas y rabo, o si las alas salen en un perro tarde. Vienen de cuando en cuando pequeñas nietas de sus dueños a tocarle y dejarse ladrar, pero el llanto amanece igual, como si no tuviera claro que lo malo se acaba. No es mal destino ser perro en el jardín que crece bajo mi ventana, pero si solo a veces y acompañado otras, no te gusta lo suficiente, perro o no, te conviertes en ese momento en lo que tal vez te falla: memoria. Y como ella, cuando no eres una cosa ni otra, eres quizá lo que les sobra a ambas, la parte de duda que hay en todo. Huelga que en ello ni duerme ni deja dormir, lo que probablemente hace es llorar como un halcón lo que no supo defender, o no le dieron a tiempo de saber, como perro.

31 octubre 2007

a césar lo que es de bruto

Cuando menos, del espléndido perfil de Rodrigo Rato que publicó El País el domingo de manos de Jesús Rodríguez, se desprende la lógica última –si alguna quedara pendiente de hallar- de la decisión de aznar el día que eligiera a rajoy como sucesor. Si esto no fuera suficiente razón para confiar en Rato en caso de, uno no olvida una frase suya al poco de aterrizar en el fmi: “tengo lo que quiero, no sé si es bueno o malo”. No siempre la verdad se pronuncia a base de enunciar claramente lo que uno ignora de sí, pero ayuda que a la franqueza se una el vigor intelectual que, por comparación, uno no tiene forma de vislumbrar en quienes, por proximidad posible a algo como la inspiración, lucen la conspiración y que sea en preguntas cortas. Coincide Rato con el gran Miguel Marín, o con Solbes en que parecen tener por buen uso el tratar de decir la menor cantidad posible de idioteces. A ellos dedíquese este día en que el juicio del 11-m concluye el infausto momento en que, junto a los muertos y sus asesinos, nacieron otras víctimas y otros culpables-estos sí, transparentes cada día en las páginas de cualquier periódico o simulacro.

30 octubre 2007

caminos de la naranja

Era uno de esos exprimidores anodinos, que en vez de corazón tienen motor, y no recuerdo si mi padre se molestó cuando cambié su regalo por uno que simulaba un cactus y que, visto cómo trataba a las naranjas, pronto acabó arrumbado en un armario, al cargo de ese exprimido del algodón que son los hilos de coser. Tal si el exprimidor con forma de planta de plástico hubiera dejado desocupado un tiesto, años después, mirando aquel en que apenas habrían brotado los pipos enterrados, mi madre dictaminaría que las naranjas no tenían nada que hacer –qué brotar, se entiende- en la maceta. Tampoco podían tocarse las que por esos días aparecieron en un dominical, una en cada mano de la mujer asiática que las sujetaba, aquí lo que se exprimía era ella, pues, tal y como contaba el texto, si el cliente se acercaba y tomaba una naranja significaba que acababa de contratar una felación, y si tomaba las dos, el acto sexual completo. La fotografía era en el blanco y negro de las cosas ajadas o mudas por abuso de sus colores. Nacidos en esa era del gris con apenas meses de diferencia, Sergei Prokofiev y Charles Chaplin hicieron salir, respectivamente, del amor de tres naranjas una ópera y del de docenas de mediasnaranjas, diez hijos, una de los cuales pasaba por Madrid estos días con un espectáculo –El circo invisible- tan divertido como preciosista. En el escenario, sólo dos personas se turnan el circo y lo invisible: lo primero a cargo de Jean Baptiste Thierrée, lo segundo en los disfraces y artilugios reversibles de Victoria Chaplin, quien mueve sus cincuentayseis años como si tuviera un motorcito dentro con que plegarse y desplegarse a su antojo. En un momento dado desde el escenario vuela una naranja en dirección al público, es la misma que observo ahora sobre mi escritorio, al cabo el mismo huerto que las anteriores.

25 octubre 2007

labor social de la publicidad

Llévate en exclusiva con El País la discografía completa de héroes del silencio y bunbury –se lee en una doble página, hoy. Y sí, por favor, que alguien se la lleve, cuanto antes.

19 octubre 2007

cautivo y desalmado

Viene de decir mayor oreja que el franquismo no es condenable en tanto fue algo que muchos vivieron con extraordinaria placidez, algo que muchas familias vivieron con normalidad y naturalidad. Se entiende en esto que en los principios de un estado fascista –el franquismo los tiene en un levantamiento militar- importan menos los pies de barro si la cabeza, o al menos la tripa, se apoyan en esa columna dorada que es la placidez. Ha de ayudar ver en las raíces del mundo hilillos enterrables el que la cabeza del sistema mire erguida con ayuda de quienes, dentro de las sotanas o los sótanos, alquilan el cielo a cambio de bulas en la tierra. Para llegar a ser, el franquismo incendió de miseria, clericalismo burdo, ignorancia y rencor las chimeneas que alimentaban la normalidad de que se habla. La pira ardía asi que para qué preocuparse de la tala criminal que la precedió. Un día después acebes ratifica sus palabras, pues cómo decir a estas alturas que es al revés, que en ese molde del que viene ambos, a mayor oreja, menor cerebro.

17 octubre 2007

eres como un cerebrito

Estrategia de la rosa que retrasa su abrir hasta que la de al lado lo hace, pues mientras te acercas para oler la segunda, lo haces tanto que no puedes verla, tus ojos van entonces a la otra, la primera.

06 octubre 2007

Yo fui ese

Entrando por la puerta de Goya del Museo del Prado, se accede a una galería que todo el que acude a las muestras temporales atraviesa. Si se resiste la tentación de pasarse a Velázquez y Goya, cuyas salas se abren a la izquierda, José Ribera es el primer pintor que sale al encuentro, y siendo uno de los pintores con menos retratados por metro cuadrado, la repetición de modelos, que en otros es indistinguible, en él es algo que se ve antes, o al menos no después, que la obra en sí. A la izquierda hay un monográfico que junta un San Andrés (1631), un San Bartolomé (1641) y un San Jerónimo (1644) en el mismo anciano que posara para todos ellos, y aún en la pared de enfrente repite como San Bartolomé (1630). Un poco más adelante, también en el lado izquierdo, un San Pablo (1635-1640) y un San Pedro, libertado por un ángel (1639) cruzan miradas con el Isaac (1637) que les contempla con los mismos ojos, la misma nariz, el mismo todo. Arquímedes (1630) y la mujer barbuda (1631) son casi el mismo cuadro de tan juntos y de tan el mismo filósofo griego amamantando a un niño. En sus ratos libres es también, unos metros más allá, San Simón (1630), y todos ellos casi uno de los borrachos sacados de la sala de enfrente, con Velázquez. Finalmente, lo que podría haber sido un boticario reencarna –al menos eso- por tres veces en San Pedro (1630, 1632 y 1615 por orden de aparición, aunque la última de ellas lo sea como apóstol inserto en un grupo sin nombres asociados). El principio de Dorian Grey –sólo como idea.

05 octubre 2007

de bergerac al suelo

No escasamente bien encarnado estos días en el gran José Pedro Carrión, es un generoso amor el de Cyrano, amplio, noble en el espejo cruel de su mera contemplación, en él la hondura del sacrificio que antepone al sufrir el hacer el bien del otro, aunque –tortura inimaginable- sea la de procurar, a través de él, el amor hacia otro de aquella a la que ama. Lo que escribió Edmond Rostand a fines del XIX es acerca de esa grandeza: la búsqueda de la dicha absoluta aunque sea a costa de los propios sueños, aunque sea fuera de uno. Sin la recurrencia a la nariz lo sería más, pero entonces probablemente no habría sobrevivido hasta nosotros como obra. En el proceso de creación de semejante nobleza, Cyrano crea un pelele en Cristián que quizá no lo sería de renunciar prestarse a las alturas que, desde aquel, adopta como fácil y rápida fórmula hacia el éxito. Sólo esa duda asoma, en la claridad del narigudo, en la medida en que promueve en polluelos un amor cortés de tan alto vuelo que nadie sino él logra. Acaso Rosana, sin esa ayuda envenenada, hallase amor por Cristián de igual manera. No es arriesgado pensar que, al compartirla en boca de su marioneta, Cyrano arruina sus posibilidades de obtener lo que su poesía, al vivir sólo en él, ganara tal vez enfrentada a la general parquedad oral. Es tímido el galán que le roba a Rosana el corazón, pero la grandeza de Cyrano, en producirse, quizá le roba a aquel el alma al hacer de él puro fingir. Habría que probar esa lectura –un Cyrano calculador, midiendo, mientras mide su generosidad, la distancia que va en Cristián del espejismo al suelo.

30 septiembre 2007

la música habitual

Historia narrada de un violinista, un hombre dicharachero, reidor, casado con una violonchelista de gesto agrio y que abiertamente se declara simpatizante de eta. Entre ensayos y conciertos, probablemente es buena parte del día que la música de Mendelsohn, Mozart, Haendel o Sibelius pasea por la mente de ella, muy previsiblemente rozando al hacerlo la zona que guarda la lógica de matar como idea plausible. Cuanto más ensayan, más conviven las dos ideas dentro de ella. Lo que, en esa asiduidad, y asumiendo que una sinfonía transmita, a sus oídos, algo más que el sonido de la cisterna del baño, significa que si Mozart no acaba con las razones de eta, éstas han de acabar por fuerza con Mozart. Se dirá que Wagner entraba y salía de la cabeza de los nazis sin causar mayor alboroto, pero es que Wagner era, como prueban sus escritos, la misma idea que quienes la empleaban para relajar sus crímenes –él, no su música, pero ese es otro asunto. Ha de imaginarse, pues, quizá a la simpatizante de eta tarareando a Wagner, pero nada en la producción de éste incluye obras para violín o violonchelo. ¿Qué tararea ella cuando lee que eta ha matado? ¿Qué clase de instrumento tiene por cabeza quien de día toca el cuerpo grácil de un cuarteto de cuerda y de noche el de alguien que comparte las tesis de un asesino? extorsión incluida: el sueldo que paga su casa, su coche, la educación de sus hijos proviene de una institución a cargo de los presupuestos generales, con sede en Madrid, bajo el patronato de la reina, allí donde trabaja tantas veces escrito “de españa” como notas abiertas ante ella. Mueve la cabeza al tocar, casi no parece una cobra.

27 septiembre 2007

para diseñadores

Al hilo de la carta al Director de G. Simone aparecida en El País el 13 de agosto pasado y que reproduzco sin su permiso más abajo, se me ocurre proponer a algún avezado diseñador probable lector de este blog que pruebe a integrar las cuatro ideas que enumera en una sola y que sustituya los escudos de Navarra, León, Castilla y Aragón por estos otros símbolos más modernos e integradores de las diferentes idiosincrasias de los habitantes de este nuestro solar patrio. Y que ya puestos sustituya las columnas por una chimenea humeante y un rascacielos insostenible, y que donde las olitas de mar ponga un a modo de río contaminado y una playita cutre salchichera de las que abundan.
La Carta:

Cambio de símbolo
España es un país moderno, innovador, bullicioso, con un PIB constantemente al alza. Por estas razones, se necesita un nuevo símbolo, que le pueda representar y definir en el mundo, mejor que el toro Osborne, la bailaora de flamenco y la paella. Sugiero que se lance una encuesta entre los lectores de EL PAÍS para que se elija el nuevo símbolo de España entre los cuatro siguientes:
— La grúa de construcción: único y verdadero elemento de unidad nacional, característico de cualquier paraje del territorio.
—El billete de 500 euros: abundantísimo en el país, seguramente en los bolsillos de unos poquísimos seres elegidos, escasísimo en los bolsillos de muchos, desconocido por la mayoría, si no fuera por las fotos policiales.
—El palo de golf: elemento central de un deporte muy popular aquí y muy amigo del agua (en el sentido de que consume muchísima), en un país sin agua.
— El todoterreno: el medio de transporte (de más de dos toneladas de peso) preferido por el español moderno, amante de la naturaleza, pero siempre sin pisarla ni tocarla. Se encuentra preferiblemente en las ciudades, para que no se ensucie.

24 septiembre 2007

Roth I

La portada de la edición mínima con que Debolsillo reimprime “Me casé con un comunista”, en la que juraría que los personajes de espaldas son Wallis Simpson y el abdicado Eduardo VIII de Inglaterra, que eventualmente abrazaría ideas fascistas.

23 septiembre 2007

Noticia de un suspenso

Contienen los periódicos de hace años, leídos hoy, el familiar rostro de lo que el periódico de ayer o de mañana cuenta se pelea, se pierde o se gana como si el tiempo tampoco pasase por las causas vivas. Es en mitad de esa lectura que uno recibe la llamada de un compañero del colegio al que no lee desde esos veinte años casi, y es en buena medida un parte de bajas o recaídas que huelen a abismo: los tarambanas de entonces a los que el alcohol, la cocaína o la destilación diaria de otras idioteces ha mutado en espectros de densidad variable pero a la baja. A la vez uno escucha de cómo los brillantes de la clase lo eran fuera de ella socios de una guardería opusina o similar –comunión y avance, creo que ha dicho. Éste pasó por la cárcel, aquella es yonki, éste se asoció con un pedófilo, aquel es un ascensor a todo lo anterior. Uno siente a veces cierto desarraigo porque sus mejores amigos de clase son el mismo –uno, aunque grande y libre, felizmente- y es una rara afirmación de tan escaso logro el saber de esas vidas malogradas que nadie llegó a tiempo de preservar, de aislar del resto de empeoramientos, para que al menos no tendieran hacia ese tono amarillento, de momia entre los vivos, que tienen las noticias cuando, al mal que cuentan, se suma la exposición al paso de los días. En el empeño por la autodestrucción, le recuerdan a uno a esos periódicos que, presumiendo, por cierto en ocasiones, de presencia en la clase, sólo hallo explicable si quienes los redactan lo hacen entre ingestas de tóxicos o esas comuniones ideológicas que son sólo otros hongos.

22 septiembre 2007

leo

La única zona erógena del ser humano es el cerebro, y el único órgano sexual, la piel.

21 septiembre 2007

Todos en el mismo Barroco

Tres personajes en escena, tal si uno por revisitación: aquel a cuenta de la novela de Choderlos de Laclos, aquella por la visión de Heiner Muller en su Cuarteto, éste por lo que Tomaz Pandur y Darko Lukic ofrecen de ambas obras en su Barroco, estos días en el Centro cultural de la villa. De un triángulo tratan las obras precedentes, y así ésta, en la que la conocida historia de la pasión de apostadores que consume a la marquesa de Merteuil y el vizconde de Valmont deviene en una carrera en la que si la máxima es ganar o morir, en el proceso no lo es menos ganar o matar. La historia es la de dos vampiros y de cómo ellos mismos degeneran en víctimas de sus apetitos o , en el mejor de los casos, en sangre para el experimento. Como el ballet que también es, Barroco pasa por sus actos igualándoles en un crescendo que les despoja de todo, hasta que, vestidos o no, se revelan idénticos. Los tratos a que llegan lo son con un demonio común que no aparece, y que es sustituido y explicado, vuelto del teatro al patio de butacas, con sus culpas y nuestra parte en ello, por un Puck dotado de la majestad de los naufragios y las resurrecciones, y en el que las velas del barco que sostiene no pocas veces se transfigura en alas, perfectas, por otro lado, para una figura que es la de un narrador y la de un juez. En la obra se escucha de ellos ser un museo de los apetitos infames. El poder que emana de la marquesa, la impunidad que del vizconde, son unos que afilan sus postreras horas en las guillotinas, y aquí halla uno la explicación a la belleza que postula Pandur como eje de todo esto: no la de la miseria que tapa lo que querrían ambos para asfixiarla, acto seguido, con perversiones del deseo, sino la de lo que en su extinción servirá de sustrato para algo nuevo. La misma deslumbrante y provocadora puesta en escena que, escasos meses antes, luciera Animalario en el María Guerrero con ese barroquismo de pasiones y razones que es Marat, Sade transpira y agoniza aquí en la piel de Blanca Portillo, Asier Etxeandía y Chema León.

16 septiembre 2007

donde el cafe, y 5

De los tres que somos conducidos por un oficial de antinarcóticos a ser radiografiados en el aeropuerto bogotano de El Dorado, el que camina delante de mí suda, tiembla, si tratara de mostrarse nervioso no lo lograría tanto como ansiando probar lo contrario. Los modales del policía son un imán para los nervios de hierro fundido del desdichado: es seco, brusco, no te mira al hablar, para ahorrar tiempo te trata directamente como a un delincuente. Al hacérselo ver, declara haber pasado por un trato similar cuando ha ido a españa. El hombre que sale conmigo tras superar la prueba lo hace convertido en un flan, a pesar de haber caminado sólo cincuenta metros desde la sala de embarque a la garita, no sabe a dónde ir, pregunta con el tono de un niño extraviado. Al examinar la maleta, a falta de perro improvisa sus formas, y la declara inocente amontonando su contenido como si ella fuera culpable aunque yo no. Al ser preguntado si puedo denunciar sus modos me conmina a hacerlo a fin de que le trasladen por fin a otro destino. Lo que busca en mi estómago es así un mapa.

13 septiembre 2007

saliendo a respirar

A veces se puede llegar a tener la impresión de que mantenemos un contacto imaginario con un ser virtual que sabemos queremos esperamos que esté oportunamente ahí y de esta manera poder establecer un diálogo continuo siempre inacabado y siempre postergado para el que los breves encuentros son la ocasión de poner en práctica al ser imaginado y una nueva oportunidad de volver a soñarlo ilimitadamente en la que lo real es la ocasión propicia y lo pensado la ocasión futura y donde la biografía común se va convirtiendo en la puesta al día de un guión pactado previamente entre la vigilia y el sueño mientras se vuelve del uno o se va al otro sin solución de continuidad hasta crear el efecto mágico de no saber si te anticipas o retornas continuamente para salir adelante en una pirueta que quiere burlar al tiempo que sigue desparramándose incontenible y tenaz